PROBLEMAS Y PERSPECTIVAS DE LAS ORGANIZACIONES ECONÓMICAS POPULARES -OEP- EN LA SITUACIÓN ACTUAL (1)

Charla dictada en el seminario "Las Organizaciones Económicas Populares", Santiago, 19 de octubre de 1983 y publicada en la revista Coyuntura Económica N° 10 (enero, 1984).

 

En esta exposición intentaremos continuar la reflexión y el análisis del proceso de las organizaciones económicas populares (OEP), en base a la experiencia de este año. Al igual que en el informe de investigación publicado (2), nos interesa sobre todo motivar la reflexión y la búsqueda colectiva, avanzando en el proceso de autoconciencia hecha por los propios participantes, en torno a las nuevas realidades y problemas que han ido presentándose. No se pretende, entonces, decir la última palabra, sino entregar una opinión, desde un punto de vista personal y del equipo de investigación del PET. Y proponer a la discusión algunos aspectos y problemas de la experiencia reciente, que nos parecen los más importantes.

Nos preguntamos concretamente: ¿Qué representa la experiencia de lo que va corrido de este año, en la evolución de las OEP? ¿De qué manera esta experiencia reciente nos entrega elementos que nos permiten orientarnos mejor respecto de las tres hipótesis formuladas en el informe de investigación mencionado, y avanzar hacia una interpretación más integral y unitaria del fenómeno organizativo

En nuestro estudio distinguimos cinco grandes etapas en la evolución de las OEP desde 1973 a 1982, a saber:

a) Orígenes y formación de las primeras OEP. (Corresponde a los primeros meses después del golpe militar, cuando se forman las primeras organizaciones de este tipo, en un contexto de fuerte represión, desmovilización del movimiento popular, y desorientación respecto a los modos de hacer frente a la nueva situación).

b) La consolidación institucional y la expansión organizativa. (Período que se extiende de mediados de 1974 a mediados de 1977, y que se caracteriza por la formación de talleres productivos, bolsas de cesantes y comedores infantiles, para hacer frente a los problemas de la desocupación especialmente por motivos políticos, y para generar instancias de organización popular a nivel poblacional. Fue una etapa de consolidación de algunas instituciones –especialmente la Vicaría de la Solidaridad y el COMSODE- que canalizaron importantes recursos solidarios para el desarrollo de este proceso organizativo).

c) La crisis de las primeras OEP. (Durante el segundo semestre de 1977 y gran parte de 1978; gran parte de los talleres productivos dejaron de funcionar; las bolsas se restringieron a pequeños grupos, y los comedores experimentaron serios problemas de funcionamiento. Se descubren dos problemas centrales: que las organizaciones habían sido pensadas como transitorias y de emergencia, y ante la prolongación de las mismas condiciones económicas y políticas comenzaron a aparecer sus defectos y su precariedad tanto organizativa como respecto a su efici8encia operacional en lo económico; y que las organizaciones resultaban ser muy dependientes de los apoyos externos, especialmente financieros y de los servicios institucionales).

d) Ampliación de la base social y experimentación de otras formas de acción y organización. (Últimos meses de 1978 hasta fines de 1980. Es un período marcado por un “nuevo contexto poblacional”: disminuyó la represión abierta en las poblaciones, se amplió la acción del Gobierno y las Municipalidades frente a la llamada “extrema pobreza”, hubo algún mejoramiento económico, con acceso a ciertos bienes de consumo importados. Se busca superar la crisis de las OEP y hacer frente a este nuevo contexto, generando iniciativas poblacionales más amplias; se pone el acento en la capacitación, aparecen aspectos más reivindicativos, y se promueven organizaciones distintas a las anteriores: comités de abastecimiento, comités de vivienda, de cesantes, talleres poblacionales y de mujeres).

e) Recuperación y nuevos dinamismos. (Desde el primer semestre de 1981 hasta fines de 1982. Período de recesión y crisis económica que afecta con extrema gravedad la situación económica popular y poblacional, Vuelve a surgir la centralidad de los aspectos y actividades económicas en las organizaciones; pero de manera distinta que en las primeras etapas: se busca superar deficiencias, ser más eficientes, crear organizaciones más estables y no transitorias. Hay mayor realismo en el surgimiento de nuevos talleres productivos y de servicios; otras formas de organización son los grupos pre-cooperativos y de ahorro para vivienda; se forman los “comprando juntos”, los “sindicatos de trabajadores eventuales”, los “huertos familiares”. Por otro lado, se forman muchas “ollas comunes”, “comités de cesantes” y de “sin casa”. O sea, coexisten organizaciones más económicas con otras más reivindicativas).

