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Coomeva y la Fundación Coomeva se complacen en compartir con ustedes las principales reflexiones generadas en el Curso Superior de Economía Solidaria.
Nuestra Cooperativa se ha propuesto desarrollar y fortalecer este sector económico y empresarial y una de las maneras de lograrlo es a través de la bien llamada “llave de oro” del Cooperativismo, la educación, que juega un papel preponderante, por ser el instrumento más poderoso para realizar cualquier avance que nos propongamos.
Uno de los mayores desafíos para todos los que estamos trabajando en pro de la Economía Solidaria, será el de modificar nuestro pensamiento, de manera que podamos enfrentar más claramente la complejidad creciente, la rapidez de los cambios y lo imprevisible que caracteriza nuestro mundo actual. Debemos reconsiderar la práctica social que ha tenido la Economía Solidaria y para ello tendremos que derribar nuestras barreras tradicionales, formular nuevas políticas y mantener la mirada fija hacia el largo plazo, hacia el mundo de las generaciones futuras, frente a las cuales tenemos una enorme responsabilidad.
Las anteriores iniciativas motivaron la realización de este Curso, en el que durante 3 días nos reunimos como comunidad educativa, para pensar y reflexionar acerca de la Economía Solidaria, unidos bajo la convicción de que este fenómeno organizativo encierra en su experiencia histórica, en sus modalidades empresariales, en sus objetivos y en su racionalidad económica, una naturaleza y una fuerza capaces de constituirse en una propuesta alternativa para comunidades, grupos sociales y personas, para lo cual es preciso elaborar conocimiento acerca de ella.
Es así como Coomeva, a través de la Fundación Coomeva, encargada esta última de propiciar y fomentar la educación, solicitó al Dr. Luis Razeto que expresara sus ideas sobre la esencia misma de la Economía Solidaria, invitándolo a compartirnos su visión y propuesta, tanto en sus fundamentos teóricos, como en su aplicación en el sector financiero, en el cooperativismo de trabajo asociado y en las estrategias de desarrollo, que harán de la Economía Solidaria, no solo un movimiento, sino también, una forma de vida para muchos seres humanos.
Los más especiales agradecimientos al Dr. Luis Razeto, por haber estimulado esta reflexión, la cual facilitó un debate muy constructivo para todos, porque sus planteamientos son una guía muy importante en este camino que queremos recorrer. El compromiso y la sabiduría de pensadores como el Dr. Razeto, son inestimables, ya que ayudan a los que hacemos Economía Solidaria, a contribuir en los cambios profundos de pensamiento, indispensables para la preparación del futuro más próximo, en el que hemos empezado a generar la opción que este mundo necesita.
ESTRUCTURA TEMÁTICA
1. Fundamentos
de teoría económica de la Economía Solidaria.
2. La Economía Solidaria en el Sector Financiero de la Economía
3. El Cooperativismo de Trabajo Asociado
4. Proyecto y estrategias de desarrollo de la Economía Solidaria.
Palabras del profesor Luis Razeto
Agradezco muy sinceramente la oportunidad que Coomeva me ha ofrecido de venir a Colombia, para estar con ustedes y compartir mis sueños, reflexiones y búsquedas, relacionadas con la Economía de la Solidaridad. Agradezco también las muy generosas palabras de presentación que ustedes hacen, que más que hablar de mí, hablan de su generosidad.
Espero
que en estos días que vamos a trabajar juntos, pueda cumplir con las
expectativas que ustedes tienen, las cuales me motivaron y me llegaron muy
a fondo, porque muchos de ustedes expresaron el interés en conocer
esta elaboración teórica que yo he venido haciendo sobre la
Economía de Solidaridad.
Ayer cuando escuché sus presentaciones pude apreciar la destacada trayectoria
del grupo de personas que han sido convocadas. Ustedes cuentan con experiencia
en el sector Cooperativo, tienen también dedicación, convicción
en esta búsqueda, estudios realizados, conocimiento y han leído
muchos de mis textos y naturalmente, de otros autores. Escuché también
sus expectativas frente a esta actividad y me preocupé porque el desafío
es bastante grande. Entonces anoche me pasé unas cuantas horas reflexionando
y repensando este taller, sobre cómo enfocarlo de manera que corresponda
mejor a sus inquietudes, expectativas y a los actuales problemas de la Economía
Solidaria y llegué a una conclusión que me tranquilizó
y que fue esclarecedora para mí.
Me pareció importante, sin abandonar en absoluto la temática y las preguntas que suscitaron el seminario, que conviene concentrarse en lo esencial. Decía Aristóteles que “mientras más cultas son las personas, más simples son sus conversaciones”, mientras que la complejidad de la conversación se da más en los niveles de menor formación cultural y conocimiento, porque en ellos todo se enreda y complica. Entonces yo pensé que podríamos concentrarnos en lo esencial y tratar de expresar, de la forma más directa, simple y sencilla, lo más profundo en la búsqueda de la Economía de Solidaridad.
1. ECONOMÍA DE SOLIDARIDAD, UNA ECONOMÍA SUPERIOR Y AUTÓNOMA
Muchos de ustedes manifestaron la necesidad de conocer la esencia de la Economía de Solidaridad y para ello quiero empezar haciendo una afirmación general, diciendo que ésta es superior desde el punto de vista humano, desde el punto de vista social y desde el punto de vista ético, con respecto a otras formas económicas dominantes, especialmente, la Economía Capitalista. La Economía de Solidaridad es también más eficiente, en cuanto a su productividad, al manejo de los recursos, de su capacidad de generar riqueza y de proporcionar satisfacción a las necesidades de los seres humanos. La Economía Solidaria es además, y este es un concepto en el que quiero centrarme en esta oportunidad, una economía autónoma. Quiero aclarar que este concepto de autonomía no es sinónimo de separación ni de construcción al margen o fuera, sino la afirmación de algo que alcanza un punto de vista superior.
Decía Antonio Gramsci, hablando de los movimientos sociales, que éstos desarrollan una trayectoria en la cual deben cubrir ciertas fases. La primera de ellas es la de escisión, de separación, de tratar de distinguirse, de tomar distancia crítica respecto a la realidad vigente que se pretende cambiar, logrando una actitud distinta y transformadora. Ese movimiento de escisión, dice Gramsci, es la parte más rudimentaria.
La segunda fase, que según él es un poco superior, es la del antagonismo, donde el movimiento ya no solamente se escinde o se separa, sino que se opone y lucha, autoafirmando que la realidad que quiere transformar es su adversario. Decía Gramsci que estas dos etapas son insuficientes y es allí donde surge la tercera fase que es la autonomía, con la que un movimiento adquiere verdaderamente la posibilidad de cambiar el mundo y ser eficaz y donde ya no importa diferenciarse o ser antagónico, sino que gana valor el proceso propio, de construcción de la nueva realidad llamada a suplantar.
Mi planteamiento
es que el movimiento cooperativo y demás búsquedas de economías
alternativas o solidarias, han vivido muy fuertemente las 2 primeras etapas,
pero no han dado el tercer paso y por eso puedo afirmar, enmarcado en la sencillez
a la que me referí al principio, que estos movimientos no han alcanzado
su autonomía, lo que lo ha llevado a vivir subordinados al Capitalismo
y al Estado.
La fase de la autonomía según Gramsci, permite superar el temor
a la crítica y a ser absorbido por el adversario, porque se accede
a un lugar, a una posición y a un punto de vista inaccesible pues es
un punto de vista superior. Como no se tienen temores, se tiene la capacidad
de absorber todo aquello que es positivo, valioso, eficiente y aquellos aprendizajes
que proporciona esa otra realidad.
Es por esto que para el que es autónomo, el Capitalismo no es el mal personificado, la ineficiencia pura o aquello que hay que negar en todo terreno. Por el contrario, quien es autónomo del Capitalismo reconoce en éste lo que hay que aprenderle, de sus empresas, mercados y procesos. Yo puedo afirmar esto sin ningún temor de creer que estoy siendo capitalista o subordinado y lo puedo hacer precisamente porque se que nosotros estamos por sobre.
Mi llamado aquí es a que reconozcamos que ya no estamos ni en la fase de escisión ni de antagonismo, sino en la fase de conquistar la autonomía frente a esa realidad que queremos cambiar y suplantar, a través de la Economía Solidaria, siendo conscientes de que ésta no se alcanza sino a través de una concepción teórica superior.
Para ser autónomos requerimos de fundamentos teóricos:
La escisión se acompaña de un pensamiento doctrinario basado en valores como ocurría en los inicios del Cooperativismo, cuando al separarse del Capitalismo, se afirmaban los principios del trabajo por sobre el capital, de la cooperación por sobre la competencia, del hombre por sobre las máquinas y las cosas. Esta doctrina no se abandona en las etapas superiores puesto que es históricamente, el fundamento del porqué queremos hacer algo distinto, teniendo en cuenta que la economía convencional no nos satisface desde el punto de vista de los valores y de su consecuencia para las personas y los grupos sociales. Pero este pensamiento doctrinario es insuficiente.
La segunda fase del antagonismo se acompaña del pensamiento ideológico, que es el que aterriza la formulación ética, doctrinaria y de valores, en propuestas normativas, jurídicas y en un discurso que mueve principalmente a la acción, a la voluntad de cambio y que nos exige capacidad y eficiencia, sobre la base de ciertos principios, normas, reglamentos o ciertas formas organizativas.
Hasta aquí debemos aclarar que el pensamiento ideológico y el pensamiento crítico, por más que expresen antagonismo, son insuficientes para lograr autonomía y son pensamientos subordinados porque se refieren a sí mismos en referencia al otro.
De allí que la Economía de Solidaridad requiere, para alcanzar la autonomía, de fundamentos teóricos superiores a los de las teoría económica convencional, los cuales han acompañado los procesos de toma de decisiones a nivel micro y macro económico en el mundo moderno.
Esa es la razón por la cual nosotros trabajamos tan enfáticamente en proponer una elaboración de la Economía de Solidaridad, que no sea, puesto que ya está hecha, una elaboración puramente doctrinaria e ideológica, sino que incluya planteamientos teóricos.
El primer componente que hemos querido enunciar es el propio nombre de Economía de Solidaridad, el cual es un nombre nuevo, que de forma significativa y no casual, se compone por dos palabras difíciles articular en el mundo actual: la economía con la solidaridad. La palabra Economía, puesta con toda la intención de significar que el cooperativismo, la autogestión y la búsqueda de alternativas, son economía, asunto que no estaba claro en la etapa de escisión y confrontación, cuando se rechazaba hasta el hecho mismo de ser economía, por ser un concepto “contaminado” de Capitalismo. Hablar de economía significa asumir un lenguaje económico, tratando temas tan obvios como eficiencia, análisis de costo-beneficio y el concepto de empresa. Aceptemos que al cooperativismo le costo pero mucho llegar a asumir que se trataba de empresas y nos tocó leer muchos libros en los cuales se intentaba justificar el hecho de que una cooperativa no era una empresa, porque no generaba utilidades y que por lo tanto eran organizaciones sin fines de lucro, pero con que fines?, y todo se empezó a complicar por el simple hecho de que no se asumía que somos una economía distinta, no una “No economía”.
El otro concepto, porque no podemos quedarnos únicamente con el económico, cayendo en la lógica pura capitalista de la cual queremos ser distintos y superiores, es el concepto de Solidaridad. A mi me gusta más hablar de Economía de Solidaridad que usar el adjetivo de Economía Solidaria, precisamente para enfatizar el carácter sustantivo de esta propuesta. La palabra solidaridad resume todos los contenidos éticos, de relaciones humanas superiores y de valoración del trabajo y del hombre sobre las cosas y el capital. La palabra solidaridad sintetiza y recoge todo aquello: cooperación, autogestión, unión, asociatividad, mutualismo, ayuda mutua y valores humanos.
“Economía de Solidaridad” es una economía en la cual la solidaridad se constituye en el elemento activo y esencial de las organizaciones, de las actividades y de los procesos que se despliegan; una economía en la que la solidaridad no es marginal ni un simple acompañamiento, sino que es un componente tan destacado que hace surgir una nueva racionalidad económica, especial, diferente y superior. La racionalidad económica capitalista es distinta, pero la nuestra, al ser solidaria, es más eficiente, situación que debemos demostrar teórica y prácticamente.
Aunque nunca los economistas se interesaron en la cooperación, debemos también reconocer que los cooperativistas tampoco se interesaron a fondo en la economía, por lo que este encuentro es un desafío fuerte tanto para los economistas como para los cooperativistas.
En nuestro caso se trata de dar pasos adelante, que pueden servirnos para recuperar lo perdido, para comprender los procesos económicos, el significado de ser empresa, de operar en el mercado y de trabajar con las lógicas financieras, pero no para quedarnos allí, sino para construir una formulación de Economía de Solidaridad, que alcance un punto de vista superior y autónomo.
Conceptos superiores de empresa y mercado:
A nuestras empresas ya no les da miedo hablar de factores económicos, por lo que incluimos aquellos con los que ha operado la teoría económica convencional: el capital, el trabajo, la tecnología, y hemos adicionado nuevos factores que aquella teoría no era capaz de reconocer. Por ejemplo, cuando hacemos un análisis de costo – beneficio para estudiar la eficiencia de una empresa, nosotros no nos limitamos a entender el asunto solo en términos monetarios, mirando únicamente su significado para la acumulación de capital, que es el modo como se haría este análisis en la economía convencional, sino que damos una mirada más profunda, incluyendo elementos como los sacrificios y los logros que obtienen los seres humanos y los grupos sociales, incluyendo beneficios de convivencia, de participación, de desarrollo humano, de desarrollo del conocimiento, de educación y otro tipo de capacidades.
En el concepto de mercado ocurre algo similar, pero antes de hablar de él tenemos que reconocer que para nosotros éste representaba más dificultad que el concepto mismo de empresa, por lo que nos preguntábamos “qué vamos a decir del mercado?”, cuando parecía que era la esencia misma del Capitalismo.
Pues bien, el mercado no es un elemento cruel y perverso y hay que recuperar su concepto para la Economía de Solidaridad de manera simple, viéndolo como una necesidad social que ha existido siempre por el hecho de que somos seres sociales y que incluso tiene una connotación solidaria en su misma constitución. Existe el mercado porque nos necesitamos unos a otros, porque no somos autosuficientes, porque trabajamos para los demás y porque atendemos necesidades de otras personas y de la comunidad.
Debemos entonces asumir el mercado como un hecho natural y como el contexto en el cual opera la economía, cualquier economía, así como reconocimos que la empresa es una unidad de gestión económica y una organización volcada a generar valor económico. El Cooperativismo por lo tanto, debe también generar valor, servicios y producción y para ello utiliza sus recursos, haciéndolo con una máxima eficiencia, para que el resultado sea óptimo y competitivo. Pero no nos conformamos con el concepto de mercado que nos proponen los teóricos capitalistas que ven éste como un mecanismo automático de ofertas y demandas que se autorregulan, compuestos por mercancía y por relaciones de cambio, que se valoran monetariamente. Nosotros descubrimos que el mercado es mucho más, es todo el complejo proceso social, a través del cual se distribuye en la sociedad la producción, los servicios y la riqueza, se coordinan las decisiones de todos los agentes económicos y se despliegan los comportamientos de las personas que no son siempre individualistas y competitivos. Recordemos que en el mercado también se hacen alianzas, se forman asociaciones, se solidariza, se desarrollan vínculos de cooperación, se despliegan compromisos de beneficio y responsabilidad social y se ejercen, no solamente el intercambio monetario, sino también la reciprocidad, la cooperación y el pago de tributos.
Entonces
nuestros conceptos de mercado y empresa cambian y aunque los asumimos, los
miramos desde un punto de vista superior, sin quedarnos con el concepto estrecho
que nos propone la teoría capitalista.
Una “TEORÍA ECONÓMICA COMPRENSIVA”.
Lo esencial de una visión económica superior es que permite hacer la operación de absorción y al mismo tiempo de transformación, logrando lo que yo he llamado, no sé sí con precisión, “teoría económica comprensiva”.
En este
concepto debemos destacar que contamos con la capacidad de comprender las
diferentes racionalidades, lógicas y tipos de empresa, sin quedarnos
en una visión unilateral como el capitalismo, pudiendo entender, ver
con claridad y sin misterios, las diferentes cosas que ocurren en la economía.
Por otra parte, esa “teoría económica comprensiva”
tiene, desde el punto de vista teórico y epistemológico, dos
elementos adicionales esenciales:
- El primero es concebir la realidad económica como hechos sociales y humanos y que por lo tanto, están atravesados por la subjetividad. La teoría convencional nos ha querido convencer de que la economía es algo objetivo, que funciona independiente de la voluntad de las personas, basada en simples leyes del mercado, lideradas no se sabe por quien y donde operan automatismos como si se tratara de un reloj. Nos proponen un concepto de economía en la cual los seres humanos somos convocados a adherir y sumarnos, no a controlar o transformar, reduciendo los hechos económicos a parámetros y variables cuantitativas, sin verlos como actividades humanas.
Esa objetivación de la economía tiene como antecedente que la teoría Capitalista surgió en el contexto cultural del Positivismo del siglo XVIII y XIX, en el que se construyeron ciencias sociales según el modelo de las ciencias naturales, con conocimientos basados en leyes que reducen todo lo relevante, a variables cuantitativamente procesadas y matemáticamente trabajadas.
El Positivismo también marcó la Sociología. Durkheim, fundador de su método básico, dice en su libro que “la Sociología debe tratar los hechos sociales como cosas” y su teoría fue alabada por los intelectuales de la época quienes la catalogaron como un gran descubrimiento. Este concepto fundamentó las Ciencias Sociales y enmarcó la construcción de la economía, y aunque tenemos que reconocerle que se constituyó en un avance para el conocimiento, debemos tener presente que correspondió a un momento histórico ya superado.
- El segundo elemento ya lo habíamos mencionado, y es que la economía no funciona como un mecanismo automático. Este pensamiento se observa muy claramente en el discurso neoliberal, cuando se hace énfasis en las leyes y automatismos del mercado, que según ellos, funcionan independientemente de las personas. Este planteamiento pretende decirle a los seres humanos que no podemos intentar cambiar los procesos económicos, porque cualquier intento subjetivo por modificar las leyes de la economía, generaría ineficiencia e irracionalidad. Es tan fuerte este discurso hoy día, que los economistas concluyeron que el Estado, las personas y las comunidades no pueden ser activas ni protagonistas y su único papel sería interferir negativamente en su eficiencia, por lo que la pregunta se les volvió no cómo canalizar voluntades y recursos para generar desarrollo y calidad de vida, sino cómo asignar más eficientemente los recursos económicos.
Pero basta mirar la realidad económica para darnos cuenta la economía no funciona como un mecanismo automático. Sabemos que existen poderes y organizaciones que ejercen control, que la política influye, que los agentes económicos intervienen de acuerdo a sus intereses y en busca de mayores beneficios y que los gobiernos y naciones entran en pugna por los recursos. Descubrimos entonces que la economía es algo muy distinto a un mecanismo automático y que el mercado es una verdadera correlación de fuerzas sociales, donde todos los actores intervienen, chicos y grandes, unos con más poder que otros, cada cual de acuerdo a su modo de comportarse y cada cual preocupado por sus intereses. El mercado es pues esa confrontación, donde se hacen alianzas, engaños y operaciones estratégicas con propósitos muy definidos para obtener tales o cuales resultados y esto es lo más lejos que hay de un mecanismo automático.
Pasar a la “Teoría Eonómica Comprensiva” implica luego asumir la subjetividad que no hay nada en el mercado, en las empresas y en las realidades humanas, donde cada una de nuestras acciones y decisiones influyen en su funcionamiento.
Descubrimos por ejemplo que la inflación no es un proceso que ocurre porque ciertas variables en la economía se desajustan, sino que es un cambio en la relación de fuerzas sociales. Cuando hay un fenómeno inflacionario hay que analizar qué está implicando desde el punto de vista de los actores sociales, quiénes se benefician, quiénes pierden, cuántos desplazamientos de riqueza hay y qué producen. Cuando se nos dice que el mercado funciona de acuerdo a leyes, pensamos en el caso de Japón, donde a pesar de contar con una tasa de interés bajísima, cercana a 0, no se produce un aumento de inversión, cuando el análisis diría simplemente que una variable hace reaccionar a otra. En esta y todas las situaciones, no es una reacción automática porque las variables no actúan, los que actúan son los seres humanos.
Los seis factores productivos de las empresas:
En la
“teoría económica comprensiva”, con respecto a las
empresas, existen seis factores productivos básicos en los cuales se
fundamenta la propuesta de la Economía de Solidaridad, los cuales graficamos
a través de un hexágono, así:
1. Trabajo
2. Los medios materiales
3. Tecnología
4. Gestión
5. Factor financiero
6. Factor C
Todos sabemos que una empresa es una combinación de diferentes factores productivos. La teoría económica convencional inició con un modelo de 3 factores, en la época de los comienzos de la ciencia económica. Eran ellos la tierra, el trabajo y el capital. Después se simplificó a 2 factores: trabajo y capital, con el objeto de procesar matemáticamente y simplificar los análisis económicos. Posteriormente se reconoció la importancia del factor tecnológico y cognitivo en el proceso de generación de riqueza, y por lo tanto también se incorporó junto con el factor gestión.
Lo que nosotros hemos agregado es algo que también se está asumiendo hoy en las teorías económicas convencionales y es lo que llamamos el Factor C, que es la fuerza de la solidaridad convertida en fuerza productiva. Incluimos este factor por el hecho de que la unión de conciencias, voluntades y sentimientos, detrás de un objetivo compartido por un grupo de personas, hace surgir una realidad social poderosa, que influye en los procesos e interactúa con cada uno de los demás factores productivos, incrementando la productividad de la empresa.
Hoy en día se habla de “capital social” y se asume que toda empresa que consigue integrar la voluntad de sus miembros, trabajadores y empleados, con “la camiseta de su empresa bien puesta”, logra algo muy valorado. Los estudios dicen que es posible incrementar en más de un 30% el desempeño de las empresas consideradas eficientes, a través de inyectarles una buena dosis de Factor C.
La idea que quiero expresar es que en la “Teoría Económica Comprensiva” partimos de un reconocimiento más amplio y más complejo, de los factores que intervienen en la producción y es necesario diferenciarlos, porque cada uno de ellos, como realidad humana inter-subjetiva, hace un aporte específico, es productivo en sí mismo y merece ser desarrollado cualitativamente.
1. Trabajo: Son las diferentes operaciones laborales que modifican los medios naturales de producción, al interior de una empresa. La fuerza de trabajo es la energía mental y física desplegada por los seres humanos en su actividad; seres humanos que tienen conciencia, sentimientos, voluntad, y demás elementos subjetivos que involucran en alguna medida en su gestión y que hacen que cada unidad de fuerza de trabajo o persona trabajadora, opere con mayor o menor eficiencia, calidad y productividad.
2. Tecnología: Aquí no nos referimos únicamente a maquinarias, computadoras, equipos y cosas distanciadas de los seres humanos, sino al conocimiento, al “saber hacer” que se incorpora en los procedimientos productivos, que genera innovación y que está permanentemente reconstituyéndose con una dinámica más rápida que el elemento anterior. Así, como detrás del trabajo están los trabajadores, detrás de la tecnología están los técnicos, los ingenieros, los inventores y en general, todos los que aportan con su conocimiento a la producción de la empresa.
3. Los medios materiales: Son los elementos físicos, las materias primas, los locales, las máquinas, que participan en el proceso de producción, no exclusivamente como materiales, sino con una intencionalidad liderada por personas, que son sus dueños y quienes los controlan y descubren. El petróleo por ejemplo, solo empezó a ser un valor material y energía física aprovechable cuando se convirtió en un medio productivo, luego de años y años de inactividad, cuando los seres humanos lo descubrieron, lo potenciaron, lo transportaron, lo transformaron, etc.
