ECONOMÍA SOLIDARIA Y DESARROLLO SOCIAL

Reseña de la ponencia presentada en el seminario Economía Solidaria: el desarrollo con todos y para todos, Caracas, junio de 1997.

 

Para explicar el desarrollo social que puede alcanzar una sociedad a través de la Economía Solidaria, hay que entender cuál es su significado, sus relaciones con la economía formal y los niveles de productividad que puede alcanzar. La entrada a este mundo de la Economía Solidaria la hace posible el investigador chileno Luis Razeto, quien durante el seminario expuso ideas y experiencias de su país en esta materia.

En el mundo, y en especial en América Latina, desde algunos años se comienza a hablar de Economía Solidaria, no obstante, Luis Razeto prefiere denominarla “Economía de la Solidaridad”, entendida como un componente importante en la actividad económica y no como un calificador del proceso.

Este tipo de economía, explica el investigador chileno, “es la actividad cuyos actores son sujetos privados asociados en grupos, familias o asociaciones privadas, que intercambian, producen y obtienen sus elementos del mercado, y en sus operaciones dentro de este entorno buscan obtener beneficios”.

Razeto expresó que la diferencia con la economía formal, es que logra satisfacer los vacíos que deja la producción de bienes. Pero advierte, que la cobertura de ese vacío no debe verse como algo foráneo al proceso de la economía, sino como un elemento de la misma. Expone que otra discrepancia, es que se encuentra inmersa en ese gran grupo denominado popular, donde se localizan “no menos del 35% y en algunos casos hasta un 70% de la fuerza de trabajo de nuestra región que no participa en los procesos económicos”

Ratifica que en este nuevo proceso, la población busca obtener sus objetivos a través de lo económico y no de movilizaciones políticas como se realizaba en el pasado. Pero aclara que aunque esta economía popular posee gérmenes que la asemejan con la solidaria, sólo se desarrollará y llegará a convertirse en Economía de la Solidaridad, si se activa un mayor proceso de productividad y eficiencia a través de procesos de coordinación, integración y cooperación entre las unidades económicas de cada una de ellas.

Ese paso de popular a solidaria, resalta Razeto, no es imposible porque el mercado en sí mismo es una expresión social del hombre, donde se articulan un conjunto de relaciones de la vida social. Por lo que este tránsito a la Economía de la Solidaridad se dará como un camino de transformación de las sociedades para enfrentar los problemas de la economía, bajo los preceptos actuales, no ha sido capaz de resolver y surgirá a pesar del gran mal de estos tiempos, “la concepción de proyectos individuales y la privatización de las iniciativas y empresas”.

Indica Razeto, que una vez superadas todas las dificultades, “la Economía de la Solidaridad se levantará como una forma de organización económica capaz de canalizar la búsqueda más genuina, tendiente a resolver los problemas creados por el desarrollo y la economía que tenemos en la actualidad”.

Pero este tipo de economía también necesita de un capital y financiamiento como cualquier otra empresa u organización, y es aquí donde se le dificulta su desarrollo al no tener los mecanismos para acceder a financiamientos adecuados. Ante estos obstáculos, las experiencias de Economía de la Solidaridad deben agotar en primer lugar, todas sus formas posibles de obtención de aportes para manejar los recursos financieros con sus propios medios. Y es allí donde resalta Luis Razeto, la necesidad que tienen las iniciativas de generar estructuras de crédito propias, a través de Cooperativas de ahorro y crédito, asociaciones, fondos rotatorios, que puedan ser administrados y gestionados con criterios idóneos adaptados a las condiciones de la Economía Popular.

EL FACTOR DE LA PRODUCTIVIDAD

Para entender los alcances de la Economía Solidaria hay que conocer el factor que la hace competitiva y la diferencia de otras modalidades económicas a pesar de sus deficiencias en capital, tecnología y mano de obra especializada. Ese principio denominado por Luis Razeto como factor C, se constituye como el elemento de la colaboración, el compañerismo, de la comunidad, del compartir, del cooperar y comercializar en conjunto, denominaciones que le otorgan las características propias a ese sector.

Donde hay solidaridad, afirma el investigador chileno, aumenta la productividad ya que ella se consolida como un factor de rendimiento dentro de cualquier empresa. Este elemento económico Razeto lo denomina Factor C, porque muchas de las palabras asociadas a él comienzan por C, por ejemplo, comunidad, compañerismo, colaboración, compartir, entre otros.

Señala que así como no se puede producir sin capital o sin trabajo, tampoco se puede rendir sin solidaridad, es decir, sin el factor C, y es por ello que todas las teorías de calidad aluden en alguna medida la importancia que tiene el elemento humano, la cooperación y la integración, porque saben que mejorando el clima humano se aumenta la producción.

En las empresas solidarias, sostiene Razeto, que se demuestra como este factor C es capaz de sustituir las insuficiencias de otros elementos que son compensadas por un tipo de comunicación y creatividad, generada a través del trabajo en grupo, constituyéndose en una gran ventaja comparativa y competitiva de las empresas solidarias frente a otras empresas.

Por ende, concluye Luis Razeto, a futuro la Economía de la Solidaridad sí mejora su tecnología, su dotación de capital y califica su fuerza de trabajo, se constituirá como una estructura más adecuada y mucho más eficiente que las otras formas económicas basadas en la subordinación de gran parte de las personas que participan en ellas, donde el Factor C no tiene ninguna cabida.