Al terminar la descripción de las etapas de evolución de las OEP, señalamos en el libro que 1983 comenzaba presentando dos nuevas características: por un lado, el hecho de que están surgiendo con gran dinamismo numerosas iniciativas de base, no siempre promovidas por instituciones y grupos de apoyo, que sin embargo plantean demandas concretas de asistencia, capacitación y otras, las que en cierta medida desbordan las capacidades que las instituciones tienen actualmente para satisfacerlas; por otro lado, ha comenzado a manifestarse cierta tendencia hacia la articulación de las OEP con otras instancias organizadas del movimiento popular, tanto a nivel sindical como poblacional, lo que parece estar llevando a una búsqueda de integración de los grupos en las actividades y luchas reivindicativas de carácter general, sin que las OEP pierdan su especificidad de ser organizaciones que trabajan por alcanzar soluciones económicas a través de actividades que benefician en forma directa e inmediata a los grupos y personas participantes.

Ahora estamos en condiciones de afirmar que tales tendencias que parecían empezar a manifestarse, se han visto claramente confirmadas en los meses posteriores. Pero no sólo eso, sino que esas tendencias forman parte de un proceso más amplio, que nos permite distinguir que este año se está cumpliendo la que podemos considerar como una sexta etapa en la evolución de las OEP, cuyas características debemos aún precisar. En términos generales, podemos observar en este período lo siguiente:

Hay un nuevo contexto nacional y popular que condiciona a las OEP y en el que éstas también participan activamente. Características de este nuevo contexto son:

a) La explosión de reivindicaciones contenidas, que se expresan en formas de lucha masivas: las protestas, las “tomas”. Hay acción poblacional intensa, los pobladores son protagonistas.

b) Paralelamente a esto, se acentúa y masifica la represión en las poblaciones, en forma directa y brutal.

c) Hay una intensificación de la acción del gobierno y de las municipalidades en las poblaciones, las que han sido obligadas por la presión popular, a ponerse como interlocutores y a recibir las demandas y reivindicaciones populares.

d) Las mismas municipalidades e instituciones de gobierno promueven algún tipo de organizaciones para enfrentar los problemas de la subsistencia; por ejemplo, los huertos familiares y talleres artesanales. Son organizaciones de base popular y poblacional, pero sin orientación popular.

e) Hay un resurgimiento de la vida política, con formación y acción de entidades políticas, que despliegan acciones significativas. Se discute sobre las formas de acción y lucha: problema de la violencia y de la no-violencia-activa.

En este nuevo contexto, surgen a nivel popular otras formas de organización y de acción; pero las OEP como proceso organizativo de ciertas características particulares, lejos de disminuir o de ser desestimado, crece y se desarrolla. Lo podemos confirmar con los siguientes datos comparativos de la situación actual con la que existía a fines de 1982:

Tipo de organización - - - - - - - - - - - - - - - - - - Diciembre 1982 - - - - - Octubre 1983

Amasanderías populares - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 18 - - - - - - - - - - - - - 23
Comedores populares - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 121 - - - - - - - - - - - - 134
Comprando juntos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 57 - - - - - - - - - - - - - 87
Coordinadoras de OEP - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- 2 - - - - - - - - - - - - - 15
Comités de cesantes - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- 21 - - - - - - - - - - - - - 35
Sindicatos de. trabajadores eventuales - - - - - - - - - - - - 8 - - - - - - - - - - - - - 12
Comités de deudas - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- 12 - - - - - - - - - - - - - 28
Grupos pre-cooperativos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- 27 - - - - - - - - - - - - - 28
Huertos familiares - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -1 - - - - - - - - - - - - 300 (aprox.)
Ollas comunes - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 34 - - - - - - - - - - - - - 42 (+ 100 en tomas)
Talleres productivos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 133 - - - - - - - - - - - - 175
Comités de vivienda - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - 5 - - - - - - - - - - - - - 58
Grupos de salud - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- 22 - - - - - - - - - - - - - 22
Otros grupos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 14 - - - - - - - - - - - - - 19

Ni los datos de 1982 ni de 1983 son completos, de manera que algunas variaciones pueden deberse a insuficiencias de nuestro catastro. Pero sin duda alguna el crecimiento de las OEP es muy significativo en este período. Si a fines de 1982 estimábamos en 80.000 las personas participantes en OEP, actualmente la suma asciende estimativamente a 120.000 personas.