4. La gestión: Es la capacidad de organizar, de tomar decisiones, de controlar procesos, que es realizada por gestores, administradores y personas, quienes ejercen ese aporte específico a la actividad.
5. El financiamiento: Vamos a profundizar mucho en este concepto más adelante, pero por ahora podemos decir que es la credibilidad y el crédito que reciben las empresas para adelantar operaciones y la seguridad por parte de quienes los otorgan, de que van a ser pagados. Es además un elemento de relacionamiento social que permite que el trabajador se vincule a la empresa, que se integre y que trabaje, con la expectativa de que después de un mes o cierto periodo, va a recibir su salario. En el caso de las empresas, este factor se hace presente cuando éstas compran materias primas y comprometen con pagos futuros, porque cuentan con el elemento financiero que les garantiza que van a poder cumplir esas obligaciones. En general, el financiamiento crea un vínculo intersubjetivo de confianza en el cumplimiento de los compromisos adquiridos.
6. El Factor C: Es esa energía social que surge de la unión de conciencias y voluntades. Es un elemento de compartir, de tener objetivos comunes, lo que antes se expresaba como integración humana, eminentemente intersubjetiva.
Como vemos, detrás de cada uno de estos factores hay fuerzas sociales y grupos humanos que históricamente se han ido diferenciando y haciéndose cargo de unos u otros, especializándose, apropiándose de ellos y generando un proceso de diferenciación social, aquello que se llama de división social del trabajo. Una empresa por lo tanto, va a ser, en su esencia, una integración de sujetos que van a contribuir con determinadas funciones, en unos u otros factores.
Por lo tanto, una empresa es una organización humana, no de los factores mismos, sino de los sujetos que aportan en cada uno de ellos, ya no es una mera inversión de capital que utiliza factores para generar un incremento del factor invertido, sino que es una comunidad y una asociación de sujetos.
Los factores
vistos desde esta teoría de la “economía comprensiva”
son acciones realizadas por los seres humanos y se puede utilizar un verbo
para cada uno:
- El trabajo es un hacer.
- La tecnología es un saber.
- Los medios materiales son un poseer, un usar, un tener.
- La gestión es un poder.
- El financiamiento es un creer.
- El Factor C es un unir, un integrar.
Por eso organizar una empresa no es conjugar técnicamente factores sino que es conjugar 6 verbos simultáneamente: hacer, saber, tener, poder, creer y unir. Administrar, crear y dirigir una empresa, es convocar a un grupo de sujetos que van a aportar cada uno su energía, para realizar acciones de carácter bien distinto. La combinación de estos verbos es una inter-subjetividad.
Hasta aquí lo que queríamos era liberarnos para pensar la economía de otra manera, asumiéndola con libertad y no con rechazo sobre el Capitalismo. Hemos descubierto que el capital y el financiamiento son algo maravilloso, ya no tenemos miedo, porque vamos a descubrir que el financiamiento es un “creer” entre personas, que después caen en prácticas negativas, es otra cosa, pero que en su esencia son actos de fe, de trabajo previo, de esfuerzo, de ahorro.
Así estamos accediendo a ese punto de vista superior desde el cual vamos a poder construir una Economía Solidaria autónoma, profundamente distinta a la Capitalista, pero que es capaz de aprovechar todo lo que ésta forma económica haya podido previamente desarrollar.
2. TEORÍA DEL FACTOR ECONÓMICO FINANCIERO. ¿QUÉ
SON Y CÓMO FUNCIONAN LAS EMPRESAS SOLIDARIAS FINANCIERAS?
Refiriéndonos con sencillez a lo esencial sobre el factor económico financiero, voy a permitirme leer una pequeña historia, que nos puede servir de punto de partida para este complejo tema del financiamiento, del dinero, del capital, y la manera cómo funcionan.
Me interesa especialmente formular el siguiente concepto: “El dinero y el financiamiento se crean y se destruyen en las relaciones sociales, son por lo tanto realidades volátiles, que operan de muchas formas y no de un modo único y cuentan con un carácter intersubjetivo”.
Esto lo voy a ilustrar con el siguiente relato, que a pesar de ser un cuento, pudiera ser verdadero. Se llama “El buen dinero y el dinero malo”:
“Entrando
al pueblo Los Guindos, el viajero se dirigió resueltamente al Hotel
El Hogareño, cuyo rústico y artesanal anuncio publicitario había
visto al llegar. El pequeño hotel hacía honor a su nombre y
la acogida cordial de su propietario le hizo confiar que podría prepagar
la habitación aunque el tiempo de su permanencia en el lugar dependía
de la llamada telefónica que haría más tarde a su empresa.
- Cuánto debo pagar por cada día de permanencia?.
- Serían 1000 pesos diarios señor.
- Muy bien aquí le adelanto 10 mil pesos. Mas tarde podré saber
cuantos días podré quedarme.
- No tenga cuidado señor, en este hotel y en todo pueblo somos honrados
y todo es como en familia.
- Bien, le dejo las maletas mientras doy un paseo por el lugar. Volveré
en la tarde.
El hotelero recordando que tenía una deuda con el carnicero, que probablemente
tendría necesidad del dinero y que en los próximos días
debería hacerle nuevos pedidos, tomó los 10 mil pesos recién
recibidos y los dio a pagar. El carnicero se auguró luego en abonar
10 mil pesos de una deuda que tenía desde hacía varios meses
con el granjero. El granjero, feliz de poder saldar su deuda con el dentista,
le llevó los 10 mil pesos cancelando así su deuda por el último
arreglo de los dientes de sus hijos. El dentista pudo entonces pagar con 10
mil pesos la renta de 2 meses que debía por el local donde atendía.
Así pudo el rentista pagar 10 mil pesos que debía al constructor
que hacía el mantenimiento de sus propiedades, el cual se dirigió
rápidamente al hotel donde mantenía una deuda por la fiesta
que había realizado allí con ocasión del reciente matrimonio
de su hija mayor.
No bien acababa de despedirse de su amigo, el constructor que le había
dejado los 10 mil pesos que tenía aún en la mano, el hotelero
vio entrar al viajero con gesto compungido. El viajero le explicó que
no podía quedarse en su hotel, porque aunque el pueblo era muy acogedor
y hermoso, se había comunicado con su empresa y tenía orden
de volver al trabajo por una emergencia.
- No se preocupe usted, aquí tiene los 10 mil pesos que me adelantó
por la estadía. Como no ha hecho uso de nuestros servicios, nada tiene
que pagar y nada nos debe.
Feliz y agradecido el viajero tomó el dinero, se despidió, asegurando
que volvería apenas pudiera pues el lugar y el pueblo le habían
encantado. Y como no si la confianza que había tenido en el hotelero,
tan ausente en las relaciones y negocios de la ciudad de donde venía,
había sido tan ampliamente justificada con la honradez del hotelero.
En verdad el viajero había imaginado que el hotelero algo le exigiría,
aunque más no fuera por haberlo recepcionado en el libro y haber guardado
sus maletas, por lo que estaba dispuesto a pagar al menos por 1 día
de estadía en el hotel, pero no fue así y quedó gratamente
sorprendido de que el hotelero se mostraba igual de alegre que cuando había
llegado.
El hotelero, aunque no había podido realizar el negocio que esperaba,
estaba contento pues había podido pagar su deuda al carnicero.
Días después se comentaba alegremente en el pueblo, que el viajero
nunca supo que su fugaz y gratuito paso por el hotel había permitido
que se resolvieran todas las deudas entre los vecino del pueblo, aunque ningún
negocio y trabajo pudiera ser realizado.
Un año después el mismo viajero llegó nuevamente al pueblo,
no pasándole desapercibido que el mismo letrero que invitaba al hotel
El Hogareño había sido reemplazado por un más moderno
y vistoso cartel luminoso. Se dirige al hotel encontrándolo recién
pintado y renovado en su espacio, por lo que le dice al hotelero:
- Me recuerda?. Hace un año pasé por aquí pero no pude
quedarme. Aprecio que ha realizado varios progresos por lo que supongo que
les ha ido bien.
- Por cierto que lo recuerdo, sea usted bienvenido a nuestro hotel. Como verá,
estamos modernizándonos, lo que nos permitirá atenderlo mejor
que hace 1 año. Podrá apreciar además varios progresos
en Los Guindos, todo ello se debe a los créditos que está otorgando
un banco que vino a instalarse en nuestra pequeña ciudad.
Al viajero le pareció que la palabra banco fue pronunciada con mayúscula
y con respeto dijo al hotelero.
- Que bien, yo volví porque hace 1 año quedé encantado
con esta ciudad. Bueno, quiero pagar 10 días por adelantado aunque
no sé cuánto podré quedarme. Pero espero no tener que
desistir.
- No hay problema señor, serían 12 mil pesos, pues son 1.200
pesos por día.
El viajero justificó el aumento del precio pensando en el letrero luminoso
y en el nuevo mobiliario del hotel, que habían sido financiados por
el banco.
- Está bien, aquí tiene 12 mil pesos, le dejo las maletas mientras
doy un paseo por el lugar. Volveré en la tarde.
El hotelero, pensando que la llegada del viajero anunciaba una buena estación
de veraneantes y que convendría continuar modernizando el hotel, tomó
los 12 mil pesos y se fue rápidamente al banco, donde había
aprendido que el tiempo es oro y el dinero produce más dinero. Prepagó
en el banco 12 mil pesos de la deuda y comprobando el Ejecutivo de Cuenta
que el hotelero era tan buen cliente y tenía interesantes inversiones
que hacer, le otorgó en el momento un nuevo crédito, esta vez
por 100 mil pesos, con una tasa de interés anual del 25 %.
El hotelero se fue para donde el carnicero y le entregó un cheque por
12 mil pesos, pagándole así una parte del dinero del crédito
bancario recién conseguido, la deuda que tenía con él.
La cantidad de carne que le debía el hotelero era igual que el año
anterior pero el precio del kilo había aumentado ese año. El
carnicero tomó el cheque y rápidamente se fue al banco, donde
prepagando con el cheque recién recibido y asegurando al Ejecutivo
que del hotel aumentarían los pedidos de carne, y que por ello necesitaba
invertir, obtuvo un nuevo un crédito por 100 mil pesos a un año,
con el 25% de interés. Con el dinero del crédito ya en su cuenta
pagó enseguida los 12 mil pesos que le debía al granjero…………….”
El cuento sigue igual y todos pagan su deuda al vecino que les corresponde, renegocian su deuda con el banco, por una cantidad mucho mayor, así……………..
“El
constructor tomó los 12 mil pesos del crédito recién
obtenidos y se fue a pagar al hotelero, el último de la cadena de la
deuda, con el que había construido ese año debido a que se había
casado la segunda de sus hijas y había invitado a la fiesta en el hotel
a la misma parentela del año pasado. Justo en el momento en que guardaba
el cheque, el hotelero vio entrar al viajero, quien compungido le explicó
que tampoco esta vez podría quedarse en el hotel, pues desde su empresa
le habían comunicado que debía volver al trabajo por una emergencia.
- No hay mayor problema, le dice el hotelero. Devolveré su dinero,
pero tendré que descontar el valor de un día de estadía,
como ocurre en todos los hoteles en casos similares. Después de todo
ya registramos su habitación y hemos guardado sus maletas en el depósito
de equipaje protegido, porque debe usted saber que este pueblo ya no es como
antes y hemos conocido de hurtos y robos.
El viajero sabiendo que el hotelero tenía razón y que era aquella
la práctica habitual, tomó el cheque por 10.800 y se despidió
diciendo que tal vez volvería el año entrante, aunque pensaba
para sus adentros que no estaba tan inclinado a hacerlo pues había
en el mercado tantos hoteles y lugares similares donde vacacionar.
El hotelero quedó preocupado pues aunque había ganado 1.200
pesos casi sin trabajar y aunque había pagado su deuda con el carnicero,
tendría ese año que pagar 125 mil pesos al banco y la estación
de vacaciones no había empezado tan bien como había imaginado
en la mañana con el primer cliente que había ya desistido. Al
menos no podía contar ya con los 10.800 que cuando negoció con
el banco y que consideraba ya ingresados.
Las semanas y los meses siguientes lo que se comentaba tristemente en el pueblo,
y que el viajero nunca supo, era que si bien en su fugaz paso por el hotel
había dejado 1.200 pesos, todos en el pueblo habían quedado
ese día enormemente endeudados.
Las relaciones entre los habitantes de Los Guindos cambiaron mucho de allí
en adelante, los vecinos ya no se prestaban dinero entre ellos, para eso estaba
el banco, y el que no pagaba al contado debía pagar intereses, también
lo habían aprendido del banco.
El carnicero se lamentaba ante el hotelero por no aumentarle los pedidos de
carne, el granjero se quejaba ante el carnicero de que los animales estaban
empeorando el carneado, el dentista se quejaba del granjero quien ese año
dejaría la dentadura de sus hijos sin la debida atención profesional.
Todos habían trabajado ese año más que el año
anterior, todos parecían más ricos, pero sumando y restando
activos y pasivos, eran en realidad más pobres.
Solamente el banquero estaba feliz, el monto total de las deudas de los vecinos
con el banco crecían diariamente a partir de aquel día en que
por extraña coincidencia, los vecinos tomaron créditos por 600
mil pesos, dinero que por cierto el banco había prestado exigiendo
las debidas y legales garantías.
Dos años después, el viajero entra nuevamente en Los Guindos
y su mirada busca espontáneamente el letrero que anunciaba el hotel
El Hogareño, pero en su lugar encuentra una moderna publicidad que
invita a los turistas al hotel The House Inn.
No obstante el fascinante y exótico ambiente sugerido por la publicidad,
decide pasar sus vacaciones familiares en el ya conocido El Hogareño,
pensando que esta vez si se quedaría, pues la tercera es la vencida.
Cual no sería su sorpresa al comprobar que el hotel House Inn era el
mismo Hogareño, transformado, refraccionado y modificado en sus estructuras
e instalaciones, en que se reemplazaron las puertas y ventanas y parte de
los antiguos muros de adobe, por un gran ingreso y ventanales de cristal,
en los que todo ahora es colorido y brillo. Curiosamente en el mesón
encuentra al mismo hotelero conocido en años anteriores.
- Me alegra verlo, que bien, es notable el progreso de su hotel, felicitaciones.
- No me felicite tanto señor que este hotel ya no es mío. Ahora
trabajo aquí como administrador pues perdí el Hogareño
al no poder con las deudas bancarias. Pero aquí estamos señor
para servirle.
Aunque las palabras eran cordiales, al viajero le pareció entrever
en la mirada y en el gesto del otrora dueño y ahora empleado del hotel,
cierto malestar e incluso cierto rencor, pero sobre todo una actitud distante,
recelosa más que confiada, menos segura y más sumisa que la
de en años anteriores.
Como el dependiente no parecía interesado en ahondar la conversación
se limitó a informarle que el valor diario de la habitación
era de 2500 pesos, que se le cobraría al retirarse y que debía
solo consignar los datos de su tarjeta de crédito.
Se registró, dejó sus maletas y fue a pasear por la que ahora
se apreciaba en el cartel del camino, como ciudad Los Guindos. Así
supo que este no era el mismo pueblo de antes, era ya una pequeña ciudad
como tantas, igual a tantas, pretenciosa como muchas, donde se combinaba una
modernidad artificial con exotismo refraccionado especialmente para el gusto
de los turistas. Recorriendo sus calles comprobó que la carnicería
era más moderna y luminosa que la que había visto en años
anteriores, y quien otrora era el dueño, parecía ahora un trabajador
dependiente. Comenzó a indagar y a enterarse de lo que había
ocurrido en el pueblo. Así supo que el granjero no había podido
pagar oportunamente el crédito hipotecario y había perdido sus
tierras, donde ahora trabajaba como administrador. El dentista ya no trabajaba
en su propio despacho sino que atendía ahora en una clínica
de inversionistas establecidos en el pueblo. El rentista se había visto
obligado a entregar su propiedad al banco y había emigrado. El constructor
independiente trabajaba como capataz de una empresa. Los negocios del pueblo
parecían ahora brillar mientras los ojos de los vecinos se habían
opacado y ya no trasmitían alegría y confianza. Y por cierto,
todos los precios de los productos y servicios del pueblo habían subido
muchísimo y ya eran iguales que en la capital. Todos habían
trabajado ese año mucho más que el año anterior, el pueblo
parecía más rico y desarrollado, entraba bastante más
dinero a los negocios, pero los habitantes del lugar eran ahora muchísimo
más pobres.
Cuando el viajero abandonó el hotel se limitó a pagar y despedirse
sabiendo que no volvería”.
Creo que este cuento representa muy bien la realidad que viven nuestros pueblos, nuestros países y nosotros mismos, en este paso por la modernidad y por la rápida transformación vivida en las últimas décadas en el funcionamiento financiero, en el modo en que el dinero interviene en los conceptos productivos y comerciales y en las actividades económicas.
Todos nosotros hemos presenciado la creación, destrucción y multiplicación de dinero, en forma similar a la del cuento, por lo que es de vital importancia entender con profundidad, cómo la Economía Solidaria se plantea esta dinámica. Al respecto, yo quiero hacer una exposición de fondo, sobre la necesidad de que la Economía Solidaria crea, invente y desarrolle un nuevo sistema financiero, que no va a ser el del pueblito de nuestro cuento, en su fase inicial, pero que tampoco va a ser el que después llevó a la pérdida de bienes y negocios de todos los que entraron en ese nuevo sistema económico, en el cual no pudieron funcionar.
Qué es y cómo funciona el factor económico financiero:
El factor económico financiero se crea y se desarrolla en la interacción social, en el modo como se realizan las diferentes relaciones entre todos los agentes productivos: consumidores, familias, empresas, Estado, etc. Este es un factor de dificilísima comprensión y también, de difícil manejo; en nuestro caso lo estudiaremos desde la óptica de la economía comprensiva y desde la lógica intersubjetiva que les expresaba en la exposición anterior.
Vamos a empezar con la primera y la segunda fase, haciendo una crítica al capitalismo, no con la intención de hacer un análisis ideológico, sino con la intención muy precisa de descubrir por qué es ineficiente. Esto porque queremos postular una Economía Solidaria, no solamente autónoma, sino más eficiente, que implemente además un nuevo tipo de financiamiento.
Causas de ineficiencia del Capitalismo:
Existen
cuatro causas principales que explican la ineficiencia del capitalismo.
1. El Capitalismo es ineficiente porque los factores productivos o recursos
con los que opera son, desde el punto de vista de los sujetos que los poseen,
de propiedad privada excluyente. Esto significa que cada recurso, un trozo
de tierra, una maquinaria, un material, es empleado por un solo sujeto y una
sola empresa, excluyendo de su utilización a todos los demás
e impidiendo la multiplicación de sus beneficios. Esto también
incluye la tecnología y el conocimiento, a pesar de que la difusión
de éste último es más difícil de controlar.
2. En el modo capitalista de organización, el trabajo es un factor
subordinado, por lo que cuesta mucho lograr que los trabajadores operen y
desarrollen toda su potencialidad creativa y productiva cuando trabajan para
otros, cuando no controlan el resultado de su trabajo y éste es apropiado
por terceros. Se origina entonces un gran problema, uno de los más
graves y difíciles que ha tenido la economía en la historia
de la humanidad, y es cómo lograr que otros trabajen para mí.
Hubo épocas en las que se los esclavizaba, se los obligaba y si no
trabajaban, se los castigaba o encerraba. Posteriormente se crean condiciones
asalariadas, pero con un pago tan bajo que se garantiza que el trabajador
no se independice y alcance sólo los medios para vivir, sin proyectar
iniciativas económicas propias. Por último, se crean iniciativas
de empresas asociativas y solidarias, tratando de que las personas crean que
trabajan para ellos mismos, pero trabajando en realidad para otros. En conclusión
encontramos que el trabajo en la Economía Capitalista es de baja y
decreciente productividad y es incluso reemplazado por otros factores como
tecnología y maquinaria. El trabajador no usa toda su capacidad y potencial,
para ejercer su propia subordinación, limitando el tiempo que es activo
e inhibiendo sus resultados, porque las propias condiciones de trabajo y su
salario no lo satisfacen.
3. El modo en que opera el financiamiento en el capitalismo no es eficiente.
Veamos esto a través de un ejemplo: Hay una emisión de dinero
por parte del banco central, que introduce el factor monetario en la economía,
a una determinada tasa de interés, baja pero positiva. Ese dinero es
recogido por los bancos que van a colocar ese recurso financiero y cada vez
que se hace un movimiento, se espera que el resultado sea un poco mayor del
que había antes porque de no ser así, no se justifica la operación
económica. Con esto ocurre una situación muy simple y es que
el total del dinero que es puesto en la economía es siempre menos que
el total de las deudas que se ponen en la misma economía, ocasionando
que el dinero nunca alcance. Al mirarlo con cifras encontramos que el banco
central emite 100, el banco que recibe los 100 tiene que pagarle 102 y los
bancos que lo entregan a los consumidores les van a exigir que paguen 110;
así resulta que el dinero que existe circulando en la economía
son 100, pero por 100 hay que terminar pagando 120, 150, 180, cantidad que
se va multiplicando a medida que el dinero aumenta. Pero no hay 150, hay 100.
El resultado genera un proceso de deuda impagable porque siempre que ingresa
dinero a la economía, hay una deuda mayor al recurso disponible para
pagarla y por más dinero que se inyecte, así la tasa de interés
sea más baja, éste no es suficiente. Por lo tanto la tendencia
es una escasez de ese recurso financiero esencial, que no alcanza para todos
los agentes de la economía: productores, consumidores, bancos, empresas,
quienes terminan entrando en una feroz competencia. ¿Y cuáles
son las consecuencias de esta competencia?, son varias:
- El sistema económico funciona con un endeudamiento permanente y creciente,
el conjunto de la economía esta constantemente más endeudado
y los agentes económicos que no logran captar suficiente dinero quedan
fuera del mercado.
- Todos los administradores de empresas tienen que buscar niveles máximos
de competencia, captando para sí los mayores compradores, contratando
a los mejores trabajadores, adquiriendo las tecnologías más
avanzadas, las mejores máquinas y las materias primas de mayor productividad.
Esto hace que la economía capitalista sea ineficiente, porque sabemos
que los mejores son pocos y este sistema es incapaz de hacer productivos a
todos los menos eficientes y los excluye.
- El capitalismo experimenta altibajos, explicables por el endeudamiento que
se genera en el proceso de incorporación de dinero y de lograr, con
dicho dinero, contratar al mejor gerente o incorporar la nueva tecnología.
Los acreedores, al darse cuenta del excesivo riesgo que están corriendo,
quieren recuperar lo que prestaron y por lo tanto tienen que disminuir los
créditos y subir la tasa de interés. Esto hace que a una rápida
fase de expansión le siga una fase de recesión o de caída
de la actividad. Un artículo que leí hace poco decía
que en los países de América Latina, el nivel de endeudamiento
era de cinco meses, es decir que ya nos hemos gastado los ingresos de los
próximos cinco meses. A las empresas les ocurre igual; conozco el caso
de Chile, que a pesar de que cuenta una economía bastante sana si se
le compara con otros países, la deuda de sus organizaciones es superior
a su patrimonio, lo que significa en definitiva, que no tienen capital propio.
Los Estados también entran en esta misma lógica y el resultado
es que Estado, empresas y todas las personas, estamos endeudadas y sin posibilidad
de salir nunca de este circulo al que se refería el cuento.
4. En el capitalismo, donde la competencia por el dinero es feroz, donde una
gran parte de la población es desplazada o excluida, donde los trabajadores
están descontentos y siempre subordinados y donde existe una desintegración
social enorme, hay un gran desorden, delincuencia, engaño, conflictos,
descontento, pugnas, desintegración y una lucha de todos contra todos.
En un estudio que hicieron hace algún tiempo, 20 de las que eran las
personas más ricas del mundo que se habían reunido y 20 años
después estudiaban qué había pasado con ellos, encontrando
que dieciocho estaban en la pobreza. Esta sociedad tan conflictiva, tan competitiva
y con tanta delincuencia, necesita un Estado poderoso para poder funcionar,
que ponga orden, que controle a los trabajadores y que resuelva los problemas
sociales tan agudos generados por el sistema capitalista. Pero este Estado
“gordo” y enorme hay que mantenerlo con recursos sacados de la
economía nacional, generando la situación de que por cada tres
personas de la sociedad civil, hay una en el Estado que tienen que financiar.
De los anteriores cuatro problemas que presenta el capitalismo y que lo hacen ineficiente, la situación financiera es el punto más difícil de resolver; la exclusión se puede controlar con un poco de represión compensada con otro poco de zanahoria y beneficios sociales, en el trabajo se pueden buscar muchas formas para involucrar al trabajador, se puede racionalizar el Estado para que no crezca más, pero ¿qué hacer con el tema financiero? Esto ocasiona que el capitalismo nunca esté tranquilo, nunca puede descansar ni estabilizarse, que sea volátil, que quiebren las más grandes empresas o que tengan que unirse con otras, hacer alianzas, en fin, no hay nunca una situación que pueda considerarse sólida. Vivimos en permanente riesgo, de ser despedidos o de salir del mercado y hasta las empresas más grandes están constantemente haciendo “gimnasia bancaria”, tratando de pagar sus deudas y cerca de la quiebra.
Mi teoría personal sobre este factor es que estamos al borde de una situación de descontrol o colapso del sistema financiero mundial, aunque quizás el término apropiado no sea “colapso” porque en definitiva el mercado siempre funciona y aquí reitero la urgente necesidad de que en la Economía Solidaria creemos y desarrollemos un sistema financiero propio.
Las tres funciones del dinero:
1. Ser
la unidad de medida del valor de las mercancías y
bienes económicos, que funciona mejor o peor dependiendo de la estabilidad
del sistema financiero. En la actualidad, y teniendo en cuenta que los fenómenos
inflacionarios están bastante controlados, esta función no genera
mayores crisis.
2. El dinero es unidad de cambio, un instrumento para hacer
transacciones que se utiliza de manera universal, facilitando el mercado y
la transferencia de bienes entre los distintos agentes que ofertan y demandan.
3. El dinero es un modo de acumulación de riqueza
que no sólo sirve para medir el valor de los bienes o facilitar el
intercambio. No se podría pensar que la riqueza se acumula en trigo
porque éste se echa a perder, no se puede acumular en casas porque
éstas se deterioran y hay que administrarlas y no se puede acumular
en tierra porque si son improductivas, hay que pagar impuestos, así
que el dinero es el medio más apropiado de acumular riqueza. Cuando
se tiene dinero acumulado se tienen derechos adquiridos sobre las riquezas
que están circulando en el mercado, pero para que el dinero pueda cumplir
esta tercera función tiene que tener un respaldo, respaldo que no necesitan
las otras dos funciones. Como unidad de medida y unidad de cambio, el dinero
se puede inventar, pero no como modo de acumulación porque el que inventa
dinero se da a si mismo poder sobre bienes y recursos que están en
terceras personas.
Una crisis financiera mundial:
Por lo expuesto anteriormente, se limita la posibilidad de que frente a la crisis económica se pueda emitir dinero de forma artificial, cosa que ha hecho el Estado en alguna época, pero que no pudo hacer por mucho tiempo. Ejemplo de ello son los países de América Latina durante la década de los cincuenta y sesenta, cuando los Estados tuvieron un auge impresionante, construyendo universidades, viviendas y hospitales, creando empleos y desarrollando miles de iniciativas con bastante simpleza. El Estado emitía dinero y se daba así mismo poder de compra, haciendo parecer que tenía capacidad ilimitada de resolver los problemas, pero generando una situación permanente de insuficiente respaldo, una enorme inflación, una pérdida para la población y la implementación de políticas neoliberales. Los gobiernos por su parte, perdieron la máquina de fabricar billetes y la capacidad de emitir dinero, concentrando esta función en bancos centrales autónomos controlados por el Fondo Monetario Internacional, por el Banco Mundial y por los organismos internacionales evaluadores de la situación de riesgo de cada nación. Las consecuencias de esto no son positivas ya que cuando los países pierden la máquina de emitir dinero inorgánico, deben asumir una tasa de interés y si quieren captar recursos, deben hacerlo del Banco Central, igual que cualquier agente económico o de los bancos privados y teniendo que pagar más de lo que recibe. El problema se genera porque estas economías nacionales tienen su respaldo interno en las reservas de los bancos centrales, las cuales actualmente están denominadas en dólares, trayendo devaluación de la moneda. Las reservas de países como Chile y Colombia, que oscilan entre quince a veinte mil millones de dólares, no están en su banco central sino en bonos del tesoro de Estados Unidos o en el banco central mundial, que dejó atrás el sistema de la convertibilidad en oro que anteriormente respaldaba la emisión. Desde hace 30 años no existe en Norteamérica el patrón oro que respalda la emisión de dinero, por lo que se vive un desajuste o déficit de balanza comercial y de pagos, lo que significa que se importa más de lo que su economía es capaz de exportar, generando el mayor endeudamiento de cualquier economía mundial. En este caso, el déficit está siendo financiado con los dólares de las reservas de todos los países del mundo, que sí han acumulado recursos porque su balanza comercial es diferente. Esto podría funcionar eternamente mientras la economía Norteamericana mantenga algún nivel de equilibrio, teniendo una cierta garantía de que esos bonos del tesoro van a ser pagados, pero la situación actual es que el déficit fiscal del sector publico de la economía de Norteamérica ha superado el 5% del producto nacional bruto, mayor al déficit de la economía argentina antes de la crisis. Los norteamericanos saben que no pueden pagar esa deuda y los demás países a su vez, saben que no pueden retirar las reservas que tienen invertidas en el tesoro norteamericano, o sea que ya existe un “corralito” financiero en el nivel internacional. Tengo aquí un articulo bastante reciente de un economista norteamericano quien señala que al abandonar el patrón oro, en el preciso momento en el que lo hicieron los Estados Unidos, obligaron a los bancos centrales de todo el mundo a financiar el déficit de la balanza de pago estadounidense, usando sus dólares para comprar bonos del tesoro cuyo volumen rápidamente sobrepaso la capacidad o intención estadounidense de pagarlos. Como resultado del desequilibrio importador de Norteamérica, los dólares que están en los bancos centrales europeos, asiáticos o en los países del este, no tienen otro sitio donde ir sino al tesoro de los Estados Unidos. Esta situación es complemente explosiva, lo estamos viendo desde la caída de las torres gemelas, momento desde el cual la tasa de interés es del 1% y la inflación del 1.5%, haciendo que la reserva federal de los Estados Unidos esté entregando dinero y conformándose con recibir menos de lo que entrega. Frente a esta situación se han tomado medidas, a mi modo de ver desesperadas, tales como un aumento enorme del gasto público, la disminución de impuestos para las empresas, el aumento del gasto social y el aumento de compra de acciones por parte del mismo Estado, con el fin de inyectar financiamiento a la economía de los Estados Unidos; algunas medidas proteccionistas con respecto al acero para evitar trabas al libre comercio y dos guerras, una después de la otra, que cuestan mucho dinero pero que se supone, generan un movimiento de la economía. Actualmente la deuda del Estado por déficit fiscal en Norteamérica es de quinientos mil millones de dólares anuales y para mi concepto este es un asunto incontrolable. La consecuencia es que en el mundo no se están haciendo inversiones y los dineros están buscando refugio, ha subido el valor del oro y el del cobre, el precio de las obras de arte, el de las acciones, no como una señal de reactivación como dicen los analistas, sino como una señal de que el dinero busca cualquier lugar donde ocuparse para protegerse de una posible desvalorización y de ese “corralito” internacional. Los analistas económicos, que saben que la economía funciona con base en expectativas y basada en la confianza, se han disciplinado para anunciar a todo el mundo que estamos saliendo de la recesión, que las cosas están bien y que vamos a crecer en el próximo año. Mi opinión personal es que se están manejando las cifras con el objeto de poder controlar un poco la situación, para evitar, postergar o impedir que se presente un “descalabro” y superar la desconfianza. Mi idea entonces es que hay un serio riesgo de una gran crisis financiera mundial, que nos afectaría a todos y aunque no lo puedo dar como una certeza, recuerdo que las crisis financieras siempre se producen cuando hay bastante euforia y cuando todos creen en una reactivación. Esto pondría en vigencia una urgente construcción del sistema financiero de la Economía Solidaria, desarrollándola como alternativa frente a un agravamiento de los problemas sociales que resultarían de ese desequilibrio. Aunque ello no ocurriera, las razones son igualmente poderosas y suficientes para crear sistemas financieros solidarios, más porque se anuncia que la recuperación está cerca y nunca llega, la crisis se está prolongando y los desajustes no se están resolviendo.
LAS ORGANIZACIONES PRODUCTIVAS SOLIDARIAS: EL COOPERATIVISMO DE TRABAJO ASOCIADO
Plantearse
el tema de las organizaciones solidarias financieras como tema previo al desarrollo
de las organizaciones productivas solidarias, podría ser apropiado
como temática, pero se tiene que tener conciencia que en la Economía
Solidaria la lógica de secuencia es distinta, porque a diferencia del
Capitalismo, lo primero es lo productivo y después lo financiero. Efectivamente,
en la Economía Solidaria el factor financiero y la financiación
no son el punto de partida del desarrollo de las empresas y sus procesos,
sino que es un factor necesario que debe organizarse en función de
otros y no del propio crecimiento del capital.
El Capitalismo parte de una acumulación originaria de capital y la
creación de una empresa parte de la obtención de los financiamientos
necesarios para crearla. La Economía Solidaria en cambio, no parte
del factor financiero sino de otros pasos previos.
Vamos a continuar esta reflexión descubriendo dónde reside la
eficiencia y dónde podemos reconocer ineficiencia, en la Economía
Solidaria, comparándolas con las grandes ineficiencias de la economía
capitalista.
La credibilidad de la Economía Solidaria:
Debemos
pensar en los factores que hacen que la Economía Solidaria merezca
confianza, como camino económico, confianza que se expresa en la aportación
de recursos y en el acceso a financiamientos. No tiene ningún sentido
convocar recursos financieros para apoyar una economía que no sea capaz
de demostrar que es creíble, confiable y eficiente. Esto, que parece
tan obvio, no funciona en la realidad cuando muchas organizaciones piden recursos,
mostrando su debilidad, su pobreza y su necesidad de recibir recursos financieros
como donaciones y subsidios. Esta debilidad, expuesta a la luz pública,
puede generar compasión y no permite justificar, ante el resto de los
agentes económicos, muchos de ellos su contraparte, las razones por
las cuales es confiable. Recordemos que el financiamiento permite el relacionamiento
de una empresa o de una unidad económica, con los demás sujetos
que operan en el mercado, sean consumidores, trabajadores, técnicos,
gestores, Estado, demostrándoles que les podemos dar aquello que necesitan,
en mejores condiciones, con mejores resultados y calidad.
La Economía Solidaria y sus empresas presentan dos características,
que se constituyen al mismo tiempo en su fuerza y su debilidad, estando estrechamente
relacionados, tal como ocurre con la eficiencia y la ineficiencia en la Economía
Capitalista.
La eficiencia de la Economía Solidaria:
La eficiencia
de la Economía Solidaria radica en que es un modo de organización
capaz de operar productivamente y de hacer presencia en el mercado, usando
factores con todas las dimensiones subjetivas y objetivas que hemos destacado
y que no pueden ser empleados eficazmente por la economía capitalista,
que como vimos, solo puede operar cuando capta a los mejores. La eficiencia
de la Economía Solidaria como modo de organización, se demuestra
precisamente en que no necesita de los mejores y le son suficientes los menos
buenos para poder estructurarse y obtener resultados. Esta es una manera un
poco paradójica de plantear el tema, pero es bien importante destacarlo
porque en economía se dice que un modo de organización es más
eficiente que otro, cuando con los mismos recursos o factores, es capaz de
crear mayor valor económico o sea de generar más riqueza. Con
los recursos, muchas veces escasos, con los que parte la Economía Solidaria,
ninguna empresa capitalista sería capaz de afirmarse, así que
nuestra fortaleza es utilizar aquellos factores humanos, tecnológicos
y de gestión que justamente por no ser los más eficaces, han
sido desplazados y excluidos del mercado.
Esta capacidad de rescatar esa inmensa masa de recursos de los seis tipos
de factores que graficamos anteriormente y que el capitalismo poco a poco
ha ido desplazando, para quedarse exclusivamente con aquellos más capaces,
es también una debilidad de la Economía Solidaria. Esto se demuestra
históricamente, porque las unidades económicas solidarias evidencian
una escasa capacidad de captar recursos y factores de alta productividad,
dificultándoseles integrar tecnologías avanzadas, los métodos
de gestión modernos, los mejores equipos de trabajo, los trabajadores
más profesionales, los técnicos de mayor proyección y
hasta los recursos financieros.
Con estas dos afirmaciones hemos planteado el tema central de esta sesión,
porque nuestro desafío es aprender también a captar los factores
de mejor productividad y no operar como siempre, con los factores desplazados
o de segunda mano. En este sentido, quiero reflexionar sobre lo que ocurre
con el Factor C, el cual tiene una cualidad muy notable y es el ser potenciador
de los otros cinco recursos. El Factor C, esa energía que surge de
la unión de conciencias, voluntades y sentimientos, tras un objetivo
compartido, tiene la capacidad de potenciar la fuerza de trabajo, el factor
tecnológico, la creatividad y el trabajo en equipo.
En la Economía Solidaria, desarrollar el factor gestión es difícil,
porque se parte de bajos conocimientos sobre cómo opera el mercado
y cómo funcionan las nuevas tecnologías; pero reconocemos que
sí se procede a mejorar los procesos de toma de decisiones, compartiendo
información, responsabilidades y opiniones.
Sin embargo debemos tener en cuenta que no basta con constituirse como una
forma jurídica cooperativa, para que se genere ese impacto potenciador
de cada uno de los factores. Por ejemplo, el proceso de toma de decisiones
en un grupo, cuando los integrantes del mismo no tienen objetivos comunes
ni una conciencia unificadora, puede ser ineficiente, porque cada uno va a
estar buscando su interés y no mirando el interés general. Por
lo tanto, la presencia de Factor C como hecho asociativo es esencial en la
Economía Solidaria y en este sentido, comprendemos que es importante
evitar que las empresas cooperativas se formen entre personas que no se conocen
o que no comparten objetivos, ya que esto no genera un efecto dinamizador
y eficientador de lo solidario, sino más bien, un efecto de entorpecimiento.
La Economía Solidaria tiene que aprender a crecer, propiciando la integración
de nuevos socios sobre unas bases sólidas, en donde se conozcan y se
adhirieran a los objetivos comunes y no simplemente, ingresando a un grupo
que desea tener mayor cantidad de personas como miembros. Esto valida la importancia
de los procesos de inducción, en los que se brinde formación
y conocimientos sobre la historia, los objetivos de adhesión y las
normas, entre otros aspectos.
Es importante comprender entonces que la Economía Solidaria es más
eficiente, gracias a la presencia del Factor C.
La fuerza de la cooperación:
La segunda
fuente de eficiencia específica de la Economía Solidaria es
la asociación, fortaleza gracias a la que se hace posible compartir
los mismos recursos para varias funciones y actividades, evitando su uso excluyente
y proporcionando una mayor productividad y una reducción de costos.
Hay beneficios específicos en la asociación que se constituyen
en los viejos argumentos del Cooperativismo y que mantienen plena vigencia,
cuando se promulga que la cooperación puede ser más eficiente
que la competencia o el individualismo.
En este tema no podemos olvidar que la Economía Solidaria evidencia
dos problemas:
- El primero ocurre cuando se crea sin haber un acto solidario en su fundación,
sin que haya un fortalecimiento previo del Factor C, sino sólo por
adoptar una regulación jurídica y una forma institucional determinada.
- El segundo tema es que muchas veces se crean entidades cooperativas, asociativas
o solidarias, partiendo de un financiamiento, igual a como parten las empresas
capitalistas. Dichos recursos financieros son aportados por entidades de beneficencia
sin ánimo de lucro, por fundaciones o por el mismo Estado. Pero ocurre
que estas entidades solidarias mueren rápido porque apenas se agotan
esos recursos, se ha agotado la fuerza que convoca a la creación de
la entidad. Mi concepto personal es que las empresas solidarias parten mejor
sin financiamiento y con el Factor C como acto solidario originador.
Continuando con el tema de la eficiencia, sabemos que como Economía
Solidaria basada en estos problemas tradicionales, no estamos demostrando
superioridad, ni que somos los primeros, ni los mejores y sólo nos
estamos convirtiendo en una alternativa para quienes no puedan entrar en los
puntos más dinámicos de la economía.
Las dificultades que el contexto nos impone:
Hay razones
de varios tipos que dificultan a las empresas solidarias capitalizar recursos
de mayor productividad. Por un lado, los contextos económico, político,
institucional, jurídico y cultural, no facilitan ni orientan a los
individuos a relacionarse preferentemente con la Economía Solidaria.
La cultura predominante no es proclive al Cooperativismo, ya que como vimos,
la educación induce hacia otro tipo de economía, más
que hacia nuestra propuesta, he incluso a veces nos obstaculiza.
Una segunda razón que dificulta el acceso a los mejores recursos se
origina cuando las empresas capitalistas, envueltas en su dinámica
extremadamente competitiva, suelen conquistar a los mejores trabajadores,
ofreciéndoles una remuneración o condiciones económicas
incluso superiores a las que dichos ingenieros o gerentes, van a aportarle
a la empresa. Esto, que se presenta como una especie de premio y que evidencia
un radical interés de quedarse con los más capaces, son condiciones
que no puede ofrecer una Economía Solidaria, que propone una remuneración
justa, dando a cada uno lo que le corresponde según su aporte. Es muy
difícil entonces para la Economía Solidaria sobreremunerar a
una determinada persona, cosa que habitualmente si hace la Economía
Capitalista.
Pero frente a estos dos elementos, yo creo que no debemos quedarnos culpando
al sistema, porque es relativamente fácil aceptar cosas que consideramos
son culpas de otros. Si no más bien, luego de mirar razones externas,
debemos mirar hacia adentro, para detectar qué estamos manejando mal
para no poder obtener recursos de mayor productividad. Si nosotros logramos
superar esas ineficiencias propias, vamos a ser capaces de hacerlo.
Nuestras limitaciones propias:
Esas limitaciones
tienen que ver con una cierta incoherencia, ya que no hemos alcanzado todavía
a operar suficientemente con la racionalidad propia de la Economía
Solidaria.
La primera de esas ineficiencias es que no estamos en condiciones de integrar
recursos porque no abrimos oportunidades para quienes sí estarían
disponibles a trabajar con nosotros, atraídos hacia la Economía
Solidaria gracias al propio Factor C. Yo tengo la convicción de que
hay muchos profesionales de alto nivel, trabajadores de gran capacitación
y eficiencia, recursos financieros que quisieran ser colocados en nuestra
economía, pero que no recibimos porque no tenemos la capacidad de hacerlo.
Aplicando a esta limitación términos económicos, vemos
que en nuestro caso no opera el teorema de las proporciones definidas por
las teorías económicas, que se presenta cuando se combinan los
factores es una proporción eficiente, evitando excesos tanto cualitativos
como cuantitativos de algunos de ellos.
Entonces una empresa fundada sobre un hecho asociativo, puede acoger trabajadores,
tecnólogos, financiadores, aportadores de medios materiales, gestores,
abriendo oportunidades y desarrollando el Factor C, porque de lo contrario
va a seguir operando de forma desconectada y no va a poder demostrar eficiencia.
El problema que se nos presenta es que habiendo recursos disponibles, no los
podemos asumir porque no estamos suficientemente capacitados para darles un
aprovechamiento y una participación eficaz en la producción.
Otro aspecto por el cual existe una dificultad para captar estos recursos
es que ciertas practicas en nuestras empresas se han hecho ineficientes por
razones ideológicas, ya que terminamos mezclando formas de pensamiento
socializante con otras de carácter neoliberal, debido a que carecemos
de una propia formulación teórica que nos resuelva con coherencia,
temas económicos tan esenciales como la forma de propiedad, la forma
de distribuir las ganancias, la forma de remunerar el trabajo, la forma de
remunerar el capital, etc.
Pongo por ejemplo, el asunto del manejo del capital, que como dice en los
Principios Cooperativos, hay que subremunerarlo o remunerarlo lo menos posible,
como respuesta al rechazo al capitalismo. Pero la cuestión es que el
capital cooperativo es un capital capitalista, porque el aporte que hacen
los socios a su empresa implica sacrificio y esfuerzo, para pasar ahora a
una empresa, junto a los ahorros de otras personas. ¿Qué sentido
tiene entonces castigar ese capital poniéndole un límite mínimo
de remuneración y porqué si en el mercado le ofrece un 7%, nosotros
le vamos a dar el 2%? ¿Cómo generamos recursos para nuestras
empresas si estamos castigando nuestro propio aporte? ¿Por qué
nos castigamos nosotros mismos? ¿Por qué crearnos auto obligaciones
en un mundo con una economía flexible?
Las anteriores limitaciones ideológicas parten de la idea de no reconocer la cooperativa como una empresa, como una persona jurídica que tiene que crecer, desarrollarse y que condensa la voluntad colectiva de todos los que participan en ella. Por lo tanto esa empresa tiene que ser capaz de obtener utilidades y de no necesariamente repartirlas, sino también reinvertirlas y generar nuevos negocios.
Con respecto a la propiedad privada, hay la idea en algunas versiones de la Economía Solidaria de que es mala y que por lo tanto, lo que se necesita es una propiedad colectiva y social de los medios de producción. Esto se basa en una lógica que critica la propiedad privada por ser excluyente, pero no tiene sentido porque a mi modo de ver, la propiedad cooperativa es una propiedad personal o individual, en donde los recursos son puestos en común, para ser utilizados en común, pero se mantiene la propiedad de los recursos para aquellas personas que los generaron. Con el concepto de propiedad social y colectiva de los medios de producción, las personas que forman parte de una empresa no van nunca a estar dispuestas a invertir en ella, porque lo que aporten a dicha empresa se va a diluir en una propiedad colectiva y si el socio se llegare a retirar, no va a poder recuperar su parte. Este tipo de pensamiento haría incluso preferir que una empresa de 20 socios se redujera 10 socios, para que haya menos dueños colectivos de los recursos. Esta es una lógica expulsora, excluyente y contraproducente, que no corresponde a la racionalidad de la Economía Solidaria.
En cuanto al tema de la gestión también hay prácticas que generan situaciones extremadamente burocráticas, como por ejemplo cuando pensamos que el último socio incorporado a la empresa debe beneficiarse de forma igualitaria al socio que ha entregado toda su vida a la misma. El resultado de este pensamiento es una injusticia, que se resuelve mediante una auto defensa de los socios antiguos, quienes crean grupos de poder para defender su derecho legítimo a gestionar la empresa que ellos mismos han creado, para que no sea apropiada por los recién llegados, que incluso pueden ser advenedizos con nulos propósitos. Así se crean instancias de administración burocrática y se lleva también a que las asambleas no sean manejadas como verdaderos espacios de democracia participativa, problema que se origina cuando no se reconocen los diferentes aportes que han hecho las personas en el desarrollo de la actividad.