Este crecimiento cuantitativo de las OEP está acompañado de algunas tendencias de desarrollo cualitativo, que en alguna medida son nuevas. Con respecto a la composición humana y social de las organizaciones, cabe destacar, por un lado, una mayor presencia de hombres y de jóvenes participantes y, a menudo, de grupos familiares completos. Por otro lado, si en períodos anteriores predominaban los sectores y grupos más desvalidos, hay ahora una creciente participación de personas con niveles de escolaridad y capacitación técnica más elevados, que han sido afectados fuertemente también por la crisis económica.

Otra característica que se manifiesta en este período es una cierta mayor articulación entre los aspectos y actividades económicas con los aspectos y actividades sociales y políticas, en algunos tipos de OEP. Las OEP han hecho aportes valiosos a la lucha social y democrática. Muchas organizaciones han participado activamente en acciones de protesta, han estado presentes en la formación de comandos de organizaciones poblacionales, han efectuado acciones de representación popular ante las Municipalidades. De las OEP han surgido dirigentes poblacionales de nivel más amplio. Lo económico y lo organizacional, como dos aspectos que a menudo han estado separados en etapas anteriores, hoy tienden a vincularse más estrechamente.

Lo anterior es, en gran medida, resultado de la nueva situación poblacional a que nos referimos antes. El desarrollo de la lucha social y de la politización ha impactado también a las OEP en su funcionamiento interno y en sus actividades específicas para enfrentar problemas económicos. De ahí que también en algunos casos, ciertas organizaciones corren el riesgo de desarticularse o disgregarse; para evitar este peligro, a veces se acentúa la especificidad de las OEP como organizaciones de carácter económico. La tensión que se produce entre lo económico y lo político a veces se expresa en importantes diferencias de opinión y en discusiones; pero en general, puede decirse que se avanza hacia una nueva forma de articulación entre lo económico, lo político y o cultural. A esto nos referiremos más adelante más ampliamente.

En cuanto a la acción y función de las instituciones de apoyo, pueden observarse algunas situaciones nuevas. Ya no es tan necesaria su actividad promotora y de animación para la formación de nuevos grupos, que surgen ahora espontáneamente. Aparece como más importante, en cambio, la asesoría y el apoyo a las organizaciones existentes; pero como éstas son más, y como distintas instituciones (como las Vicarías zonales) han debido asumir muchas actividades de defensa de los derechos humanos y de los pobladores frente a la represión, muchas OEP han podido contar con menos apoyo, debiendo enfrentar sus problemas cada vez más con sus propias fuerzas y recursos.

A pesar de lo anterior, puede destacarse el hecho que las OEP en general, y algunas de ellas en particular, han podido contar en este período con nuevas expresiones de solidaridad. Como en general está habiendo en el país una mayor preocupación social y solidaria, han surgido formas de apoyo concreto que se manifiestan, por ejemplo, en el consumo de sus productos y la utilización de sus servicios: ha crecido lo que podemos llamar el “mercado solidario”. Hay apoyo entre las mismas organizaciones, por ejemplo, entre amasanderías y ollas comunes, o entre comités de vivienda y comités de cesantes.

Puede señalarse también que en los últimos meses ha habido una mayor difusión de las OEP como proceso organizativo, y de sus actividades. Se han hecho investigaciones y publicaciones, han aparecido en la prensa, e incluso en la televisión. La misma sigla “OEP” se ha divulgado, y es actualmente utilizada por muchos para referirse a este fenómeno particular, incluso en el extranjero. En otras palabras, estas organizaciones han salido a la luz pública, despertando un creciente interés, especialmente entre los sectores socialmente comprometidos y en ambientes políticos de oposición. Esas formas de organización se han constituido y difundido también en provincias, especialmente en las regiones del centro y sur del país.

Si éstas son algunas de las tendencias principales que se han manifestado en esta etapa de la evolución de las OEP, podemos ahora preguntarnos: ¿qué conclusiones podríamos extraer con respecto a las tres hipótesis interpretativas que hemos planteado en el libro? Porque allí decíamos que sería la futura evolución del proceso organizativo lo que nos daría los elementos necesarios para avanzar en la mejor comprensión del fenómeno, llevándonos a superar el problema de no disponer de una interpretación unitaria. Aunque el período transcurrido es aún muy breve, de modo que no podemos tener todavía conclusiones definitivas, algo podemos proponer a la discusión, como reflexiones provisorias.