Yo creo que el principio democrático en la Economía Solidaria debería funcionar con un sistema que permita reconocer las diferencias entre los socios, en función de quiénes aportan más que otros, situación que debe ser reconocida no solo al momento de distribuir ganancias, sino también al momento tener derechos adquiridos sobre la gestión de los recursos que son generados colectivamente.
Este es un tema extraordinariamente delicado, pero yo pienso que con un verdadero Factor C, dicho tema no generaría tantos problemas.
Por último, hay una limitación que no es ni interna ni externa, sino de otro tipo y que ocurre porque los factores que se integran a una empresa solidaria deberían aportarse con una convicción y una transparencia de que están siendo puestos precisamente en esa Economía Solidaria. Por ejemplo, si yo voy a captar recursos del mercado, que es una de las tareas que tiene que hacer la parte financiera de la Economía Solidaria, uno podría plantearse, por razones éticas y solidarias, convocar esos recursos de lo que en algunos países europeos se llaman “bancos éticos”. Estos “bancos éticos” son los que le dicen a las personas que depositen sus recursos en ellos, porque éstos van a ser destinados exclusivamente a empresas solidarias o medioambientales. En muchos casos, la experiencia de este tipo de bancos demuestra que las personas ahorran en ellos, no solo por el hecho de que quieran apoyar una causa solidaria, sino también, porque se dan cuenta que allí están salvaguardados por principios éticos, que les dan garantía que esos recursos van a ser bien empleados y van a ser devueltos cuando corresponda. Bueno, esto nos deja en las puertas de a tratar de trabajar en el tema de cómo podemos hacer que nuestra Economía Solidaria se financie, es decir, cómo podemos crear entidades y mecanismos financieros que le permitan a la Economía Solidaria acceder a los factores productivos de mayor calidad?.
Consideraciones adicionales:
Vamos
a dar por sentado que hemos resuelto los obstáculos que la Economía
Solidaria pone a la captación de recursos financieros y a la integración
de recursos de alta calidad en cualquiera de los factores, y vamos a buscar
formas sobre cómo podemos ser proactivos y eficaces en la obtención
de dichos recursos, para que no nos quedemos solo con los que han sido desechados
o excluidos por el Capitalismo y seamos capaces de competirle también
en la captación de los mejores. Ya nos hemos convencido de que nuestras
empresas son confiables, que generamos credibilidad y que somos eficientes,
pero no hemos generado todavía instrumentos que nos permitan captar
esos recursos, uno de los cuales es el financiero.
Debemos comprender nuestra dificultad. Cualquier empresa necesita capital,
fuerza de trabajo, medios materiales, tecnología, financiamiento, recursos
de gestión e integrar el Factor C. Estos recursos deben ser captados
del mercado, donde se encuentran disponibles, para ser integrados a la economía.
Además, cada empresa por si sola puede generar los instrumentos que
le faciliten la integración de cada uno de los recursos, por ejemplo,
la Economía Solidaria puede tener un sistema de selección de
personal, una unidad de desarrollo tecnológico, un sistema propio de
capacitación para la gestión, su propia operación captadora
de recursos financieros, pero diferenciándose de la Economía
Capitalista, además de todo lo que hemos planteado, porque las diferentes
empresas no compiten sino que cooperan, a través de la construcción
de entidades de integración, de unidades de segundo grado o de instancias
de asociación. Esto les permite ser más eficientes en estos
procesos de captación de recursos, gracias a que son un sector o un
conjunto de empresas, que generan mecanismos o instancias económicas
de intermediación para estos diferentes recursos, siendo el más
obvio el financiero.
Podemos pensar también en una entidad de integración tecnológica
propia del sector, en la medida que un conjunto amplio de empresas cree su
propio instituto de investigación e innovación tecnológica,
que genere saberes y capte información y tecnología. Este tema
es importante porque muchas veces la tecnología de las empresas capitalistas
es incompatible y no aplicable mecánicamente a empresas de Economía
Solidaria, además como sector debemos innovar y tener nuestras propias
energías generadoras de desarrollo. Por ejemplo, Mondragón es
un una empresa cooperativa que tiene su propia entidad de desarrollo tecnológico
e innovación, pero en el fondo es también una entidad de segundo
grado porque está construida por una multitud de empresas.
Se puede también pensar en instancias para seleccionar y formar la
fuerza de trabajo, superando uno de los problemas que tienen muchas empresas
de la Economía Solidaria y es que necesitan reducir su personal porque
las condiciones de cooperación no les permiten mantener a todos los
trabajadores como socios. Podría entonces estructurarse una entidad
de intermediación de fuerza de trabajo, donde los trabajadores que
transitoriamente no son requeridos para operar en una empresa, puedan ser
asumidos por otra en el mismo momento lo necesiten.
Pienso que también se pueden crear instancias de intermediación
de medios materiales, por ejemplo, si diferentes empresas necesitan abastecerse
de madera, pueden comprar juntas y de esa manera obtener mejores precios.
Por otra parte, pueden utilizar los mismos equipos, el mismo local, algunas
instalaciones, mejorando su rendimiento.
En cuanto a la gestión, un gerente de una cooperativa podría
compartir decisiones con otras empresas y hacer consultas técnicas
entre personas responsables de distintas áreas, intercambiando saberes
que hoy en día son necesarios para la toma de decisiones eficaces.
Esta es otra ventaja de la Economía Solidaria, que no excluye la posibilidad
de compartir, como si lo hace la capitalista, en donde las decisiones tienen
que ser absolutamente secretas para que el competidor no tenga ningún
acceso a este tipo de logros.
Y en lo que corresponde al Factor C, también hay una posibilidad de
intermediación y de desarrollo de este espíritu solidario. Ciertas
celebraciones, actos, eventos e intercambios, son el resultado de esta idea.
3. EL COOPERATIVISMO DE TRABAJO ASOCIADO.
La teoría
de la empresa de trabajo asociado no debe entenderse como una mera asociación
de trabajadores sino como un grupo, que para trabajar, necesita constituir
una unidad económica y combinar el trabajo con medios materiales de
producción, con conocimientos tecnológicos, etc. Por lo tanto,
no hay otra manera de abordar teóricamente el tema que enfocándolo
desde la teoría de la empresa que hemos planteamos anteriormente.
Ya hemos comentado como la teoría económica comprensiva es distinta
a la teoría convencional que se enseña como microeconomía
en el Capitalismo; esta última concibe una empresa como una inversión
de capital que se realiza con el propósito de generar una rentabilidad,
que incremente, valorice y recompense el riesgo implicado en dicha inversión.
Por esto, todos los elementos que intervienen en esta actividad, son considerados
como costos, el pago que se debe hacer por el trabajo, por la gestión,
por los medios materiales, por las materias primas, etc. El resultado, que
es puesto en el mercado para ser vendido, genera ingresos y la ganancia es
la diferencia entre el monto de esos ingresos y el costo monetario implicado
en su producción. Como vemos, esta es una visión parcial de
lo que es una empresa.
Todos los factores deben ser recompensados:
Pero si
uno hace un reconocimiento de la realidad, ve que existen diferentes tipos
de empresas, no solo las capitalistas; hay empresas públicas, empresas
de trabajadores, empresas basadas en conocimientos, haciendo necesaria una
teoría más amplia que permita dar cuenta de esas diferentes
formas empresariales.
Del mismo modo, la teoría económica comprensiva establece que
a los factores que participan en una empresa, les corresponde una remuneración
específica por el aporte que hacen; es así como el factor trabajo
obtiene como recompensa un salario, el factor de los medios materiales posee
una renta que es su retribución, el factor financiamiento obtiene un
interés, la tecnología recibe un pago de patentes y la gestión
recibe honorarios. Es interesante observar que a diferencia de los demás
factores, el Factor C no obtiene una recompensa y esa es precisamente la razón
por la cual los economistas nunca reconocieron su presencia y su acción
productiva. La teoría estadounidense que formula que los factores son
recompensados conforme a su productividad y a lo que han aportado, no reconoce
el Factor C, aunque puede apreciarse que su participación pueda llegar
a constituir hasta el 50% de la utilidad, generando un aumento en la producción
de las empresas. Reconocer ese Factor Como un elemento productivo técnicamente
válido, implicaría obligar a las empresas a recompensarlo monetariamente,
destinando un porcentaje de los ingresos generados a la comunidad.
Recordemos la importancia del Factor C:
El Factor C es el elemento de integración hacia la empresa, es la fuerza que se genera por la unión de sus miembros, es la búsqueda del logro de sus objetivos, es la aplicación de toda su energía como grupo para colectivamente mejorar sus resultados y es el vínculo de afecto, camaradería y amistad de esa comunidad empresarial. Todos estos aspectos de cooperación humana indudablemente van a impactar sobre los resultados de la organización y la experiencia histórica nos indica que mientras más fuertes sean dichos vínculos, sus resultados son superiores. El caso contrario nos muestra que si una empresa se empieza a disgregar y a generar conflictos internos, esto va a reflejarse inmediatamente en una baja en los resultados y una pérdida en los logros.
Lo anterior nos permite expresar que la unión de conciencias, voluntades y sentimientos genera un hecho nuevo, un hecho social, una poderosa energía. Esto ocurre en cualquier organización, una de tipo político por ejemplo, va a lograr más adhesiones y a ganar más votos cuando sus miembros están integrados. Lo opuesto, cuando sus integrantes se hacen zancadilla y están divididos en fracciones, conduce a su decadencia.
En la
economía, en la realidad social, en la milicia y en toda la historia
humana, se ha encontrado que pequeños grupos han hecho inmensas transformaciones
cuando han estado muy fuertemente cohesionados, porque la energía que
generan les permite actuar con una fuerza inmensa. Grandes empresas como por
ejemplo Mondragón, un enorme complejo de organizaciones cooperativas
asociadas, surge de un grupo de seis personas que estaban unidas, convencidas
y dispuestas ha enfrentar todas las dificultades. Resulta que los seres humanos
estamos hechos así, nos multiplicamos al unirnos.
Vemos en las empresas capitalistas como aunque los trabajadores no sean parte
de ellas y sean incluso explotados, intentan que éstos la sientan como
propia, como una familia, y les dan regalos en Navidad, les hacen fiestas,
les contratan psicólogos y trabajadores sociales para ayudar al mejoramiento
de las relaciones humanas. Los empresarios saben que cualquier favorecimiento
del clima interno de la empresa va a reflejarse en el rendimiento de la producción,
por lo que invierten en esto así como lo hacen para mejorar cualquiera
de los otros factores.
Lo que hizo Marx fue justamente descubrir que el trabajo hace un aporte a
la producción que es mayor a la recompensa que tiene con el salario
y se genera entonces una situación en la que este factor es subremunerado.
Pero más dramáticamente vemos como el Factor C no es solamente
subremunerado sino que es completamente desconocido, no es recompensado, no
se refuerza, no se hace inversión social, lo que se manifiesta en nuestra
economía y sociedad que carece de vínculos y valores solidarios.
El teorema de las proporciones:
Pero ahora
lo que nos importa, para llegar al tema de la teoría de la empresa
de trabajo asociativo, es cómo tomar todos estos factores y combinarlos,
ya que ninguno de ellos es productivo cuando opera aislado. Mi opinión
es que no podría haber una teoría del trabajo asociado sino
una teoría de la empresa asociativa, porque el trabajo por si solo
no es productivo, así como no es productivo ninguno de los otros factores
por fuera de una organización empresarial. Ahora bien, la combinación
de esos factores implica alguna proporcionalidad entre ellos y un concepto
muy importante de la Teoría Económica Comprensiva
es la formulación del teorema de las proporciones. Tiene que haber
por lo tanto, proporcionalidad entre la cantidad de trabajadores, sus conocimientos,
la tecnología y los medios materiales, no solamente en cantidad sino
también en calidad. El mismo financiamiento se debe combinar con los
demás factores en cierta proporción, por ejemplo una empresa
pequeña que disponga de un millón de dólares en caja
es ineficiente. Lo mismo ocurre con la gestión, una empresa de veinte
trabajadores no puede tener un sistema de gestión ultra moderno, con
una escala de seis niveles jerárquicos. Esta proporcionalidad vale
también con respecto a el Factor C, porque un exceso del mismo es igualmente
nocivo, imagínense sólo conversando y abrazándose.
El arte empresarial consiste pues en combinar esos factores en alguna proporción
definida, en la que cada uno de ellos es empleado con eficacia. Ahora bien
el hecho es que no hay una sola proporción ni un solo teorema para
combinar esos factores eficazmente.
Factores que se sustituyen:
La teoría
económica convencional, cuando analiza estos factores, ha formulado
el concepto de subsustituibilidad reciproca, en la que éstos pueden
reemplazarse parcialmente unos a otros gracias a que existen distintas proporcionalidades.
Esta situación permite identificar y diferenciar una empresa de otra.
Las empresas de la Economía Solidaria por su parte, deberían
ser intensivas en Factor C, funcionando éste de manera extendida y
permitiendo sustituir, por su propia acción, algunos o varios de los
demás factores.
Doy algunos ejemplos de factores que fácilmente pueden reemplazar a
otros: el trabajo por medios materiales, la tecnología por gestión
y el Factor C por gestión. En este último caso, una empresa
en la cual hay un alto grado de integración humana y participación,
puede tener una coordinación de gestión muy sencilla, porque
las personas ya están incluidas dentro de los objetivos y se coordinan
espontáneamente para las actividades. Pero si hay poco Factor C, se
necesita una fuerte gestión, una estructura burocrática donde
todos los movimientos sean muy planificados porque espontáneamente
no hay elementos que faciliten esta coordinación. El Factor C también
puede permitir que una empresa opere con un financiamiento mucho menor, porque
hay confianza, porque los trabajadores creen que su empresa va a cumplir sus
compromisos y les va a pagar las remuneraciones que les correspondan, aún
cuando no tenga esos recursos en caja.
Por otra parte, la fuerza de trabajo puede sustituirse por Factor C ya que la productividad aumenta cuando los trabajadores están apoyándose mutuamente.
El factor central:
En el
análisis de la teoría de las empresas encontramos que uno de
esos factores es el central y es el que llamamos “factor organizador”.
En las empresas capitalistas el factor organizador es el financiero y su búsqueda
es aumentar su propia riqueza. Hay empresas en las que este factor central
es la tecnología, un saber, un descubrimiento, una cierta especialidad,
un conocimiento. Ejemplo de este tipo de organizaciones son los centros médicos,
las universidades, las empresas de consultaría y asistencia técnica.
En el caso de las empresas de trabajo asociado, el factor trabajo es el organizador.
Un grupo de trabajadores puede proponerse crear una empresa en función
de recompensar y valorizar su trabajo, para lo cual tendrán que convocar,
contratar e integrar de algún modo, todos los demás factores.
Hay empresas de medios materiales en las que la renta es el bien que convoca
y hay otras donde la gestión y la capacidad administrativa son el eje,
como es el caso de las empresas públicas.
Por lo tanto vamos a encontrar empresas en las cuales el Factor C sea el organizador.
Una asociación o una ONG son prueba de esto, porque sus miembros han
decidido por sí mismos, generar una empresa en función de valorizar
y enriquecer a su propia comunidad.
Siempre hay dos opciones:
En lo
que respecta a los trabajadores, debemos tener en cuenta que estos pueden
hacer dos cosas con su fuerza de trabajo:
- Usarla autónoma e independientemente, asociándose con otros
trabajadores o incluso trabajando solos, en una empresa propia, donde nadie
les paga un salario y cuya recompensa es el resultado de la misma, que puede
ser desde muy bueno hasta pésimo.
- O ir donde un empresario a ofrecer su trabajo, para que éste le pague
un salario fijo mensual, pero menor a la expectativa que se tiene cuando se
crea una empresa.
Quien posee un saber, una tecnología o hace un invento, tiene igualmente
dos posibilidades: hacer un contrato para que terceros lo usen recibiendo
una cantidad fija u organizar una empresa propia basada en este factor productivo.
Lo mismo sucede con quien posee materiales, los puede arrendar o los puede
constituir en la base de su propia empresa.
El Factor C también opera en esas dos dimensiones: En forma autónoma
en una empresa de economía solidaria, en donde quienes la constituyen,
invierten su energía y su trabajo para unirse y organizarse. O de forma
subordinada en una empresa capitalista, donde el Factor C no opera en función
de sí mismo sino que coadyuva a generar ingresos.
En el
caso de las cooperativas, hay un trabajo de unificación de conciencias,
voluntades y sentimientos, detrás de un objetivo empresarial, por lo
que para crear una empresa solidaria hay que juntar Factor C, al igual que
para crear una empresa de capitales hay que primero juntar dinero. Entonces
lo que hace que una empresa sea solidaria es su origen, cuando se integran
las personas para crear una asociación, se fijan los propósitos
y se forma un grupo humano que va a ser dueño de la empresa. Ese grupo
humano puede ir creciendo e integrando nuevos socios, mediante la incorporación
a esa conciencia y a ese sentimiento colectivo.
Esto es lo que permite comprender estas diferentes racionalidades económicas
y estos distintos tipos de organización, entendiendo que hay seis clases
de empresas de acuerdo a su factor organizador.
El trabajo asociado:
Las empresas
de trabajo asociado se generan por la simple asociación de trabajadores,
que se juntan es función de alcanzar una remuneración o recompensa
por el trabajo que vayan a realizar, invirtiendo su fuerza de trabajo y no
contratándola a un tercero que va a pagar un salario fijo.
Es muy interesante la pluralidad de modos como pueden surgir empresas de economía
solidaria, a partir del trabajo asociado, de personas con un mismo saber o
una misma profesión, uniendo también sus aportes y medios materiales.
En una empresa de trabajo todos los factores adquieren esta forma. La gestión,
la tecnología, el desarrollo, los medios materiales, la innovación
del saber y hasta el Factor C son modalidades de trabajo.
Lo que me interesa destacar en este tema es lo siguiente: La Economía
de Solidaridad, las empresas de trabajo asociado o cualquier economía
basada en el Factor C, genera no solamente una forma jurídica distinta
sino empresas que operan con una racionalidad diferente, que cambian el contenido
del valor económico y las relaciones intersubjetivas humanas y sociales,
creando otro modo de vivir y valorar las cosas y proyectando una nueva civilización.
De hecho hay dos teorías, una que dice que las civilizaciones se distinguen
por las religiones que las fundan y otra que promulga que las civilizaciones
se distinguen por los medios de producción. No cabe ninguna duda que
cada tipo de economía que logra implantarse a nivel micro y macroeconómico,
va a generar un tipo de civilización humana diferente y esa es la expectativa
de largo plazo de la Economía Solidaria.
5. ¿CÓMO DESARROLLAR EL TRABAJO ASOCIADO SOLIDARIO?
Para crear condiciones que favorezcan el surgimiento de estas empresas asociativas, se deben generar instancias de apoyo que las promuevan, para que la gente las perciba como una alternativa. Pero el tema hay que mirarlo desde el punto de vista de los grupos humanos que inician estas empresas y su acumulación originaria de Factor C. No se puede crear Economía Solidaria de manera artificial porque ha habido muchos intentos fallidos y tenemos que aprender, especialmente porque se han provisto significativos recursos por parte de gobiernos, organismos internacionales y agencias de cooperación, que se han destinado para apoyar el nacimiento de estas empresas. La experiencia ha enseñado que esas iniciativas que se forman por ofertas de dinero, rara vez llegan a fructificar. Los gobiernos y los organismos internacionales han creído que una manera fácil de resolver el problema del desempleo es destinar recursos financieros, a través de micro créditos, para crear empresas. Yo creo que el error fundamental de estas políticas consiste en intentar que éstas se formen basadas solamente en un capital al que se accede fácilmente, porque las personas deben luego competir en condiciones extraordinariamente difíciles, las buenas ideas para abrir negocios son limitadas, los mercados están muy saturados de producción, la competencia es muy dura y el resultado es que el desempleo se resuelve por un periodo breve, hasta que los recursos se agotan y las empresas desaparecen. La Economía Solidaria se ha afectado demasiado con esta situación, teniendo en cuenta que se han creado caricaturas de empresas solidarias.
Para crear una verdadera Empresa Solidaria:
Se tiene que partir de un grupo humano con necesidades comunes, a lo mejor insatisfechas, para lo cual construyen proyectos de desarrollo. Dicho grupo humano debe estar integrado por Factor C, debe tener capacidades de trabajo y recursos propios complementarios y además estar conscientes, de que las empresas laborales no se forman en una semana. Para crear empresas solidarias se puede partir sin capital, incluso puede ser mejor partir sin capital, pero no se puede empezar sin grupo.
Después
de la formación del grupo, que es todo un proceso, hay una segunda
etapa que es el desarrollo de la idea que quieren convertir en proyecto de
empresa. El tener una buena idea para iniciar una actividad económica
no es fácil, porque como decía, se requiere innovar de alguna
manera. Si uno quiere aparecer en el entorno empresarial, para instalarse
y ser reconocido, no puede copiar al otro. Entonces, tener una buena idea
implica tener un buen conocimiento de la realidad en la cual se quiere trabajar,
un reconocimiento de las necesidades no satisfechas, de necesidades potenciales
y de cómo puedan cubrirse a través de servicios o productos.
Si se constituye un buen grupo humano, unido, integrado, con capacidad de
trabajo y con una buena idea, podemos estar seguros del éxito de esa
organización solidaria.
El paso siguiente es el de adquirir todos los factores necesarios para desarrollar
esa idea, crear la empresa, producir un bien o servicio e instalarse en el
mercado. El último paso es conseguir los recursos necesarios, es decir
el financiamiento, empezando obviamente por el aporte de los propios socios.
En esta parte quiero citar a Gramsci, quien dice “solo el que fuertemente quiere, identifica los medios necesarios para realizar su voluntad”. Las personas empiezan a darse cuenta de que tienen cosas que les sirven, recursos, relaciones y conocimientos. Si uno no tiene un deseo intenso por lograr algo, nunca va a encontrar cómo realizarlo, aunque esté rodeado de riquezas. La lógica de las donaciones, que es muy relevante para el surgimiento de microempresas de Economía Solidaria, parte del error de creer que mostrando carencias y pobreza, vamos a poder generar procesos creativos.
La reciprocidad
y la cooperación son otras formas de acceder a recursos, asequibles
a grupos que demuestran tener capacidad, voluntad y generar confianza. En
la sociedad existe un cúmulo de solidaridad disponible y la Economía
Solidaria tiene que ser capaz de fomentar la generosidad, el apoyo, las contribuciones,
las reciprocidades y el trabajo voluntario. De esta forma se le estará
dando la oportunidad a otras personas, para que contribuyan y participen.
Después de agotar estas etapas, sí debe pensarse en el financiamiento
necesario para funcionar, pudiendo concluir que lo que se requiere es muchísimo
menos que al inicio de la idea, porque se tienen muchos recursos adelantados.
Debemos también tener en cuenta que el financiamiento y los créditos
tienen un precio alto, por lo que lo mejor es ser lo menos dependientes de
estos recursos. Este puede parecer un camino largo, pero yo creo que es el
camino más corto para crear empresas solidarias que perduren.
Las personas y las organizaciones interesadas en apoyar el desarrollo de la Economía Solidaria tienen que estructurarse para apoyar a los grupos humanos en ese tipo de procesos y no entrar en la lógica de entregarles dinero y empezar luego a cobrarles los intereses del crédito.
La propiedad en las empresas solidarias:
Un error
gravísimo es pensar, luego de que una empresa solidaria empieza a tener
éxito, es que la propiedad es de todos, sin las diferenciaciones propias
del concepto de equidad. Tampoco hay claridad sobre la distribución
de los excedentes, sobre la forma de organizar el trabajo y la manera de remunerarlo.
Debemos aclarar que no hay un criterio único para la de propiedad en
las empresas solidarias.
La complejidad de este tema radica en que hay aportes individuales, aportes
colectivos y donaciones externas. Entonces las formas de propiedad en este
tipo de empresas incluye la incorporación de socios con derechos, deberes
y aportes colectivos, distintos a los individuales, convirtiéndose
en receptor de las donaciones externas y recibiendo la remuneración
que le corresponde al Factor C. Hay un criterio de justicia que promulga que
cada cual reciba según su contribución y aporte, porque cuando
se dice que se reparta a todos por igual, se está cometiendo una inequidad.
Lo importante para la Economía Solidaria, en la que refiere a la distribución
y a la propiedad de los recursos y ganancias, es un principio de estricta
justicia o sea de correspondencia entre los aportes y las recompensas. Pero
para que esto pueda operar adecuadamente, es necesario un reconocimiento de
este socio colectivo, que ha hecho también aportes, ha contribuido
con el trabajo común, que es receptor de donaciones externas y que
ha participado en la productividad del Factor C.
Yo creo que este tema, del modo de organización respecto a la propiedad,
a la distribución de los excedentes, al ingreso y al retiro de los
socios, es también crucial en las empresas de trabajo. Debemos analizar
qué exigencia se le pone al trabajador que ingresa, qué aportes
debe hacer, si entrará a la empresa sin haber participado en los esfuerzos
iniciales o podrá compensar esos aportes. Las respuestas a estos interrogantes
dependen de cada grupo pero es fundamental que el nuevo socio vaya adquiriendo
derechos también proporcionales a los aportes que hace a la empresa.
En últimas, toda empresa solidaria debe saber claramente cómo
va a resolver todos los temas económicos fundamentales: propiedad,
distribución de excedentes, valoración de los aportes, remuneración
de todos los factores y manejo de ingresos y retiros de socios. Es necesaria
una claridad máxima en estos asuntos, porque la Economía Solidaria
requiere una enorme transparencia, para construir el Factor C.
El factor gestión en las empresas de trabajo asociado:
El déficit
del factor gestión es causa del poco desarrollo de las empresas de
trabajo, como lo sería la falla en cualquier otro factor, por lo que
es tan importante el famoso teorema de las proporciones. Si una empresa tiene
falencias en su gestión, así tenga bien todos los demás
factores, va a tomar decisiones equivocadas y va a estar mal organizada.
Por eso creo que hay que preocuparse de todos los seis factores y quienes
planifican el desarrollo de una empresa solidaria deberían sistemáticamente
perfeccionar cada uno de ellos. Un plan estratégico debería
pues, incluir seis capítulos. Toda empresa puede operar con cualquiera
de estos factores de forma externa, menos el Factor C que es el factor fundante
y que tiene que ser propio. Todo lo demás puede ser contratado.
Ahora, la apropiación del factor gestión significa que los socios
van desarrollando, aprendiendo, informándose y adquiriendo el poder
sobre la propia empresa, mejorando sus competencias, capacidades y generando
las instancias de participación. Con la apropiación de los conocimientos
pasa lo mismo; en la Economía Solidaria hay un proceso de reapropiación
de tecnologías y saberes, por lo que se habla de las “tecnologías
socialmente apropiadas”. En este sentido podríamos usar la terminología
de Marx y decir que es un proceso de recomposición social del trabajo,
donde el colectivo va recuperando para sí, aquellos factores socialmente
divididos. Yo creo que para la creación de una empresa es ideal que
el máximo de factores sean propios y generados por el grupo.
Construyendo ideas sobre el desarrollo del trabajo asociado solidario:
Esta ponencia se ha planteado para que la elaboremos entre todos, así que más que una exposición, se trata de que construyamos ideas sobre el desarrollo del trabajo asociado solidario. En mi exposición anterior se planteó la importancia de que las iniciativas surjan de los trabajadores interesados, que buscan ocupar de manera autónoma su fuerza de trabajo y por eso se asocian con la expectativa de crear una empresa, que no sea ajena sino propia. En ese proceso de creación hay toda una metodología que podemos aplicar, cuyo punto de partida es la constitución de un grupo provisto de un fuerte Factor C, con voluntad y conciencia respecto a los objetivos comunes y con capacidades de trabajo para ponerse en acción. Bueno, reconozco que ustedes poseen mucha experiencia en torno a este tema, por lo que lo dejo abierto y los invito a que trabajemos, pensemos y aportemos ideas para avanzar en esta construcción colectiva, con respecto al desarrollo de las empresas asociativas de trabajo, o las empresas de trabajo solidario, o las empresas solidarias de trabajo o las cooperativas de trabajo y producción, en fin podemos darle muchos nombres.
4. DESARROLLO, TRANSFORMACIÓN Y PERFECCIONAMIENTO DE LA ECONOMÍA
EN EL TIEMPO
Vamos
a pensar primero en la búsqueda de un nuevo pensamiento, que pueda
iluminar un futuro y que pueda abrir el camino de una sociedad más
justa y solidaria. Todos estos enfoques sobre una manera distinta de pensar
la economía y el desarrollo, responden a esta discusión. Este
tema tiene el mismo título del último de mis libros y ahora
tendré que trabajarlo en una hora, lo que no resulta fácil abordarlo,
pero trataré de ir a lo esencial.
Hasta hace unos 20 años el tema del desarrollo era central en todos
los estudios económicos, sociológicos, políticos, en
todas las propuestas de los gobiernos y de los organismos internacionales,
concentrando el trabajo intelectual más importante durante 50 años.
El concepto de desarrollo era el único que generaba consenso universal
porque el objetivo de la sociedad era desarrollarse, aunque existieran diferencias
sobre la forma de lograrlo. Marxistas, cristianos, liberales, capitalistas,
se planteaban el asunto del desarrollo, convirtiéndolo en un concepto
con enorme prestigio. Pero desde hace unos 20 años todo esto cambió
y nadie siguió produciendo ideas nuevas sobre este tema. Lo que surgió
fue una profunda crisis sobre el concepto y perspectivas del desarrollo, surgidas
de tres diferentes corrientes de pensamiento.
Las cuatro críticas al desarrollo:
Por un
lado el pensamiento neoliberal, que con mucho énfasis dijo que debíamos
concentrarnos en forjar desarrollo económico, como consecuencia natural
y espontánea de una eficiente asignación de los recursos en
el mercado, que genera también el máximo de riqueza. Pero para
que cada recurso llegue a manos de quien lo vaya a ocupar con la mayor productividad,
es necesario que el mercado funcione en forma absolutamente libre y que los
recursos fluyan sin restricción. Cualquier política pública
tendiente a convocar recursos y a motivar procesos de desarrollo nacional,
interfiere en el libre funcionamiento del mercado y el único efecto
que tiene es inhibir o impedir el verdadero crecimiento económico.
Una segunda crítica al desarrollo vino de parte de un enfoque completamente
distinto, del reconocimiento de los problemas, deterioro y desequilibrio ecológico
y del agotamiento de ciertos recursos naturales, analizando cómo los
procesos de industrialización, urbanización y desarrollo de
nuevas tecnologías, están implicando daños en el medio
ambiente. Entonces se empezó a postular que el desarrollo debía
que detenerse.
El tercer enfoque que ha golpeado fuertemente este concepto es aquel que plantea
un análisis de lo que ha significado el desarrollo en los países
desarrollados y lo que se ha dado como desarrollo en los países subdesarrollados,
llevándonos al convencimiento de que éste, lejos de mejorar
la calidad de vida humana, la está deteriorando. Es decir, ven las
consecuencias del desarrollo como negativas. La tesis de estos autores es
que a medida que aumenta la producción y el consumo se llega a una
saturación, en la cual seguir produciendo y consumiendo, en vez de
mejorar la satisfacción de las necesidades, provoca un deterioro de
las mismas, como consecuencia de haber superado un tope de crecimiento en
la economía.
El cuarto enfoque dice que el mayor peligro que existe actualmente para la
humanidad, en especial para los países desarrollados, es que los países
pobres alcancen el desarrollo; esto porque los recursos no alcanzarían
en caso de que el 80% de la humanidad, que permanece en el subdesarrollo,
lograra altos estándares de vida. Por lo tanto no tiene sentido persiguiendo
el desarrollo, si el problema de fondo que tiene que resolver la humanidad
es cómo controlar la natalidad. En Estados Unidos ya se promulga que
1 dólar gastado en políticas demográficas vale más
que 100 dólares destinados a resolver problemas sociales.
Los anteriores cuatro enfoques son los que orientan el pensamiento actual
y todos ellos convergen en un cuestionar el concepto de desarrollo. Dichos
enfoques han creado una cultura pesimista, que se difunde en la juventud,
que se extiende socialmente y que genera una total desesperanza. Frente a
esta realidad yo digo que es necesario pensar todo de nuevo, porque no podemos
conformarnos con creer que estemos llegando al fin de la historia, donde las
potencialidades de mejorar las condiciones de vida de la humanidad han terminado.
Además porque si uno empieza a analizar más a fondo esos cuatro
enfoques, puede descubrir que cada uno de ellos contiene errores teóricos
y epistemológicos, errores que debemos identificar y desmontar.
No hay tiempo suficiente para analizar las inconsistencias puntuales, pero
si debemos entender que no podemos seguir pensando el desarrollo como modernidad,
como industrialización, como utilización de energía,
como urbanización, como concentración de la población
en mega-ciudades y como creación de empresas gigantescas que operan
en mercados globales. Lo interesante del asunto es que estas cuatro perspectivas
tan distintas, nos ponen el desafío de repensar el desarrollo e identificar
qué debemos hacer en el ámbito económico.
Tres dimensiones complementarias:
Quiero
dar también una explicación del título de mi libro y
de esta ponencia: “Desarrollo, transformación y perfeccionamiento
de la economía”, planteándonos que el tema tienen tres
dimensiones. Esto significa que el desarrollo debe vivir una profunda transformación
o cambio radical, no solamente de “los cómos”, sino del
direccionamiento de la sociedad y de la economía, planteándonos
que lo esencial es cualitativo expresado con el concepto de perfeccionamiento.
O sea, la transformación es perfeccionamiento, es un buscar la calidad
de la vida humana, dándonos cuenta que el desarrollo nos ha llevado
a una situación bastante deficiente. La vida actual parece ser para
todos muy insatisfactoria, para los pobres porque no satisfacen sus necesidades
y para los ricos porque su vida se agota en satisfacciones precarias, que
no implican procesos importantes de desarrollo humano. El hombre está
llamado a más y el desarrollo, la transformación y el perfeccionamiento,
son tres conceptos complementarios.
El desarrollo requiere transformación y la transformación requiere
el perfeccionamiento y no podremos transformarnos sino somos capaces de experimentar
mejores formas de consumo, de producción y de tipos de empresa, que
sean cualitativamente superiores, que puedan ser replicadas, que convenzan
y que atraigan. En este sentido, la transformación pasa por la creación
de realidades nuevas y mejores y por la reorganización de realidades
antiguas. Lo importante, de acuerdo a la concepción comprensiva de
la economía, es ver la realidad económica como intersubjetiva,
que no es hecha de cosas sino de personas, de sujetos, de acciones y de interacciones.
La economía es una realidad humana y social.
El excedente disponible en los seis factores:
Cuando hicimos el análisis de los seis factores y descubrimos que la realidad económica está hecha de subjetividad, nos dimos cuenta que muchos de los problemas que se han planeado en las construcciones críticas desaparecen.
En el
tema del agotamiento de los recursos descubrimos que todos son inagotables
y no tienen un límite, porque son creados por el hombre. Se dice que
la economía está construida sobre la base de la escasez de los
recursos, pero desde el punto de vista de esta percepción comprensiva
de la economía se puede afirmar que existe una sobreabundancia de los
mismos, excedente también disponible en los seis factores.
En la fuerza de trabajo hay una cantidad enorme de trabajadores desocupados,
y los trabajadores ocupados usando una pequeña proporción de
su capacidad productiva. La disponibilidad de este factor es muy alta y podemos
también decir que está muy subdesarrollada. Eficaces sistemas
educativos y de capacitación multiplicarían lo que cada trabajador
podría realizar.
El factor tecnológico se construye a través del desarrollo cognitivo,
de la investigación y del estudio. Vivimos en un mundo abierto y sobreabundante
en cuanto al saber disponible, mucho mayor que el saber utilizado, donde los
profesionales no ocupan sus conocimientos y cientos de tecnologías
no se aplican. La creatividad popular también está disponible
para desarrollar muchos inventos en todos los órdenes y esto se desaprovecha
porque la orientación de la economía actual tiende a concentrarse
en un particular proceso de innovación tecnológica.
El factor gestión, la capacidad de tomar decisiones y de organizarse
no se aprovecha productiva y económicamente en la sociedad actual.
Hay capacidades organizativas inutilizadas y disponibles y sobre todo, un
camino inmenso para reflexionar. Un mejoramiento de las relaciones humanas
por ejemplo, podría facilitar inmensamente que la gestión de
las empresas mejore; ya hay conciencia de que el estilo vertical pone límites
y obliga a crear costosos e ineficientes procedimientos burocráticos
y de control de procesos. El factor gestión tiene potencialidades enormes
de perfeccionamiento y desarrollo.
El factor financiero se crea y se destruye en la relación social, es
decir que es escaso porque no se articula en la confianza entre los seres
humanos y por eso obliga a distribuirse exclusivamente sobre la base de intereses
altos, que son los que en últimas garantizan y motivan a las entidades
financieras para decidirse a invertir y arriesgar. Pero si el factor financiero
es creación humana y social, nosotros podemos multiplicarlo, ya que
cada uno de nosotros puede emitir financiamiento superando la creencia de
que el único emisor es el Estado. También lo hacen los bancos,
las empresas cuando emiten bonos, créditos y documentos de pago, pero
al final cualquier compromiso de pago futuro asumido por una empresa es financiador
de actividades económicas. Hoy día hay procesos que están
experimentado la creación de monedas alternativas que funcionan, y
aunque ha habido deficiencias, se permitió mantener la economía
en funcionamiento durante varios meses. En un mercado de competencia perfecta,
el Estado no debe tener el monopolio de producción de moneda, es decir,
cualquier empresa o sujeto de actividad económica debería poder
emitir su propio dinero. A mi no me aterraría que en algunos años
exista un sector de la Economía Solidaria estructurado y coherente,
que pueda operar con un dinero propio. Entonces con respecto al factor financiamiento
tampoco podemos decir que sea escaso, su potencialidad de expansión
es enorme.
Respecto al Factor C, está absolutamente infradesarrollado
en la sociedad actual, incluso el poco que existe está siendo desaprovechado.
Sus perspectivas están en nuestras manos y podemos multiplicarlo.
Deje para final el que parece ser el más limitado, el factor material,
porque es el menos subjetivo o sea, el que menos depende de la actividad creativa
del ser humano. Sin embargo las ciencias físicas, químicas y
biológicas nos están abriendo una nueva concepción de
la materia, que nos está dando una comprensión totalmente nueva
de la famosa posibilidad de transformarla. El mundo material no es esa cosa
limitada y dura de las cosas, sino que también interactúa con
el ser humano. Entonces también el factor material se convierte en
factor económico y en la medida que el hombre lo conoce y descubre,
sus potencialidades se abren indefinidamente.
Yo estoy convencido de que en este contexto de desesperanza y oscuridad en el que se encuentra la cultura moderna, como consecuencia de estos cuatro enfoques críticos, nos está obligando a repensar el objetivo del desarrollo, a plantear perspectivas nuevas, paradigmas cognitivos y de comprensión de los factores humanos y económicos. Estamos ante un mundo abierto y podemos plantearnos objetivos de alto alcance que mejoren sustancialmente nuestra vida. Lo que hemos logrado es mínimo comparado con las potencialidades que tenemos y estamos constreñidos porque nosotros mismos nos hemos creado sistemas para protegernos, para controlarnos y para dominarnos unos a otros. Comprender esto nos da la posibilidad de crear un mundo nuevo, un desarrollo humano, una nueva civilización.
PROYECTO, ESTRATEGIAS Y PEDAGOGÍA PARA EL DESARROLLO DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA
Voy a hacer una presentación inicial de algunas ideas y después voy a invitarlos a que entre todos, aportemos a la elaboración de este proyecto, estrategias y pedagogía, para el desarrollo de la Economía Solidaria.
Yo creo que el proyecto de la Economía Solidaria consiste básicamente en el desarrollo, la transformación y el perfeccionamiento de ella misma, en un proceso de conquista de su autonomía. En esa fórmula podemos imaginarnos el sentido, la dirección y la orientación de este proyecto: desarrollo porque la Economía Solidaria tiene que expandirse, crecer, multiplicarse y llegar a ocupar el lugar que le corresponde, como un sector económico constituido, articulado, consistente y desarrollado. Lo anterior implica también su transformación respecto al Cooperativismo, al Mutualismo, a la autogestión y a las diferentes experiencias de organizaciones alternativas y solidarias; representando una propuesta de renovación, refundación y reinicio, para adquirir nuevas energías y potencialidades. La Economía Solidaria debe entonces pensarse de nuevo, de otra manera, más como propuesta económica y empresarial, buscando aplicar de la manera más coherente sus valores y sus principios fundantes, llegando a construir una economía justa y solidaria, basada en la cooperación y no en la competencia, fortalecida por el trabajo y la comunidad y no por el capital y las cosas. Pero toda esta filosofía aplicada a una economía eficiente y aquí cabe perfectamente el término de transformación. Es importante lograr una reorientación interna que surja de su propio dinamismo, de su propia búsqueda y de su propio encuentro con nuevos modos de entenderse. Y perfeccionamiento porque nuestro proyecto debe aportar no solamente a su propio desarrollo, sino también al mejoramiento del conjunto de la sociedad, con empresas de calidad, con mejores resultados, con eficiencia, como un modelo atractivo, imitable, deseable y que seduzca.
Todo esto
nos lleva a trabajar por la autonomía, para no ser subordinados ni
reabsorbidos por los modos antiguos, los modos capitalistas y estatales de
hacer las cosas. Autonomía para poder desplegar todas las riquezas
y capacidades que tenemos, con la libertad creativa que nos caracteriza, logrando
conquistas pero no en el proceso de separarse o de oponerse, sino en el proceso
de ser superiores, de tener claridad y de ser capaces de relacionarnos con
todos los demás sectores de la economía en el mercado.
Esta autonomía nos pone además grandes exigencias, puesto que
no busca protecciones, ni leyes que la beneficien, ni recursos públicos,
porque se basa en su propia fuerza y en las capacidades de las personas y
organizaciones que la conforman.
Trabajando en pro del desarrollo, la transformación, el perfeccionamiento y la autonomía:
En este
orden de ideas, podemos identificar una multitud de tareas que surgen, algunas
bastante obvias que podemos mencionar inicialmente y después entre
todos, proponer otras más exigentes. Para empezar yo haría énfasis
en el perfeccionamiento de la coherencia con su carácter organizaciones
fundadas en el Factor C, en el trabajo y en el conocimiento.
¿Cómo construir esta coherencia en nuestras organizaciones?.
Este mismo proceso nos puede conducir a una transformación y tenemos
que estar dispuestos a rediseñar las actividades que hacemos.
Además debemos tener en cuenta que se ha vivido una crisis fuerte,
de la que sin embargo han quedado muchas organizaciones vivas, pero también
otras enormemente “heridas” que siguen retrocediendo hacia el
capitalismo o acogiéndose al sector público que les ayuda. Sin
ninguna duda hay que apoyar, promover y participar en una generación
de nuevas empresas de Economía Solidaria, principalmente en el ámbito
de los servicios, ya que la actividad productiva está más basada
en el recurso material que en el recurso humano.
Los procesos de integración del sector:
Sin ninguna duda el proyecto hacia la autonomía del sector implica también la creación de instancias de integración y vínculos entre las unidades económicas, pero de una manera muy distinta a como se ha hecho hasta ahora. El Movimiento Cooperativo históricamente ha adoptado un método de integración copiado del movimiento sindical, creando una serie de pisos en los que se busca tener instancias directivas locales, nacionales o internacionales. Esta es una organización hacia arriba, cupular y generada por delegación. Este modo de hacer integración tiene importancia para un propósito muy definido que es el de la representación y el de tener voz, pero no me parece la forma más coherente con nuestro modelo. Tampoco creo que tenga sentido abandonar las organizaciones que ya existen, que de todas formas cumplen una función, sino más bien agregar otro tipo de vínculo que corresponda a esta Economía de Solidaridad, con instancias horizontales, basadas en el Factor C y descubriendo objetivos comunes. Por ejemplo, pueden crearse organizaciones para desarrollar colectivamente sus mercados de comercialización, para abastecerse en común de recursos que puedan necesitar y para generar instancias de intermediación para los diferentes factores: financiero, trabajo, tecnología, gestión y para el propio Factor C. El objetivo principal de dichas instancias será el de generar sentido de identidad y pertenencia porque nuestro sector necesita articularse, si quiere ser autónomo. En este sentido yo dejaría de llamarlas como hasta ahora, de segundo grado, porque se trata de instancias asociativas que operan en el mismo piso, como una unidades financieras, tecnológicas, de gestión, para el conjunto del sector y en sí mismas, empresas.
Un Instituto Superior de Economía Solidaria:
Otro componente clave para el desarrollo de la Economía Solidaria es crear un Instituto Superior. Es indiscutible que necesitamos un centro de investigación, de desarrollo teórico y de construcción económica y sociológica de alto nivel. Este centro de estudios superiores debe formar a las personas y organizaciones nuevas e involucrar también a las antiguas, explorando novedosas metodologías y maneras de educar a los gerentes, administradores y socios del sector, en temas como técnicas de comercialización, marketing solidario, las necesidades del cliente, etc. En general y a nivel internacional, deberíamos liderar un proceso de potenciamiento de la parte intelectual, del pensamiento y de la formación. Una posibilidad sería integrando los temas de la Economía Solidaria en las universidades, muchas de las cuales ya están adoptando cátedras, énfasis o carreras sobre este aspecto, pero cuya necesidad inminente es la de nutrirse del pensamiento propio del sector, para no terminar reproduciendo viejos discursos, que no responden a las necesidades actuales. Por esto el gran ideal sería construir un centro de estudios superiores en Economía Solidaria, que sea creativo, que alimente la búsqueda intelectual, que direccione a las universidades y que desarrolle una formación sistemática en distintos niveles.
ANEXOS DEL CURSO AVANZADO DE ECONOMÍA DE SOLIDARIDAD
PREGUNTAS DE LOS ASISTENTES. CONFERENCIA # 1:
Pregunta
# 1
Se planteó que la Economía Solidaria es un escenario distinto
al de la Economía Capitalista, porque involucra y reivindica aspectos
sociales y de trabajo en conjunto. A mi me queda una inquietud, que podría
denominar más bien una trampa, y es cómo lograr que la Economía
Solidaria sea diferente a la Economía Capitalista, si funciona dentro
del Capitalismo y se mueve en el mismo mercado?. Cómo hace entonces
el Cooperativismo para desarrollarse dentro del Capitalismo, pretendiendo
ser algo diferente, siendo social, rindiendo lo que se requiere y funcionando
bajo la lógica del mercado?
–Razeto.
Mi intervención pretende mostrar la necesidad de que la Economía
Solidaria pase a una fase de progreso y desarrollo, llamada fase de autonomía,
lo que no significa abandonar las fases de escisión y de oposición.