Según la que llamamos Hipótesis mínima, las OEP serían un fenómeno coyuntural y transitorio, en cuanto estaría determinado completamente por los efectos del “modelo económico” y del “Estado autoritario” vigentes en Chile. La validez de las OEP duraría mientras se mantengan las condiciones de una de una economía de mercado, concentradora y excluyente, y de un Estado que rechaza la participación y no se pone como interlocutor de las organizaciones populares, sino que las reprime. Así, el término del actual experimento económico-político implicaría también el término de estas formas de organización popular. La esencia del fenómeno de las OEP, más allá del cual no podría proyectarse, consistiría en el esfuerzo por enfrentar los problemas inmediatos de la subsistencia, que lo han originado y que constituyen la motivación principal de sus integrantes. Tiene, por lo tanto, un aspecto asistencial muy fuerte, y no es posible postular con realismo su autonomía. En las OEP los aspectos y actividades económicas son los esenciales, pero se mantienen al nivel de formas de subsistencia o como una estrategia de sobrevivencia.

Según la que llamamos Hipótesis intermedia, las OEP serían un proceso organizativo que en sus formas y actividades actuales es coyuntural y transitorio, pero que es parte de un proceso de organización popular más amplio y permanente, en el que se inserta y que le da sentido. Las OEP en su forma actual serían un resultado de los condicionamientos y limitaciones que pone el sistema imperante al desarrollo del movimiento popular. Por ello, en cuanto son organizaciones específicamente económicas para enfrentar la satisfacción de necesidades básicas, las OEP desaparecerían como tales cuando cambie la situación política y económica del país, y se insertarían en un proceso de politización, que habría que considerar como una fase superior. El proceso iría adelante en la medida en que se vaya pasando a niveles de acción más de carácter reivindicativo y político, de lucha de masas y de acción directa. Lo específicamente “económico” de estas organizaciones no sería lo más importante; ello importa en cuanto es necesario para que las personas subsistan lo mejor posible, y en cuanto al logro de resultados concretos e inmediatos sirve para que la acción de las organizaciones pueda ir expandiéndose hacia otros caminos con mayor confianza.

Según la que llamamos Hipótesis máxima, si bien las OEP han surgido y están condicionadas por la situación económica y política actual, ellas son portadoras de un nuevo modo de organización y de acción transformadora, que implica la superación de algunos modos tradicionales de organización popular. Su valor no se limita al hecho de adaptarse a las condiciones actuales, sino que se proyectaría más allá de éstas, avanzando hacia la implementación –desde la base social- de formas y relaciones humanas y económicas alternativas y superiores. El contexto económico y político imperante sería limitante de su desarrollo, de manera que un cambio político y económico no haría desaparecer las OEP, sino por el contrario, les permitiría el despliegue más amplio y rápido de sus potencialidades. En tal sentido, este proceso organizativo tendría perspectivas de permanencia y de autonomía. Desde esta hipótesis, lo específicamente económico de las OEP ocupa un lugar y una importancia fundamental, en tal sentido que constituye la base en torno a la que se estructuran las organizaciones; pero éstas tienen una dimensión más integral, abarcando los aspectos sociales, culturales y políticos de la vida a nivel de comunidad y poblacional. El problema de la subsistencia sería sólo el punto de partida, pero las OEP pueden proyectarse más allá, hacia formas más completas y nuevas de relaciones económicas, que constituyan una alternativa autogestionaria por la que puedan optar los individuos y grupos.

Si ponemos estas tres hipótesis frente a frente con las características de evolución de las OEP en este último período, podemos extraer, si no conclusiones, al menos algunas impresiones fundamentadas.

En primer lugar, no aparecen hechos o tendencias que confirmen la hipótesis mínima. Las OEP más directamente relacionadas con esta hipótesis (los comedores populares, los comités de abastecimiento) y en general las formas más asistenciales, no son las que se han desarrollado en este período; pero sí lo han hecho algunas otras organizaciones para el consumo, como las ollas comunes y los comprando juntos. Podría decirse que no hay nada nuevo a favor de esta hipótesis; pero tampoco puede decirse que ella está siendo descartada, porque las situaciones de extrema necesidad en las poblaciones sigue estando presente, incluso acentuada, de manera que gran parte del crecimiento de las OEP en general podría entenderse todavía como efecto del “modelo económico” imperante.