En la fase de escisión el movimiento obtiene sus valores, principios
y fundamentos éticos, las razones más profundas que nos mueven
a tratar de diferenciarnos del modo de ser capitalista y que son suficientes
para permanecer plenamente vigentes. En la fase del antagonismo está
el elemento de la crítica, en el que hemos detectado lo que no queremos
ser, proponiéndonos modificar una realidad frente a la que nos sentimos
adversos. Pero estamos buscando la fase de la autonomía porque tenemos
que reconocer que estos más de 200 años de crítica y
lucha contra el Capitalismo, no nos han permitido construir una economía
superior y nos han mantenido subordinados.
Con respecto a la Economía Solidaria dentro del sistema Capitalista,
quiero hacer una precisión. Yo no he planteado que deba hacerse una
Economía Solidaria dentro del sistema Capitalista, sino que ésta
debe operar dentro del mercado, que no es necesariamente Capitalista. Lo que
quiero decir es que no debemos concebir la economía actual como un
sistema, porque en realidad no lo es ya que sus elementos no son funcionales
ni coherentes. Debemos comprender que en la realidad actual mundial y nacional
hay no sólo Capitalismo, sino también economía pública,
economía estatal, economía comunitaria y economía solidaria,
las cuales no siempre favorecen al capital. La economía moderna es
mucho más caótica, más desordenada y plural que un sistema.
Sobre funcionar dentro del mercado, sabemos que la Economía Solidaria
no podría producir para acumular productos y crear servicios para no
ofrecerlos. Por el contrario, debemos satisfacer las demandas y necesidades
de toda la población, utilizando los recursos y factores que existen
en la realidad. Nuestra búsqueda es estar en el mercado y producir
dentro de él, con empresas de lógica solidaria, siendo más
eficientes, captando recursos de mejor productividad, logrando organizarlos
e incluyendo sujetos individuales, asociativos, públicos, privados
y no gubernamentales. Esta afirmación golpea un poco, pero analizándola
bien, uno se da cuenta que pretender hacer una economía fuera del mercado
no tiene ningún sentido.
Pregunta
# 2:
Existe algún país donde se haya adaptado este modelo con rentabilidad,
con resultados económicos atractivos y elevando el producto interno
bruto gracias a su existencia?
–Razeto.
No existe actualmente un país con Economía Solidaria, ya que
esta vive un proceso de creación en una fase muy incipiente. En todos
los países hay experiencias de Economía de Solidaridad, no siempre
perfectamente coherentes y eficientes, pero buscando siempre diferenciarse
y lograr autonomía, porque reconocen el hecho de que el Capitalismo
y el Estado tienen menos capacidad de integrarlos en sus propias organizaciones
y soluciones. En América Latina hay cientos de miles de experiencias
de Economía Solidaria, unas pequeñas, aisladas, asociadas, otras
articuladas en redes y nunca totalmente integradas.
Por lo tanto no debemos desanimarnos porque no haya ningún país
que tenga una Economía Solidaria lograda. Somos una alternativa superior
del desarrollo económico mundial y esto ocurrirá en el futuro.
Pregunta
# 3:
Hay que hacer una nueva teoría económica solidaria o reformar
la teoría económica que existe, con elementos solidarios?
–Razeto. Lo que he tratado de expresar es la opción de tener una nueva teoría económica, que sea capaz de integrar elementos de las otras teorías económicas, pero que sea nueva, porque tiene fundamentos epistemológicos distintos y superiores. Existe la teoría económica neoclásica, que es capaz de integrar algunos elementos que nosotros hemos reconocido como propios de la Economía Solidaria, por ejemplo el Factor C, pero no asumido como tal, sino como capital social. Esta es una opción que a mi me parece limitada y restringida porque no nos permite construir una Economía Solidaria autónoma. Nuestra teoría económica trata de enriquecerse, porque las teorías siempre tratan de hacerlo, aprovechando las cosas nuevas que surgen fuera de ella y de hecho se enriquecen. Por eso hice mucho énfasis en la formulación de elementos epistemológicos distintos, en la perspectiva de lo económico como una realidad intersubjetiva y la no existencia de una racionalidad económica única.
Pregunta
# 4:
Se presenta algún deslinde entre capitalismo y el socialismo en la
economía de solidaridad, en relación con sus fases de escisión,
confrontación y autonomía?
–Razeto. Sobre un deslinde frente al modelo socialista, yo creo que es claro que la Economía Solidaria es alternativa y antagónica a éste. La palabra socialista es ambigua y debemos identificar que es lo que queremos denominar hoy con esta, pero si nos referimos a una economía centralmente planificada, donde el Estado es el controlador de los principales recursos productivos y el organizador de las actividades económicas, la Economía Solidaria es tan distante de ella como lo es de la teoría Económica Capitalista. La Economía Socialista está basada en una mala antropología porque no reconoce suficientemente el valor del individuo, de la libertad, de la libre asociación, de las comunidades intermedias, de la convivencia intersubjetiva compleja entre los seres humanos, integrándolo todo en una planificación racionalizada y tecnocrática, que termina anulando la creatividad y el desarrollo humano. Pongo menos énfasis en este aspecto porque el Socialismo está hoy menos vigente en el mundo que el Capitalismo y frente a este último, los desafíos son mucho más arduos y en ellos hay que trabajar.
Pregunta
# 5:
En América Latina, cuáles son los países que se oponen
a la Economía Solidaria?.
–Razeto. Yo creo que más que una oposición de los países frente al desarrollo de la Economía Solidaria, se presenta es una fuerte oposición que no es abierta, directa ni explícita, sino mentirosa y hasta engañosa. Por ejemplo cuando un gobierno expresa términos de la Economía Solidaria para fundar organizaciones de trabajo subordinado, creándolas como si fueran empresas asociativas o cooperativas, como una manera de liberarse de compromisos laborales y crear una nueva forma de explotación del trabajo, está combatiendo la Economía Solidaria. También cuando el Estado de un país, que es un demandante de muchos tipos de bienes y servicios, descalifica sin conocimiento a las empresas solidarias por considerarlas ineficientes, pobres o incipientes, y solamente considera como competencia válida a las empresas capitalistas, está atacando al Cooperativismo.
Pregunta
# 6:
En relación a la globalización y a los tratados de libre comercio,
qué espacios van a tener las empresas de la Economía Solidaria
y qué oportunidad vamos a tener de competir?
–Razeto.
Con respecto a la globalización, a los tratados de libre comercio y
la posibilidad de entrar a competir, yo tengo un punto de vista muy autónomo
con respecto a las lógicas capitalistas, por lo que estos no me quitan
el sueño ni pienso que nosotros debamos ser los grandes promotores
de su negación. A mi me parece que el libre comercio en general es
positivo para los países más chicos y de menos recursos e históricamente
han sido los países ricos los que se han opuesto a éste, poniendo
restricciones y dificultades. Los tratados de libre comercio, el ALCA y este
tipo de propuestas, abren oportunidades de mercado y de acceso a recursos
para los países más pobres debido a que utilizan una fuerza
de trabajo de menor costo y pueden competir en un mercado con costos laborales
más altos. El problema es en qué condiciones están para
hacer el libre comercio y cómo responderán a las exigencias
limitativas que ponen los países ricos. Chile por ejemplo, acaba hacer
tratados de libre comercio con Europa, Estados Unidos y Corea, y observamos
múltiples limitaciones y obstáculos para obligar a que la producción
chilena asuma costos mayores porque saben que los países más
desarrollados no pueden competir con la producción interna en Chile,
en cambio la producción chilena si puede competir en Europa y Estados
Unidos. Entonces se ponen trabas medioambientales, normas con respecto a la
propiedad intelectual, pago de patentes por tecnología incorporada
a la producción nacional, etc.
El asunto de la globalización trasciende la temática de nuestro
seminario, pero frente a él debemos tener menos medio, si estamos realmente
convencidos que la Economía Solidaria es más eficiente que la
Economía Capitalista, para competir en campo abierto y no funcionar
únicamente en ambientes protegidos. Lo contrario es un punto de vista
perdedor y subordinado y quien terminaría protegiéndonos es
nuestro adversario, el Estado y la Economía Capitalista. En el movimiento
de la Economía Solidaria se ha luchado contra esos tratados librando
también batallas perdedoras, gastando fuerzas y desviando de nuestro
propio proceso de construcción de una alternativa.
En términos generales es claro que una empresa solidaria tiene que
operar en campo abierto, en el mercado y construyendo uno propio, actuando
de otra manera frente a sus demandantes, no de una forma capitalista, sino
con otro tipo de relaciones.
Pregunta
# 7:
En alguna parte de su exposición planteaba que era fundamental que
la Economía Solidaria creara un propio campo epistemológico,
en el sentido de construir una fuente teórica nominal. Si bien la ciencia
económica como tal tiene un gran recorrido epistemológico, recordemos
a Aristóteles, Platón, los mercantilistas, los aristócratas,
la Escuela Clásica, Juan Bautista Celi, la formulación Cartesiana
que aportó mucho el desarrollo del capitalismo en su defensa de la
crisis de los años 30, la formulación neoclásica, los
defensores del equilibrio parcial y del equilibro general, y hoy en día,
posturas institucionalistas, neo-institucionalistas y neo-estructuralistas.
Entonces la pregunta que queda es ¿cómo replantear una formulación
epistemológica alrededor de la Economía Solidaria?. Será
con la investigación – acción participativa, la construcción
de hojas de vida de estadísticas históricas, sin incluir aquel
autor que nos faltó porque es temerario, Carlos Marx, quien es uno
de los actores que más reivindica la Economía Solidaria, y construir
una postura de carácter social que hoy ha sido revaluada por la caída
del Muro de Berlín y la caída del Socialismo realmente existente.
Cómo pues construir una teoría Económica Solidaria cuando
los premios Nobel de Economía ya no nos sirven, porque defienden posturas
utilitaristas, hedonistas, que responden a las empresas altamente competitivas
y capitalistas?. ¿Cómo construir un referente teórico
desde nuestro propio entorno, cuando en nuestro país y en América
Latina somos pobres en la construcción de teoría económica
y seguimos estudiando autores americanos con textos de afuera?. Es decir vamos
a construir una teoría tipo acción – participación
que responda a las necesidades de la Economía Solidaria o tenemos que
refugiarnos de una u otra forma en nuestros viejos difuntos para seguir reivindicando
una propuesta tan importante como la Economía Solidaria y que realmente
permita avanzar en las pretensiones de construir empresa?. El mercado, querámoslo
o no, funciona desde la lógica del capital. En el Socialismo también
había mercado, pero funcionaba desde otra dinámica, entonces
es muy importante poder pensar cómo construir una teoría, un
referente epistemológico, que pudiera adquirir validez mundial, no
solo para una región, a partir de nuestra propia práctica y
experiencia, para meterla en una visión de carácter científico?
–Razeto. Lo que puedo decir frente a esto es que esa teoría está en parte construida o en proceso de elaboración, es decir que no nos toca empezar de cero. Este es un tema muy complejo y académico, lo único que puedo indicar es que en uno de mis libros, que se llama precisamente “Crítica de la economía, mercado democrático y crecimiento”, hago un análisis crítico de toda la historia del pensamiento económico, examinando su componente epistemológico y al mismo tiempo, su conexión con los procesos reales, porque la teoría no se construyen en términos abstractos y conceptuales, sino conectada con las etapas históricas. En mi libro también incluyo una crítica a la teoría marxista. Yo difiero de tu pensamiento cuando dices que nada de eso nos sirve, yo pienso por el contrario que todo eso nos sirve, recuperando de los autores todo lo que podamos aprovechar, en conexión con nuestros objetivos y desde una óptica epistemológica distinta.
PREGUNTAS DE LOS ASISTENTES. CONFERENCIA # 2:
Pregunta
# 1:
¿Cómo puede afectar el déficit externo de los Estados
Unidos, en especial la crisis en la balanza comercial, a las empresas de Economía
Solidaria existentes en el mundo, que se están levantando como alternativa
a ese capitalismo salvaje?. Y, ¿cómo influye la crisis del Capitalismo
en la actual Economía Solidaria, versus el desarrollo sostenible, como
dos cosas que van de la mano en nuestra sociedad del siglo XXI, conmocionada
por guerras, conflictos sociales, orden público, confusión administrativa,
pobreza y las crisis políticas, sociales y de convivencia ciudadana?
–Razeto.
Sobre la relación entre la crisis financiera y cómo ésta
puede influenciar a la Economía Solidaria y a sus empresas, lo primero
que hay que decir es que los impactos son profundos y al abarcar los mercados,
nos afecta también a nosotros, por lo que nuestras organizaciones no
son inmunes ni a la crisis financiera general, ni a las dinámicas propias
de la forma económica predominante. Pero haciendo una reflexión
teórica podría afirmar que las empresas de Economía Solidaria,
en la medida que sean genuinas, que tengan una mayor autonomía y que
estén estructuradas de acuerdo a una racionalidad económica
propia, pueden mostrar una capacidad de resistencia y de persistencia frente
a las situaciones generales de crisis, mayor que otros tipos de empresa. Sin
embargo hay que decir también, que hasta ahora, gran parte de lo que
entendemos por empresas solidarias se han desarrollado en una estrecha dependencia
con respecto a la economía pública o estatal y también
respecto a las dinámicas económicas y financieras capitalistas,
y esta situación las hace frágiles y vulnerables e incluso,
las lleva a ser las primeras en caer frente a la crisis. En particular, yo
creo que gran parte de aquel Cooperativismo que se construyó, estaba
protegido por el Estado y favorecido por leyes de excepción tributaria,
experimentando obviamente y con mucha mayor intensidad, la crisis de la que
hablamos. Esto ha generado un gran aprendizaje, porque en los últimos
años hemos visto cientos y miles de cooperativas que desaparecen porque
no han logrado sostenerse y esto legitima la búsqueda de una Economía
Solidaria verdaderamente autónoma, que se base en sus propios pies
y que no requiera protecciones especiales para desarrollarse. No olvidemos
que los que crecen demasiado protegidos, crecen débiles.
Por ultimo, con respecto a la relación de la Economía Solidaria
con esta crisis, yo pienso que es una oportunidad. Las crisis no son el término
del mundo ni donde se cierran todos los caminos, sino el lugar donde se crean
las nuevas alternativas, en este caso, para que la Economía Solidaria
muestre su potencial de reacción y de desarrollo de nuevas experiencias
auto-sostenidas. De presentarse un posible colapso financiero, que afecte
fuertemente el funcionamiento de los mercados, esperemos que éste se
retarde, porque creo que estamos poco preparados y hemos acumulado poco Factor
C y pocas energías sociales. Debemos entonces trabajar desde ya y prepararnos
para que la crisis no nos pille desprevenidos.
Sobre cómo influye la crisis capitalista en la Economía Solidaria
y en el desarrollo sustentable, creo que uno de los problemas más profundos
que hay hoy día en el mundo, es la falta de claridad con respecto a
los propósitos hacia los que debemos avanzar. Los grupos humanos en
general deben plantearse tareas más nobles, evitando ese posible achatamiento,
que ha ocurrido justamente por que se han cerrado u oscurecido los horizontes
mayores. No podemos contentarnos con entretención de baja calidad,
con consumo, con una calidad de vida desechable, con poco desarrollo a profundidad.
No podemos acostumbrarnos a la mediocridad. La mayor parte de la gente, inmersa
en la economía actual, no conoce posibilidades distintas de hacer las
cosas ni otros modos de vivir. Por eso una crisis desde esta óptica
puede ser muy positiva, para plantearnos, entre otros temas, el de la sustentabilidad
de los procesos económicos, el del deterioro del medio ambiente y el
de la pobreza.
Pregunta
# 2:
Más que una pregunta, es una reflexión. Viendo todo esto que
le ocurrió a Estados Unidos en términos económicos y
que han tratado de disfrazar como consecuencia exclusiva de las Torres Gemelas,
Europa está retomado lo que ellos olvidaron y es el tema de los valores.
Dicen los libros orientales y lo decía la palabra de Dios en el Antiguo
Testamento, que uno no piensa con el cerebro sino con el corazón. Esta
es pues una invitación dirigida a los que ya tienen en el corazón
la Economía Solidaria, para que teoricemos sobre lo que ya empezamos
a entender.
–Razeto.
Creo que Europa, Japón y China han visualizado con suficiente antelación
el tema de la crisis del dólar. América Latina, por su parte,
ha estado financiando a Estados Unidos a través de la operación
del dólar, como moneda de intercambio internacional y esta es la explicación
en el campo económico, de la propuesta de unificación de Europa
y de la creación de una moneda única. El Euro fue una respuesta
válida que hizo posible comerciar al nivel internacional y mantener
reservas, en una moneda distinta al dólar y Estados Unidos reaccionó
con mucha fuerza frente a la amenaza de que se creara una nueva alternativa,
ya ellos están conscientes de que gran parte de su hiperdesarrollo,
de su crecimiento y de su disponibilidad de recursos, se debe a este flujo
que el resto del mundo les está financiando. Cuando se crea el Euro,
se intenta por muchos medios desvalorarlo y someterlo, generando un conflicto
en el mercado, que es también político. En los últimos
meses, el Euro ha ido recuperando fuerzas, después de haber perdido
más del 30% frente al dólar.
Debo aclarar aquí que el Euro, como divisa alternativa, tiene limitaciones
ocasionadas porque Europa no es el actor económico principal del mundo
y sobre todo por los siguientes dos problemas: El primero es que Europa no
es ajena a la crisis y el nivel de su déficit público respecto
al PIB, aunque no llega al 5 % como si ha ocurre en Estados Unidos, es bastante
alto. El otro problema que tiene es que son muchos países distintos,
que tienen diferentes ritmos de adaptación económica y singularidades
propias.
Yo creo entonces que la solución, como lo postulo en mi libro
“Desarrollo, transformación y perfeccionamiento de la economía
en el tiempo”, es la creación de una moneda única
en el nivel internacional, pero no gestionada por un país, sino que
sea manejada por Naciones Unidas o por organismos representativos de la economía
mundial. Esto debería ir acompañado de un proceso de liberalización
muy amplio y de la posibilidad de emisión de dinero, que pueda generarse
incluso por el propio Sector Solidario. Ya hay experiencias al respecto que
pueden ser valiosas y Europa, más que América Latina en donde
seguimos inexplicablemente divididos, ha sabido prepararse mejor y la Unión
Europea es una expresión de esa solidaridad internacional que necesitamos.
Pregunta # 3:
Usted nos explicaba que el capitalismo experimenta ciclos en los que hay fases
de recesión y fases de crecimiento. Qué puede hacer entonces
la Economía Solidaria para que esas fases no sean tan bruscas y no
traigan tantos problemas sociales en tiempos de recesión?
–Razeto. Como la Economía Solidaria no ha sido ni es actualmente predominante, no podemos pensar que los ciclos del Capitalismo no van a afectarla; pero en la medida en que sea más autónoma, puede operar con un aporte anticíclico. Esto quiere decir que la Economía Solidaria, que integra aquellos factores y energías humanas que son desplazadas o excluidas, abre una posibilidad de participación y reactivación económica, y en este sentido, puede ser muy importante en el desarrollo de un proceso anticíclico o por lo menos de recuperación, a partir de las partes más críticas.
Pregunta
# 4:
¿Cómo evitar una nueva crisis en el sistema financiero cooperativo?
–Razeto. La crisis, que fue experimentada fuertemente no solo por el sistema financiero sino por otro tipo de cooperativas, fue la consecuencia de operar sin la racionalidad solidaria, de haber sido demasiado dependientes del Estado y demasiado afines a operar con lógicas muy capitalistas.
Pregunta
# 5:
¿Cómo pudiera legalizarse la educación formal en todas
las entidades, escuelas, colegios y universidades?
–Razeto.
La actual educación formal en las escuelas ha sido crecientemente orientada
a crear una masa poblacional obediente, subordinada y poco creativa, y esto
hay que cambiarlo más profundamente todavía, que la economía.
Es increíble que los jóvenes, de los cuales llegan a la universidad
los mejores y los mas seleccionados, después de doce años de
enseñanza básica, media y preescolar, son personas que apenas
saben leer y no les gusta leer, que no saben calcular o hacer operaciones
básicas, que no saben preguntar ni plantearse problemas. A veces descubro
que los niños de cuarto o quinto año son más lucidos
que los mismos bachilleres y esto muestra que algo les ha pasado o se han
entorpecido en el periodo de crecimiento y al pasar a los niveles superiores,
se han convertido en algunos casos, en semidelincuentes. Dijo esto porque
nuestra sociedad está llena de jóvenes sin valores, que han
sido enseñados a mentir, a engañar, a no solidarizar, a aprovecharse
de los vecinos cuando puedan, a reírse de los más débiles
o de los que tienen algún defecto y dispuestos a cualquier cosa por
aparentar. Tengo una pésima opinión sobre la educación
formal en mi país y en lo que conozco también de otros países
de América Latina, me sorprende mucho que después de tantos
años de estar sometidos a un régimen de estudio y de aprendizaje,
terminen siendo personas tan limitadas, tan poco creativas y tan poco solidarias.
Lo único que me atrevo a decir sobre este tema por ahora, es que se
necesita y con urgencia, una refundación de la educación formal,
que enfrente a los niños y a los jóvenes con problemas reales,
que los haga pensar, que los haga aprender a compartir y a convivir, a buscar
en conjunto la solución a los problemas, que los oriente hacia valores
más altos y que les otorgue un poco más de cultura. Debemos
comprender que a lo mejor este sistema lo que necesita son este tipo de personas,
que sean dependientes y obedientes, y de cierto modo, un poquito delincuentes.
La educación está formando lo que esta economía está
necesitando.
Pregunta
# 6:
Reconociendo la necesidad de contar con más su autonomía y que
la empresa privada le ha generado ineficiencias a algunas cooperativas, no
es fácil pedir para la Economía Solidaria, gestiones que provoquen
políticas de protección o fomento, más cuando en nuestro
contexto se ve claramente que hay sectores económicos protegidos. Entonces
pedir una cierta autenticidad a la Economía Solidaria en un contexto
de alguna manera adverso, no es fácil. ¿Cuál es pues
la diferencia entre las políticas de protección y las políticas
de fomento a sectores de la economía en general?
–Razeto. Mientras el Estado está protegiendo al Capitalismo, vamos a renunciar o a prescindir de posibles beneficios y protecciones. La Economía Solidaria necesita crecer sobre la base de su propia fuerza, ya que cuenta con potencialidades de eficiencia suficientes para hacerlo, sin despreciar recursos que son siempre escasos. Enfatizo esto porque el Cooperativismo que conozco, desde hace 30 años, se ha orientado en buscar protecciones, beneficios y leyes favorables por parte del Estado, desgastándose enormemente en la obtención de dichos benéficos. Pero después, cuando el Estado cambia la orientación política, viene la caída y por eso que siempre reconozco la importancia de operar con recursos propios y de mantener la autonomía, incluso frente al Estado. Todo lo anterior sin renunciar al hecho de que el Estado es también parte del mercado y de las dinámicas económicas y un demandante de bienes y de servicios.
PREGUNTAS DE LOS ASISTENTES. CONFERENCIA # 3:
Pregunta # 1:
Cuando uno habla con los asociados de cualquier cooperativa –en este caso Coomeva- siempre plantean preguntas sobre cuál es el rol de asociado-inversionista, es decir, por un lado, el asociado quiere ser un accionista y por el otro, se comporta como consumidor de los servicios, actuando con la lógica de “bueno y barato”. ¿Cómo conciliar estos pensamientos de la Economía Capitalista e el individualismo, con elementos de la Economía Solidaria?
–Razeto.
Una situación absolutamente típica en las cooperativas es ser
aportante de recursos y por lo tanto, accionista de ella, y al mismo tiempo
usuario de los servicios o consumidor. Este tipo de vínculo logra evitar
los intermediarios, que obtendrían ganancias, y al unir las dos funciones
en una sola entidad, se consigue un máximo beneficio para el socio.
Este doble rol genera una dualidad porque se está preocupado a la vez,
de lo que pasa con su aporte o inversión y de recibir el mejor servicio
como usuario, pero desde ambos lados, buscando su propio beneficio. No veo
por lo tanto que haya una contradicción y me parece normal que esto
ocurra, ya que los socios deben velar efectivamente de que ambas cosas sean
bien gestionadas: los recursos maximizados en términos de una mayor
eficiencia y los servicios prestados en las mejores condiciones posibles.
Una buena organización debería realizar bien ambas funciones.
Pregunta # 2:
Sobre la sugerencia que usted ha hecho a cerca de la parte democrática,
la variación del principio de un asociado un voto, cambiándolo
por una unidad de aporte, no sería pasar de una empresa solidaria a
una sociedad de corte mercantil?
–Razeto.
Una empresa solidaria es una gestión colectiva y asociativa de aportes
realizados por muchas personas, que pueden ser de diferente cantidad y de
diferente tipo. El principio que yo señalo es que esos aportes son
hechos por todos los socios quienes comparten objetivos comunes y estos pueden
ser perseguidos con mayor o menor intensidad por un socio o por otro. Si yo
por ejemplo considero muy importantes los objetivos de una empresa cooperativa
probablemente voy a estar dispuesto a pagar elevados aportes para el logro
de los mismos. De igual manera, si he estado participando en esa empresa una
cantidad mayor de años, todo el tiempo comprometido con ella, he incorporado
más aportes a esa gestión unificada de lo que lo ha hecho un
socio nuevo. Lo que señalo es que el vínculo de la propiedad
sobre los recursos aportados no se pierde por el hecho de ser puesta en una
entidad asociativa, ni se disuelve como una propiedad común. Ahora,
si el vínculo de propiedad se mantiene, a pesar de que la gestión
de estos recursos sea en función de objetivos compartidos, uno ve con
plena coherencia solidaria y económica, que el derecho a decidir sobre
los recursos de esa entidad solidaria, sea también diferenciado en
función de los votos de esos aportes. O sea, si un socio ha aportado
10 y otro ha aportado 2, el primero probablemente está más involucrado
en la toma de decisiones, entonces debería haber alguna forma que reconozca
esos diferentes aportes también en la proporción en la que se
participa en la gestión de esos recursos.
Ustedes pensarán que esto es lo que ocurre en una sociedad anónima,
pero hay diferencias esenciales:
- La primera es que en una sociedad anónima los recursos que se están
reconociendo como aportes son exclusivamente los recursos financieros y esto
no ocurre así en la empresa solidaria, donde los aportes de los socios
son de diversos tipos. Por lo tanto, lo que habría que hacer y hay
unos modos técnicos bastantes precisos para hacerlo, es valorar y llevar
a una única unidad de medición, los distintos aportes que hacen
los socios, que pueden ser de capital, de trabajo, de conocimientos, de gestión
o de recursos materiales.
- La segunda diferencia es que según el modo como se evalúan
los aportes, la propiedad de esos recursos es muy distribuida, aunque no sea
igualitaria, evitando la posibilidad de que se vayan concentrado en pocas
manos. En nuestro modelo todos somos socios minoritarios y todos tenemos una
participación efectiva y una responsabilidad en las decisiones.
Pregunta
# 3:
Las personas operamos obviamente con lo que tenemos en nuestro pensamiento
y uno de los obstáculos para el desarrollo de la Economía Solidaria
tiene que ver con un Factor Cultural. ¿Es necesario cambiar esa cultura
y cómo la podemos cambiar, solo a partir de elementos educativos, o
qué otra cosa tendría que acompañar ese cambio?
–Razeto. En cuanto al rol de la educación ya somos conscientes de que un curso no es suficiente para cambiar la mentalidad de los nuevos socios. La Economía Solidaria necesita desarrollar procesos de educación permanente, no solamente al ingresar; para demostrarles que están en una empresa distinta, que exige otro tipo de comportamientos y que necesita de sus aportes para el cumplimiento de los objetivos comunes. Pero para mantener ese Factor C se requiere que la organización solidaria esté siempre trabajando con los socios, fortaleciendo esta educación solidaria y profundizando los conocimientos sobre la misma y su significado general. Pero quiero aclarar que esta preocupación se resuelve no sólo a través de la educación, sino a través de la práctica, es decir, hacer que las personas no solamente asistan a un curso, escuchen y aprendan, sino también que practiquen solidaridad, que tengan la oportunidad de participar y ejercer vivencias solidarias, porque estas son las que más estimulan su aprendizaje. Por eso, lo que se necesita no es una educación formal desarrollada de vez en cuando; hay que inventar nuevas pedagogías para la solidaridad, nuevas maneras de educarnos en ella, sobre todo porque en el entorno los comportamientos económicos son muy poco solidarios, así que se necesita estar siempre reforzándolos con práctica y convicción.
Pregunta
# 4:
Una sencilla aclaración a la pregunta # 1 que mismo formulé.
En el momento en que las sociedades de Economía Solidaria pudieran
tener un voto diferenciado, en relación con los aportes, me parece
que sí se podría controlar la concentración del poder,
haciéndolo perfectamente válido. Difiero, en cambio, con relación
a que las sociedades anónimas no admiten aportes diferentes a dinero,
esto funciona en las entidades financieras, pero el resto de sociedades anónimas
sí los permiten.
–Razeto. Si las sociedades anónimas en Colombia reconocen aportes de trabajo y de participación, me parece que han logrado enormes progresos sobre lo que ocurre en una sociedad anónima capitalista pura. Hay un granito de aproximación a la solidaridad.
CONVERSATORIO:
Introducción
Vamos a empezar esta “lluvia de ideas” recordando dos hechos históricos
y una propuesta que actualmente se está echando a rodar en el movimiento
cooperativo y que tiene que ver con la posibilidad de construir un factor
financiero eficiente, en función del desarrollo de la Economía
Solidaria.
El primero se dio a través de UCONAL, cuando era una institución
financiera y no se había convertido en banco, quienes replicaron algo
que se denominó “la cuenta centralizada”, a la que iban
todas las cuentas de las cooperativas afiliadas. En esas centrales se hacían
entonces las negociaciones, la emisión, el gasto y se cubrían
los créditos, todo con una chequera, y ninguna cooperativa ni fondo
de empleado de los que le apostaron a esta experiencia, tuvo problemas de
liquidez gracias a la aplicación de este acto de solidaridad. Esta
era una sola cuenta nacional, con más de 150 participantes, que presentó
sin embargo aspectos negativos en términos de ser utilizada también
como factor de poder; es decir, aquella cooperativa que no era de los afectos
de esas centrales, si podía caer en “rojo” en sus movimientos.
Los demás, que tenían sobregiros, hacían uso de la bolsa
común. Y esto estaba acompañado de todo un proceso de organización
social, las asambleas eran supremamente deliberativas, había una doble
afiliación, era política y era económica.
La segunda experiencia es regional y se dio en Antioquia, se le llamó
“mesa de dinero” y era un grupo de cooperativas que tenían
de alguna manera un pensamiento común, sobre lo que era el desarrollo
y el manejo del dinero. Algunas de ellas gozaban de liquidez, sobrantes semanales
o quincenales, que colocaban por medio telefónico y entonces la cooperativa,
que utilizaba un mensajero, llevaba y cobraba cheques, otorgando luego créditos
rápidos a tres o cinco días. Esta “mesa de dinero”
se transformó luego en una estructura con personería jurídica
y terminó quebrándose porque se puso a recibir “dinero
extraño”, que obviamente era mucho más costoso que la
liquidez que circulaba solidariamente entre el grupo. Más o menos 15
o 20 cooperativas participaron en este proceso y ahora se está elaborando
el primer proyecto para replicarla. Entiendo que la CONFECOOP estuvo también
trabajando en esta idea de crear redes financieras cooperativas. Yo considero
que ahí hay pistas y elementos que permiten pensar en cómo construir
un sector financiero solidario.
Quiero también dejar una reflexión sobre este sector financiero
que queremos construir y es que ya no existen los mismos escenarios que tuvo
en la década de bonanza, ahora estamos trabajando en una sociedad empobrecida
económicamente y con una capacidad de ahorro reducida.
Teniendo en cuenta que la situación actual no es fácil, debemos
pensar también en valorar, relacionar y compartir, los otros factores
de las empresas solidarias: la bolsa de trabajo, el centro de desarrollo tecnológico,
los medios materiales de producción, la gestión.
Intervención
# 1:
Debemos empezar esta “lluvia de ideas” mirando si nosotros somos
realmente solidarios porque la solidaridad hay que entenderla en doble vía:
si yo soy asociado y llevo mis aportes a la cooperativa de ahorro y crédito,
espero que dicha entidad también sea solidaria. Yo planteaba que nosotros,
que también trabajamos para el otro sector y para toda la economía
de mercado, podemos ingresar esos dineros a nuestro circuito, logrando mantener
el factor financiero. La solidaridad de una cooperativa financiera o de ahorro
y crédito debe manifestarse en la forma como se relaciona con otro
tipo de cooperativas, por ejemplo de trabajo asociado, utilizando sus servicios
y logrando que el dinero no se siga yendo para el otro sector, sino que se
quede y se multiplique.
Intervención
# 2:
Si nosotros leemos con atención el Plan Nacional de Desarrollo, se
presenta la posibilidad única de captar recursos del Estado, para meterlos
en el circuito. A partir de la fecha ninguna ARS podrá tener ánimo
de lucro, lo que nos da la oportunidad inmensa de recoger los dineros del
Estado, que son girados para el régimen subsidiado, a través
de prestación de servicios de salud. Obviamente, para una empresa de
tanta envergadura necesitaríamos una alianza entre los profesionales
de la salud y las cooperativas financieras, para poder generar toda la atención
a la población.
Intervención
# 3:
Todas estas ideas sobre cómo captar recursos y talentos de los asociados,
hacia la cooperativa o entre cooperativas, requieren una mirada a largo plazo.
Se necesita creatividad, esfuerzo, perseverancia, para conseguir la creación
de redes entre asociados, que presten servicios que la cooperativa hoy contrata
con empresas de capital. Este es un proyecto que debe estructurarse bien porque
una empresa del sector capital puede ofrecer servicios a un menor costo y
mayor eficiencia, por aquello de las economías de escala. Sabemos que
estos proyectos requieren maduración, para poder unirnos a trabajar
con concertación y afinidad, necesitamos un tiempo, lo que está
en contravía con la urgencia, la inmediatez y la necesidad
Intervención
# 4:
Lo que nos estamos preguntando aquí es si se justifica la actividad
financiera en el sector de la Economía Solidaria y yo creo que la respuesta
es afirmativa.
En el sistema financiero colombiano hay diferentes tipos de entidades que
están escalonadas, por ejemplo, los establecimientos bancarios son
los que más poder tienen en cuanto a operaciones, siguen los establecimientos
de crédito que tienen funciones muy parecidas, entre ellas se cuentan
las llamadas entidades cooperativas financieras, porque hoy ya no nos queda
ningún banco cooperativo, aclaro que me parece que Megabanco no puede
considerase el banco del sector solidario. En ese sentido hay entonces ciertas
limitaciones y estoy de acuerdo con la tesis expresada por el profesor Razeto
de que deberíamos primero impulsar las cooperativas del sector real
y sus actividades y luego sí pensar en la actividad financiera. Debemos
además analizar si se justifica que las entidades financieras cooperativas
capten recursos de su propio sector, para luego ir a colocarlos en el mercado
de terceros?.
Si somos receptivos a los conceptos del Doctor Razeto, quien considera el
mercado como un hecho social y solidario, vemos como las empresas solidarias
deben colocar recursos dentro y fuera del mismo sector. Este paso no es fácil
y tal vez, muchas de las entidades que perecieron en la famosa crisis del
sector cooperativo financiero colombiano, se precipitaron y no tomaron las
precauciones necesarias.
Intervención
# 5:
Durante muchísimo tiempo, el cooperativismo financiero se dedicó
a su propio crecimiento y desarrollo y ya sabemos las consecuencias que esto
trajo al sector cooperativo. No hemos hablado en este evento del agro, pero
pienso que es necesario que el sector cooperativo financiero se arriesgue
a apoyar organizaciones de base, tendientes al fortalecimiento de los canales
productivos. Nuestro circuito económico es eminentemente rural.
El Cooperativismo de trabajo asociado tiene la fortaleza a partir de este
siglo, por lo que creo que es necesario que el Cooperativismo financiero empiece
a juntar esas unidades económicas, con su verdadera esencia. Me preocupa
mucho que las cooperativas de trabajo asociado no tengan los medios materiales
para producir y al igual que el agro, tengan que acudir al sector bancario
tradicional para líneas de crédito, cuando el sector financiero
cooperativo podría ser un excelente intermediario para el fomento de
cadenas productivas. Es importante analizar como el Cooperativismo financiero
está entrando en el sector de la solidaridad.
Intervención
– Pregunta # 6:
Yo quiero plantear una inquietud sobre lo expuesto hasta ahora. Hay en el
ambiente la teoría de que si se es banco, se deja de ser solidario.
Pero si una cooperativa adquiere su condición de financiera, pueden
captar algunos recursos externos y los que ofrece el gobierno. En el caso
de Findenter, nos ofrece recursos al 9 % y como no somos financieros, tenemos
que pasarlos por el aval de un banco comercial que nos aumenta la tasa en
un 6%, pero si fuéramos banco, se podría acudir a la fuente
primaria que es el banco emisor. Entonces yo tengo la duda sobre esa connotación
de ser banco, entidad financiera o de ahorro y crédito, pensando que
esto no le quita ni le agrega ningún carácter solidario, sino
que la diferencia se hace en las actuaciones reales. Por ejemplo, en el banco
UCONAL se volvieron banqueros en el sentido tradicional porque prestaron demasiado
dinero y a captaron grandes cantidades concentradas, que eso si es algo peligroso
y de allí mi inquietud y es si nos acercamos al concepto de banco,
entonces inmediatamente perdemos el carácter solidario?.
Aclaración
a la pregunta anterior:
Hay que tener en cuenta varias cosas. Sobre la tesis de la fortaleza que se
desprende de la autonomía, para actuar dentro del mercado, debemos
tener en cuenta nuestro nivel de desarrollo. En este momento cualquier juego
financiero que emprenda la Economía Solidaria tiene peligro por el
escenario jurídico, y no me refiero a ningún tipo de persecución
sino del cumplimiento irrestricto que tiene que hacer el Estado colombiano
a los pactos con el Fondo Monetario Internacional; esto no se debe a la maldad
de nadie o que se quiera dañar el Cooperativismo, simplemente que existen
al interior de dicho pacto, los acuerdos de reducir el número de unidades
económicas del sector financiero. La existencia de tantos agentes económicos
financieros denominados de Economía Solidaria o Cooperativismo, vuelven
muy compleja la vigilancia y el control por parte del Estado, con el agravante
de que no son propiamente los más eficientes, como lo detalla el último
informe del Fogacoop. En este se muestra la situación del Cooperativismo,
ligado al crédito financiero en Colombia, en donde hay más de
un 30% de cooperativas al borde de la quiebra y no se trata de pánico
financiero porque no dice cuales.
La pedagogía de esta crisis ha sido muy amplia y muchas entidades y
el Estado han aprendido a manejar las finanzas que se mueven desde el sector
cooperativo, generando una prevención que se va a mantener siempre
porque no existe muestra de unas bases teóricas sino que se actúa
por la misma inercia del desarrollo, desde la práctica.
Entonces la prevención se mantiene y yo no quiero satanizar la imagen
del banco ni la de la cooperativa financiera, sino que debemos tomar en cuenta
lo que sucedió debido a que el modelo se montó sobre un pragmatismo
que ha venido halando el sector de la Economía Solidaria o el Cooperativismo
de tipo financiero.
–Razeto.
Yo creo que el tema planteado es de candente actualidad aquí en Colombia
y en otros países, pero primero hay que precisar qué diferencia
hacemos entre una cooperativa de ahorro y crédito, una cooperativa
financiera y un banco. Dicha diferencia está en el tipo de operaciones
que permita, en el monto de capital que pueden operar y a las regulaciones
a las cuales se va a estar sometido. Partiendo de estas definiciones, uno
debiera decir que el sector de la Economía Solidaria no solamente puede
tener bancos, sino que debe tenerlos y a través de ellos, operar ampliamente
con todos los servicios y productos financieros, acceder a grandes niveles
de operación y someterse a las regulaciones establecidas por el sector
público. Sin embargo, yo creo que el problema radica en que el sector
necesita proyectos de desarrollo a largo plazo, para crear no uno sino varios
bancos solidarios. En este sentido, entiendo y comparto las prevenciones mencionadas
ya que manejar un banco y operar con dineros de los socios, es algo extraordinariamente
complejo, difícil y hay que aprender a hacerlo bien y de otra manera,
porque no podemos crear un banco solidario que sea igual que un banco capitalista.
El banco que requerimos debe operar con la racionalidad de la Economía
Solidaria y constituirse solidariamente.
Yo conozco personalmente dos bancos que me parecen muy coherentes con la Economía
Solidaria, de los cuales debemos aprender. Uno ya lo mencioné y es
el Banco Ético de Italia y que presenta dos cosas interesantes: primero,
la forma como se creó en respuesta a que la ley italiana establece
un monto de capital bastante alto para poder constituirse como banco. Lo interesante
fue ver como se movilizó el Cooperativismo, que ellos llaman “el
tercer sector”, para juntar el capital necesario y generar un acto fundante
solidario, con un Factor C fortalecido por lo mejor de la sociedad civil italiana.
Esta entidad se construyó con una invitación muy precisa de
crear un banco distinto, en el cual los recursos captados sólo están
disponibles para financiar actividades que pasen una prueba de su contenido
ético, medio ambiental, etc. El segundo elemento destacable es que
está realizando todo tipo de operaciones bancarias.
El otro banco que me parece muy interesante dentro del sector específicamente
cooperativo es el Confac de Uruguay, el cual surgió de una ley muy
estricta impuesta por el gobierno de este país. Un conjunto de cooperativas
muy genuinas de ahorro y crédito iniciaron un proceso de fusión
para poder sostener sus actividades y satisfacer estas duras exigencias. A
diferencia del Banco Ético de Italia, el Confac opera hacia el público
como un banco comercial, pero manteniendo en su funcionamiento interno un
admirable manejo del personal y de sus socios, que son las propias cooperativas.
Mi propuesta es pensar este tema con mucha amplitud porque no creo que haya
ningún sector de la economía del cual la Economía Solidaria
deba mantenerse ajeno, pero hay que aprender a hacerlo solidariamente.
Creo que hay que pensar también que el sistema financiero no solamente
es el ahorro y el crédito, financiar es tener fondos para inversión
y creación de empresas solidarias, para apoyar procesos de educación,
la propia innovación tecnológica, procesos de investigación,
etc.
PREGUNTAS DE LOS ASISTENTES. CONFERENCIA # 4:
Pregunta
# 1:
Con respecto a los factores y a la combinación de los mismos dentro
de una empresa solidaria, el aporte mensual de los asociados se puede encasillar
dentro del factor financiamiento o se puede llevar al Factor C?.
–Razeto. En una cooperativa se empiezan a sumar socios mediante un procedimiento muy simple que es inscribirse y participar con cuotas de aporte financiero, pero es imposible que llegue a crearse una empresa solamente mediante este mecanismo. Las empresas solidarias no nacen simplemente por el hecho formal de que unas personas decidan en un momento dado, pagar una cuota de participación, porque lo más probable es que este interés no tenga continuidad y no llegue a ser una empresa. Hay cooperativas de servicios o financieras que se crean genuinamente con un profundo Factor C y que una vez que están consolidadas, empiezan a prestar servicios de buena calidad y atraen personas que quieren aprovechar estos beneficios mediante el pago de una cuota, incorporándose muy externamente, sin entrar propiamente a tener ese espíritu empresarial originario del grupo. Estos son usuarios de una cooperativa, más que empresarios de ella. Esta es una situación que las empresas deben afrontar con claridad y políticas precisas, analizando un conjunto de consecuencias que tienen estos hechos. La primera es que ese nuevo socio, por el simple hecho de empezar a pagar su cuota, adquiere todos los derechos en igualdad de condiciones que los fundadores ya organizados y comprometidos. Por esto, quienes administran una empresa de este tipo, tienen que estar atentos para evitar los problemas que se implican. Ha ocurrido que una empresa solidaria se vea apropiada por un grupo de personas audaces, que juntan socios, les hacen pagar una cuota y van a una asamblea a manejar la reunión, operando en función de sus propios beneficios.
Hay otros casos en los que la intención no es apropiarse de la empresa sino simplemente ser usuarios de la cooperativa y yo creo que también en estas situaciones, se tienen que tomar decisiones al respecto. ¿Cómo lograr integrar a esos nuevos socios al espíritu de la cooperativa? ¿Cómo lograr que participen, que dejen de ser simplemente usuarios y se conviertan también en aportantes de Factor C y que contribuyan a energizar la empresa con nuevas ideas? Entonces, las cooperativas que dejan sus puertas abiertas para la integración deben tener políticas de incorporación de socios, buscando que éstos estén calificados, que cumplan ciertos requisitos de educación previa y que tenga un periodo de espera donde puedan mostrar su convicción solidaria. Hay siempre un riesgo de que ese Factor C se vaya perdiendo, así que es muy importante lograr la integración de los socios para que la cooperativa no pierda su carácter solidario.
Pregunta
# 2:
En las empresas de Economía Solidaria se parte de que hay Factor C,
que aunque fuerte o débil, es el factor fundante de la empresa. En
las cooperativas de trabajo asociado el Factor C es mucho más fuerte,
por las relaciones cotidianas que se dan entre los trabajadores. En las cooperativas
de servicios, al no haber procesos autogestionarios, pienso que ese Factor
C de alguna manera es limitado. ¿Cómo fortalecer el Factor C
en las empresas cooperativas de servicios cuando en estas hay solo una relación
de uso?
–Razeto.
En las cooperativas solidarias de trabajo, donde las personas están
todo el día trabajando juntas, reforzando su vínculo de solidaridad
y por lo tanto, el Factor C, hay evidentemente más facilidades de participación
que en las cooperativas de servicios. En estas últimas hay entonces
que desarrollar políticas bien estructuradas, destinando recursos a
sostener ese Factor C.
El Factor C requiere un “cara a cara”, que haga que las personas
se reconozcan, y lo esencial, que unan sus conciencias, voluntades y fijen
objetivos comunes. También debemos estudiar las ciencias de las organizaciones,
analizando cómo se reproducen, cómo crecen, cómo se refuerza
su integración y la importancia de los elementos simbólicos
y rituales. Las realidades de las organizaciones cooperativas son distintas,
hay unas que necesitan un número mínimo de cien mil integrantes
y hay otras que pueden funcionar perfectamente solo con 10 socios, por lo
que es imposible esperar que en la empresa más grande exista el clima
de mutuo conocimiento y de afecto que pueda generarse en la empresa más
chica. Pero esto no significa que una organización de cien mil socios
no pueda ser genuina, solidaria, con conciencia común, con voluntad
colectiva y con una integración en su interior; pero estas características
van a ser de distinto tipo. En este tema hay que asumir con racionalidad el
carácter económico de las organizaciones cooperativas, que operan
conforme a lógicas especiales, donde hay que cultivar el Factor C acorde
al nivel que cada empresa.