En cambio, hay algunos aspectos que parece tienden a confirmar la validez de la hipótesis intermedia; por ejemplo, la mayor participación de las OEP en las luchas reivindicativas, el proceso de politización que se ha dado en algunas de ellas. En particular, ha sido muy significativo el crecimiento de los comités de cesantes y de pobladores sin casa, que han desarrollado importantes acciones. Sin embargo, según esta hipótesis, se esperaría que el incremento de las organizaciones y actividades de carácter masivo y reivindicativo fuera acompañado por una gran reducción y pérdida de importancia de lo específicamente económico de las OEP, lo que no ha sucedido; por el contrario, han tenido un importante desarrollo las OEP de carácter más específicamente económico, como los talleres productivos, las amasanderías, los comprando juntos. En general, las OEP se mantienen, sin disolverse en el proceso general de movilizaciones y luchas sociales y políticas.

Por esto, puede observarse que también se han dado, en este período, elementos que tienden a convalidar la hipótesis máxima. Las OEP que corresponden más directamente a esta hipótesis han aumentado también considerablemente, en particular los talleres, los huertos familiares, los comprando juntos y los grupos pre-cooperativos y de ahorro. La preocupación por el logro de la eficiencia operacional, así como el desarrollo de tecnologías apropiadas, son temas que han estado muy presentes un muchas OEP. La idea de la permanencia de las organizaciones económicas populares, más allá de un posible cambio político en el país, parece haberse ido extendiendo, junto con la conciencia de que la democratización del Estado y de la economía no significan una simple vuelta a las formas democráticas y a los comportamientos políticos del pasado, sino un proceso de búsqueda de formas nuevas, en las que las “bases sociales” cumplan un papel protagónico, en primera persona.

Pero, más que discutir sobre la hipótesis, lo que importa es encontrar las mejores respuestas frente a los problemas y desafíos nuevos que está planteando la realidad a estas organizaciones. Me referiré brevemente a cuatro temas que parecen cruciales hoy día.

a) Las OEP y las protestas;
b) Las OEP y la política;
c) Las OEP y la democracia;
d) Las OEP y la eficiencia económica.

Más que dar respuestas sobre estos temas, que no tenemos, me interesa problematizar y motivar la reflexión, aportando algunas opiniones muy personales.

Las protestas, que movilizan masivamente a los pobladores, ponen de manifiesto una importante maduración de la conciencia, de la voluntad y de la organización popular. El pueblo no está ya, ni lo estará en adelante, pasivo frente a un modelo económico que lo ha excluido, y a un sistema político que le impide toda participación. Durante estos años, las OEP han servido eficazmente para enfrentar los problemas económicos y sociales más agudos, y para mantener y desarrollar la organización popular en las difíciles condiciones vividas. Estas organizaciones se caracterizan por el hecho de actuar directamente en la solución de los problemas, utilizando los pocos recursos disponibles por cada grupo, más los que hayan podido obtenerse en base a la solidaridad y el apoyo de algunas instituciones de Iglesias.

En el seno de estas organizaciones, se han desarrollado relaciones humanas nuevas, solidarias y fraternales; integrantes de ellas han podido capacitarse y formarse en distintos sentidos, aprendiendo a gestionar y administrar recursos, bienes, servicios y actividades de distinto tipo. Lo más importante es, quizá, el haber aprendido a valorizar las propias capacidades y fuerzas, y comprender que juntos y bien organizados es posible encarar y llegar a enfrentar las más angustiosas situaciones y los más graves problemas. Hay en estas organizaciones el germen de un nuevo modo de pensar, de sentir, de actuar y de vivir.

Sabemos que estas organizaciones no han sido creadas para protestar ni para reivindicar derechos ante el Estado, pero muchas de ellas han sabido también participar activamente en las protestas, en la denuncia social y en las reivindicaciones populares. Ahora que el pueblo ha vuelo a expresarse a través de acciones masivas y de presión social, las OEP, como parte integrante del pueblo que son, también participan en la lucha de todos por una nueva sociedad.

Es importante, sin embargo, que ante estas nuevas situaciones, las OEP no se desarticulen ni descuiden sus objetivos propios, sino que los impulsen aún con mayores y renovados esfuerzos. Porque los problemas que las han hecho surgir siguen presentes y hay que encontrarles solución ahora; porque los valores y enseñanzas que estas organizaciones aportan, siguen siendo tanto o más necesarios que antes; porque la fraternidad y solidaridad en las relaciones humanas y sociales que se han desarrollado en ellas, son una conquista permanente que debe aún crecer en el seno del pueblo; porque los modos de pensar, de sentir, de actuar y de vivir que se dan en estas pequeñas organizaciones populares, deberán estar presentes también en la vida del pueblo y de toda la sociedad, cuando la democracia querida por todos llegue e implementarse establemente en el país.

La crisis económica y política del país se ha hecho tan profunda y extendida que cada vez son más los que buscan “una salida”, y para ello desarrollan una acción política. Todos los sectores y grupos quieren participar y estar presentes, con la mayor fuerza y en la mejor forma, en el camino de superación de la crisis y en la construcción de una alternativa económica y política. Tratan de asegurar de este modo que sus intereses estén representados mediante la participación de sus propias organizaciones.

Las OEP, que han sido una respuesta de los pobladores y trabajadores ante las necesidades básicas insatisfechas, y que constituyen una estrategia frente a la crisis, no pueden estar ausentes del proceso que se orienta a poner fin al descalabro nacional y a construir una sociedad más justa, humana y fraternal. Ellas tienen también algo qué decir y qué hacer en la hora presente.

Cuál puede ser su aporte, es algo que cada organización y cada grupo debe reflexionar, encontrar y decidir. La búsqueda debe ser compartida, porque es tarea de todos. Podemos sugerir algunas preguntas que orienten esta búsqueda:

Parece importante que las OEP se desarrollen y crezcan, cumpliendo cada vez mejor sus objetivos propios. La pregunta es entonces: ¿Cómo puede cada organización avanzar en el logro de los objetivos específicos que se ha propuesto? Se están abriendo, y parece posible conquistar aún, nuevos y más amplios espacios que habría que aprovechar lo más rápidamente posible.

¿Cómo obtener reconocimiento legal? ¿Cómo difundir mejor las propias experiencias? ¿Cómo canalizar mejor la solidaridad y el interés que las OEP están despertando en otros sectores? Si es importante que las OEP se vinculen unas con otras, ¿qué iniciativas puede cada organización y cada institución, concretizar en este sentido? ¿Qué agrupaciones de OEP de un mismo tipo, o de una misma zona, pueden constituirse?

Las organizaciones económicas populares pueden hacer una contribución importante a la construcción de la democracia, desde ahora mismo, sin necesidad de esperar que se produzcan cambios políticos de fondo. La democracia no puede ser impuesta desde arriba, en forma autoritaria. Es necesario que las ideas democráticas, los comportamientos democráticos y las organizaciones democráticas, estén profundamente radicados en la vida del pueblo y de la sociedad, para que la democracia sea estable y verdadera. Por esto, la multiplicación de organizaciones, grupos y comunidades de base de diferentes tipos, en los que las personas puedan expresar sus aspiraciones y enfrentar sus problemas, es un aporte eficaz para la democratización de la sociedad. A través de este proceso, se va formando un tejido democrático nuevo, de base, mediante el cual se van superando la atomización y el individualismo inducidos por el poder autoritario, y se supera al mismo tiempo la masificación a que los mismos individuos anónimos son empujados por el consumismo, la propaganda y la manipulación del poder.

Hay una gran energía democrática en la búsqueda de autonomía que hacen las organizaciones respecto de los poderes económicos y políticos dominantes. El rechazo de las instrumentalizaciones de todo tipo, y el desarrollo de la autogestión, así como la formación de nuevos dirigentes representativos, son también importantes impulsos democratizadores. Todo esto está presente en las OEP, y puede ser aún perfeccionado.

Una última opinión. Actualmente hay distintos sectores preocupados de elaborar un proyecto económico alternativo. Tal proyecto será verdaderamente democrático en la medida que sepa recoger las aspiraciones de los sectores populares, y que logre integrar sus experiencias, el modo como han hecho frente a la crisis, la forma de enfrentar el problema de las necesidades básicas. Hay una gran cantidad de experiencias populares que deben ser valorizadas, que pueden ser potenciadas a través de una política económica consecuente. La experiencia de las organizaciones económicas populares, así como las del Cooperativismo, la autogestión y las empresas de trabajadores, puede llegar a ser muy importante en la definición de un nuevo modelo de desarrollo, en cuanto constituyen formas concretas de participación y de utilización de las fuerzas de trabajo, solidaria y democráticamente, que en otro contexto político, económico y cultural podrían revelar energías que aún no se han manifestado.

 

Notas:

1. Este texto corresponde a una exposición oral realizada en el seminario “Las Organizaciones Económicas Populares” organizado por el PET el 19 de octubre de 1983.

2. L.. Razeto, A. Klenner, A. Ramírez y R. Urmeneta, Las Organizaciones Económicas Populares (Santiago, PET, 1983).