Pregunta
# 3:
El balance social que nos presentan en las asambleas de la cooperativa lo
podemos elevar a una categoría económica, lo dejaríamos
como un factor o una parte de un factor?
–Razeto.
En este plano lo más importante es la transparencia de la organización
de Economía Solidaria, la cual debe ofrecer a sus socios una información
detallada y veraz sobre la vida, los resultados, los costos y las actividades
de la empresa. Enormes dificultades se generan cuando los balances no son
genuinos y los directivos, con el objeto de motivar a los socios, les cuentas
puras maravillas y no les plantean los problemas reales.
En las empresas capitalistas, uno de los grandes problemas hace varias décadas,
es este fenómeno de cómo las gerencias o los ejecutivos adquieren
poder, se independizan de los accionistas y empiezan a administrar la empresa
por su cuenta. Los accionistas, que son anónimos, lo único que
les interesa es cuánto se valoriza su inversión y al final,
los gerentes adquieren un poder exagerado. Este es un fenómeno que
también ocurre en el Sector Solidario, porque la gestión no
solamente administra los recursos sino que tiene también debe plantearse
resultados y metas, proyectando oportunidades y visualizando posibles negocios.
Frente a esto, los socios deben vigilar, exigir información y estar
atentos a que los gerentes no actúen en función de su propio
beneficio. Yo creo que corresponde a las asambleas ser conscientes de los
riesgos de la autonomización de la gerencia. Un buen gerente de una
empresa solidaria tiene que estar imbuido del espíritu solidario, ser
un fiel representante de esa voluntad colectiva, estar al día en la
teoría de pensamiento solidario, interactuar con otras empresas del
sector, no compitiendo sino buscando integración. Si creo que la participación
en las empresas solidarias puede perfeccionarse. Las organizaciones grandes,
que tienen sólo una asamblea anual, corren altísimos riesgos,
pero eso puede resolverse con entidades intermedias de participación.
Pregunta # 4:
En su exposición sobre que la teoría económica ha sido
incapaz de reconocer el Factor C, yo pienso que esto ha ocurrido por intereses
muy particulares y personales. Es el caso de la teoría marxista, que
está dirigida por el Factor C como su parte humanística. En
Chile, Manfred Max-neef, a través de “La Economía Descalza”
está trabajando cuestiones como la solidaridad en las organizaciones;
entonces parece que hay una ruptura de la teoría económica.
El Factor C, como elemento fundamental en la creación de empresas,
ha existido desde siempre y me parece que debe haber incluso otros sectores
nuevos de la modernidad en los cuales se está trabajando el Factor
C.
–Razeto.
Yo pienso que la teoría marxista fue una elaboración que hizo
importantes avances y aportes al conocimiento de la realidad económica,
principalmente es una crítica al Capitalismo y una búsqueda
de alternativas a este modo de producción. La teoría económica
comprensiva tiene que nutrirse del Marxismo como del pensamiento neoliberal
y neoclásico. Una de las cosas destacables del Marxismo fue un cierto
reconocimiento de la dimensión social e intersubjetiva de la economía.
También tiene una teoría del valor trabajo que es un aporte
muy interesante para abrir el tema, pero que es completamente insuficiente.
Además no reconoce el Factor C, como factor, sino solamente la importancia
de lo asociativo. Yo creo que habría mucho que aprender del marxismo,
pero hay que ser totalmente autónomo respecto a él. Ser capaces
de aprovechar, de absorber, de integrar todo lo positivo que aporta, pero
también ser críticos y reconocer sus errores.
Sobre Max-Neef, él es un exponente de la economía comprensiva
y uno de sus principales aportes es cuando habla de los factores no convencionales,
entre los cuales considera el Factor C. Vale la pena conocer
su obra y aprender mucho de ella.
Pregunta
# 5:
Desde el nacimiento del Cooperativismo de trabajo asociado en Colombia, su
origen es bastante interesante por la autonomía que tenían las
organizaciones en la última década. ¿Podríamos
decir que ha perdido esa autonomía porque en muchas de las cooperativas
de trabajo asociado, al alquilarse, quedan subordinadas al sistema capitalista?
Y, cuando el mismo Estado está promoviendo el deterioro de las condiciones
de trabajo, ¿cómo lograr que las empresas descubran que la mejor
alternativa no es la de explotar al trabajador y convertir la Economía
Solidaria en un sistema para que ellos puedan lograr el éxito?
–Razeto. Cuando las cooperativas de trabajo asociado son alquiladas por el capital, ocurre un fenómeno que no responde a un desarrollo autónomo de la Economía Solidaria. Hoy día hay una tendencia propia del Capitalismo, a proveer los servicios de las empresas por parte de otras empresas más pequeñas y por lo tanto, a tratar de externalizar los servicios. Dicha tendencia está orientada a la hipercompetencia, que implica reducir costos y salarios y tratar de flexibilizar al máximo la operación del trabajo. Los trabajadores, a lo largo del tiempo, fueron logrando conquistas laborales y sindicales, derechos que quieren ser borrados por el Capitalismo. En respuesta a esto, en algunos países se está optando por crear empresas de trabajadores asociados, que van a prestar el mismo servicio de antes, pero ya sin dependencia laboral, sino más bien como proveedores externos. Entonces este fenómeno no responde a una genuina y orgánica expansión de la Economía Solidaria. Uno puede pensar que esta es una oportunidad para la Economía Solidaria, que surge del fenómeno del trabajo asociado autónomo, donde esos trabajadores empiezan a gestionar una empresa, generan Factor C y se vinculan al Movimiento Cooperativo. O sea, no es algo a descalificar, desde nuestra óptica, porque aunque no nace autónomo, surgen genuinas empresas de trabajo asociado, como buenas empresas solidarias.
PREGUNTAS DE LOS ASISTENTES. CONFERENCIA # 5:
Pregunta
# 1:
¿En una cooperativa, cómo se manejan las donaciones y cómo
funciona ese capital social en el momento de tener que repartirlo?
–Razeto. El tema de las donaciones es sumamente interesante en la Economía Solidaria, incluso he dedicado un libro al respecto. Este es un tipo de relación económica, distinta al intercambio, a la reciprocidad, a la cooperación, pero que implica también un modo solidario de distribuir recursos, de asignar factores, de generar procesos empresariales. Es un tema delicado porque las donaciones establecen una relación social intersubjetiva entre dos partes, que son muy distintas y de posición vertical, no de igual a igual como en la reciprocidad o en la cooperación. Pero las donaciones son una relación generadora de solidaridad, que tiene un potencial en la Economía Solidaria, aunque debemos reconocer que algunas son sumamente interesadas y con propósitos de control social. Las empresas suelen hacer donaciones con el objeto de crear mercados cautivos o también, de evadir impuestos. Por otra parte, pienso que sería un error pensar que esta economía puede gestionarse sobre donaciones, aunque tampoco las excluye, y hay un aprendizaje sobre la lógica solidaria de las mismas, para que no generen dependencia sino que aporten al proceso humano.
Pregunta
# 2:
En la legislación colombiana parece claro que las cooperativas tienen
una vocación inicial de prestar servicios sólo a sus asociados
y a mi me parece que esta es la filosofía general de las empresas de
Economía Solidaria. La legislación también prevé
que en casos excepcionales, una cooperativa puede prestar servicios a terceros,
pero los excedentes que se obtengan por la prestación de esos servicios,
deben ir a un fondo especial no repartible entre los asociados. Pero además
se formula un decreto reglamentario para que las empresas hagan campañas,
para que estos terceros se asocien luego a la cooperativa. Mi pregunta es
si estos terceros podrían hacer parte o no del Factor C?
–Razeto.
La legislación cooperativa en todos nuestros países no se elaboró
sobre la base de una comprensión de la racionalidad económica
sino sobre principios doctrinarios y criterios normativos, que forman parte
de la tradición y de la historia del cooperativismo y hay muchas normas
que regulan la práctica de las empresas solidarias que generan ineficiencias.
Las leyes que regulan la Economía Cooperativa han sido formuladas en
las etapas de escisión y de oposición y no en la autonomía.
Yo creo que el ideal es que la Economía Solidaria se regule por la
legislación general del derecho comercial, no con leyes específicas,
naturalmente cumpliendo normas de justicia que son generales Y que regulan
toda actividad económica. A mi personalmente no me gustan las leyes
que nos están regulando, porque dificultan el proceso de crecimiento
de la Economía Solidaria y corresponden a una etapa de inmadurez en
la que requiere ser apoyada o beneficiada. Nosotros no necesitamos protecciones,
ventajas tributarias y otros favores del Estado. Lo ideal a mediano o largo
plazo debería ser una Economía Solidaria autónoma, que
opere en igualdad de condiciones, sin subsidios, sin beneficios, sin favores,
sin regulaciones externas diferentes a las de todas las empresas.
Por otra parte, pienso que es legítimo que existan organizaciones de
servicios para beneficio de los propios asociados, que producen para su autoconsumo,
pero no veo una razón teórica esencial por la cual no se pueda
prestar servicios a terceros.
Pregunta
# 3:
¿Es posible transformar una empresa capitalista en una empresa solidaria?
–Razeto. Yo he conocido dos casos interesantes en este sentido, pero han sido empresas que han quebrado y en las que los trabajadores se han hecho cargo de sacarlas adelante. Sin embargo no se si allí hay una transformación o más bien ha nacido una empresa nueva, con los restos de una empresa capitalista. A mi me parece que en el plano teórico y político del proyecto de desarrollo de las economías solidarias debiéramos plantearnos esa posibilidad e incluso diseñar modelos de transformación de una empresa capitalista a una empresa solidaria. Así abriríamos, para un conjunto de empresarios capitalistas la posibilidad de que perduren, que no quiebren, que se transformen en una forma más eficiente que es la solidaria.
Pregunta
# 4:
¿Por qué hay empresas que se le han entregado a los sindicatos
pero siguen siendo capitalistas y no hay transformación sino cambio
de dueño?
–Razeto. Este es un gran reto y por ello he desarrollado una metodología para creación de empresas solidarias y estoy también trabajando en otra que es de rediseño de empresas solidarias, que no operan con la lógica de la Economía Solidaria. Me parece que en lo que tu planteas hay un trabajo por hacer, de gran importancia.
Pregunta
# 5:
Las donaciones no son repartibles, pero ¿qué pasa después
de una liquidación? ¿Que parte va a un organismo de segundo
grado o a una entidad solidaria?
–Razeto. Aquí de nuevo vemos que la ley es un modo que regula
cómo hacer las cosas pero que no siempre está bien. Yo creo
que desde el momento que uno reconoce el Factor C como un generador de recursos,
que está representado en la sociedad como un socio colectivo, dicho
socio colectivo pudiera ser también receptor de las donaciones y por
lo tanto, beneficiario de las recompensas que le correspondan por su participación
en la sociedad. Me parece entonces que es posible, en el caso de que una empresa
se disuelva, que las donaciones pudieran ser repartidas al interior de ese
socio colectivo. Veo que este tema no está regulado exactamente en
Colombia, pero me parece bien en principio, porque evita el aprovechamiento
de las donaciones para objetivos individuales, pero sin desconocer que hay
otras maneras de lograr el mismo objetivo, de forma solidaria.
CONVERSATORIO:
Introducción:
Yo quisiera ubicar el tema en una perspectiva que tiene que ver directamente
con el grupo. La pregunta es menos abstracta de lo que puede sugerir el título,
no se trata en pensar cómo desarrollar esta modalidad de la Economía
Solidaria sino qué está pasando con el trabajo asociado en Colombia.
Mirando la trayectoria de este fenómeno vemos que la primera etapa,
que he denominado “el trabajo asociado heroico”, fueron unas experiencias
muy escasas, en donde los que producían eran sus dueños. Luego,
cambios en las formas de producir fueron generando situaciones que llevaron
a la creación de cooperativas del trabajo asociado; la Ley 100 por
ejemplo, catapultó a los profesionales de la salud para organizarse.
El Seguro Social se convirtió en un promotor de cooperativas de trabajo
asociado.
El Estado también ha promovido estas formas organizativas y cuando
va a despedir un grupo de personas que sirve tintos o barre oficinas, les
dice formen cooperativas, para contratarles los servicios y coincidencialmente,
siempre aparece un político respaldando esta idea durante su periodo
de mando. La empresa privada por su parte, asumió el trabajo asociado
y se dio a la tarea de promoverlo. En fin, no se pueden abandonar todas estas
experiencias porque en ellas hay cosas que sirven.
El otro asunto se relaciona con la fundamentación teórica de
esta experiencia y aquí les recomiendo el libro del Dr. Carlos Uribe
Garzón, “De trabajadores a empresarios”.
El proceso de creación de empresas de trabajo asociado no tiene la
simpleza que se ha venido gestando, el asunto no es entregar los colegios
a los educadores ni las clínicas y centros de salud al Seguro Social.
Buscar una asesoría, conseguir una personería jurídica,
aprobar los estatutos y nombrar los gerentes en sólo diez días,
no es suficiente para formar empresarios exitosos. De todas maneras yo creo
el tema del trabajo asociado no es académico sino un tópico
concreto para la realidad colombiana y es preciso hagamos una nutrida lluvia
de ideas.
Intervención
# 1:
A medida que avanza la sociedad del conocimiento, las grandes empresas captan
menos recursos y buscan el trabajo de personas externas. Los profesionales
son los que más quedan desempleados o subempleados y en este fenómeno,
Coomeva debe ayudarle a generar ingresos, a través de un programa de
desarrollo empresarial. En este momento, ya montado el proyecto, hemos firmado
un convenio con el SENA para formar lo que hemos llamado “incubadoras
de empresas”. Ahora pienso que nos equivocamos un poco, porque no hicimos
énfasis en que esas empresas fueran de Economía Solidaria, sino
simplemente, que les generara trabajo a los asociados.
Tuve la oportunidad de conocer Mondragón, que es una experiencia demasiado
interesante de cooperativa centrada en el trabajo, que involucra 79 mil trabajadores
y factura 29 mil millones de dólares. Así que como en este caso,
creo que la integración se hace a través de proyectos, cosa
que no ha hecho el cooperativismo colombiano. Si yo soy cooperativista tengo
que estar necesariamente en CONFECOOP y en ASCOOP.
Intervención # 2:
Como personas no podemos renunciar a esa condición de humana de equivocarnos.
Pienso que nosotros nos hemos mantenido porque hemos negociado contratos,
precios y hasta infraestructura, pero jamás hemos negociado la independencia,
la autonomía y el Factor C que nos aglomera.
La experiencia de COOPSOCIAL nos muestra cómo a través del trabajo,
porque el capital era muy limitado, fuimos haciendo apropiación de
los otros factores de producción, adquirimos nuestra sede propia, tecnología
y nos formamos a través de los fondos de educación de la cooperativa.
Entonces tenemos muy claro que es la empresa la que depende de nosotros y
no nosotros de la empresa y con ese sentido hemos manejado a COOPSOCIAL durante
diez años. Nosotros somos una cooperativa de trabajo asociado y hemos
ganado espacio porque generamos trabajo, lo que vamos a rentar es el trabajo
y lo que mejor sabemos hacer es prestar servicios de salud.
Además siempre hemos dicho que las cooperativas tienen que ser pequeñas,
para que no se pierda la capacidad de practicar la democracia participativa
directa; cuando vamos a tomar las decisiones de peso nos reunimos los 49 asociados
y llegamos a acuerdos. Cuando tenemos 500 asociados se pierde la democracia
participativa directa, se pasa a la democracia representativa y empezamos
a nombrar a cuatro para que vayan y decidan allá. En este sentido también
nos ha ayudado la forma como hemos capitalizado la empresa, sin poner un peso
de los asociados, sino tomando ese retorno cooperativo que tenemos en la legislación
colombiana, donde el 50% se puede entregar de forma proporcional al trabajo,
pero no dándoselo al asociado para que vaya y se lo gaste, en cambio
lo entregamos en cabeza de sus aportes personales y el dinero queda dentro
del patrimonio. Con eso hemos podido levantar la empresa sin tener que recurrir
al sector financiero, sin pagar intereses, ni bajarle el beneficio a los asociados
trabajadores.
Otras de las cosas importantes es la visión que tenemos de futuro,
buscando nuevas formas empresariales, nuevos modelos de atención que
sean innovadores y que generen apertura, para poder tener mas profesionales.
La participación es vital entre nosotros, con normas pactadas desde
el grupo, en general tenemos muy claro que somos una empresa de propiedad
colectiva y democrática, donde prima el bien común por encima
del bien particular. En este aspecto somos muy cuidadosos y por eso en el
estatuto logramos colocar una inhabilidad, para que el asociado que quiera
participar en los mecanismos de administración y control, entendiéndose
como Consejo de Administración y Junta de Vigilancia, no pueda estar
en puestos administrativos ni en la Gerencia. También hemos sido muy
acertados en entender nuestro papel como dueños de la Cooperativa,
pero en las relaciones como trabajadores asociados, nos basamos en los regímenes
internos, sabiendo que tenemos que cumplir horarios, ser productivos y lograr
las metas. Es súper importante saber entender esa triple condición
de dueños, trabajadores y administradores, porque es la única
manera en que se puede participar y permanecer.
Intervención # 3: Luis Razeto
La extraordinaria eficiencia que puedan alcanzar las empresas de la Economía
Solidaria se logra definitivamente cuando nos ponemos en una perspectiva de
Economía Solidaria y de empresa. No podemos quedarnos a medio camino,
con cooperativas que no son empresas, que tienen miedo a las ganancias, que
tienen problemas para trabajar en el mercado, que se desgastan en una serie
de discusiones ideológicas que las limitan y que están más
preocupadas de que ley y el Estado las favorezcan. Yo estoy absolutamente
convencido de la eficiencia que podemos lograr, porque no tenemos ninguna
de las ineficiencias propias del Capitalismo y tenemos además, los
mismos recursos puestos a disposición de una iniciativa colectiva y
no puestos en función de un solo empresario que va ha ganar con ello.
Segundo, nuestra fuerza de trabajo gestiona en función de sí
misma, obteniendo los beneficios que resultan de su esfuerzo y aumentando
enormemente su productividad, porque no está trabajando para otro y
sólo cuando la vigilan. También porque se constituyen con los
aportes de los socios, pequeños aportes que sumados por muchas personas
y efectuados mes a mes, constituyen ese capital que le da la autonomía
que ya quisieran las empresas capitalistas, que tienen que pagar interés.
Finalmente tenemos esta inmensa energía del Factor C.
La más interesante de la experiencia de Mondragón es saber que
surgió de seis personas que tenían escasos recursos. Los gestores,
Arizmendiarreta, Jesús Ragañaga y otros cuatro muchachos entusiastas,
se convencieron de que tenían que hacer una empresa, empezaron a generar
su propio medio de trabajo con máquinas soldadoras antiguas y se convencieron
de que les iba bien. Empezaron a analizar cómo crecer y crearon una
escuela de información técnica para incorporar personas a su
propia empresa, una empresa económica que tenía éxito,
que operaba en el mercado, que no tenían que estar mirando al municipio
o al Estado a ver cuánta ventaja podían obtener y simplemente
hicieron una unidad de grupo, que les motivó la vida y al cual le pusieron
toda el alma y sus capacidades. Yo creo en el mundo existen muchísimas
experiencias como esta. Este Siglo XXI va a ser el de la Economía de
Solidaridad, estamos en una fase de reinicio, de recomienzo, de refundación.
Intervención # 4:
Quiero resaltar la importancia de la familia en el desarrollo de las empresas
cooperativas de trabajo, ya sean microempresas, miniempresas o grandes empresas.
La familia de nuestro asociado, al tener un aumento en sus ingresos ayuda
a elevar el bienestar y nivel de la organización. Yo creo que en cada
núcleo familiar de nuestras entidades debe haber un conocimiento especial,
por lo que se debe hacer un inventario de sus capacidades y habilidades. Entonces,
en cada una de nuestras empresas podríamos tener un área o departamento
que asesore a estas personas, que quieran desarrollar su empresa. Pero manejar
una empresa ya sea del sector solidario o del capitalista, tenemos que trabajar
en las habilidades gerenciales. Luego se deben hacerse alianzas con las universidades,
para desarrollar programas de capacitación en estas habilidades, a
bajo costo.
Intervención
# 5:
Quisiera referirme a las alianzas agregando que también pueden hacerse
con empresas privadas y entidades públicas. Por otra parte, quisiera
preguntarle al maestro Razeto sobre el tema de las remuneraciones, pues tengo
la experiencia de una cooperativa de trabajo asociado de unos 300 asociados,
que elaboran un producto y son dueños de los medios de producción
de todo el proceso. Pero algunos de los trabajadores asociados expresan su
inconformidad por las grandes diferencias de remuneraciones, porque el funcionario
de más alto cargo gana como 35 veces más que un trabajador que
apenas inicia. No se si esto tenga que ver con lo que usted hablaba de la
equidad o con las desigualdades propias del mercado. ¿Cómo solucionar
estas grandes diferencias?
Intervención
# 6: Luis Razeto.
Me parece muy difícil justificar una diferencia de 1 a 35 en una empresa
de Economía de Solidaridad, casi digamos antagónico, porque
el principio de la distribución y la remuneración justa de los
factores es que a cada cual le corresponda en función de sus aportes.
Nosotros hemos desarrollado un sistema de cálculo que permite determinar
con bastante exactitud, cuánto es el aporte de cada uno de los socios
de la cooperativa en los diferentes factores, teniendo en cuenta los aportes
financieros, en trabajo, tecnología, conocimiento o gestión.
Esta metodología logra determinar con bastante rigurosidad, el monto
global o la sumatoria de los aportes en los distintos factores; después
es posible, con mecanismos de análisis económico, precisar cuánto
aporta cada uno de los factores a la generación de valor económico.
Con estos dos datos es posible cuantificar con exactitud o alta aproximación,
cuánto le corresponde a cada socio, cuánto se reinvierte, cuánto
va a acumulaciones de capital, cuánto puede ser distribuido entre los
socios en términos de participación en el patrimonio y cuánto
puede ser su recompensa o su remuneración directa, que puede ser en
dinero, pagado en honorarios o cualquier forma de anticipo sobre utilidades.
Las características de una empresa solidaria de trabajo no permite
justificar una remuneración que sea mayor de 5-1 entre los socios y
menos de 30-1 como ocurre en las empresas capitalistas.
La Economía Solidaria ha ido perfeccionando herramientas de cuantificación
y necesariamente tenemos que irlas aplicando.
Intervención
# 7:
En el aporte de ideas es muy importante realizar el encuentro nacional del
trabajo asociado, que nos permita fortalecer el proceso pedagógico
y metodológico de estas organizaciones. Pienso que otra necesidad es
el fortalecimiento de las organizaciones de integración de segundo
grado, que tienen un papel preponderante y el acercamiento con el gobierno.
Intervención
# 8:
Sobre las compensaciones hay en Colombia dos corrientes, una que plantea que
éstas deben estar dentro de la estructura de costo, remunerando los
factores por encima del mercado ya que nosotros estamos buscando una calidad
de vida. Hay otra versión que dice que en las cooperativas de trabajo
asociado, la compensación son excedentes anticipados. La ley colombiana
dice muy claramente que el 50 % del excedente va para los fondos de ley y
el otro 50 % a disposición de la asamblea.
Intervención
# 9: Luis Razeto
Mi opinión sobre estas dos modalidades es que son posibles, pero con
lógica bastante rigurosa en su aplicación. Ambos procesos son
posibles y ambos tienen limitantes.
Intervención
# 10:
Mi reflexión es sobre la necesidad de hacer cambios en nuestro pensamiento
y transformarlo si es posible, perfeccionándolo, para que podamos aportar
al menos ese granito de arena en nuestro corto paso por esta vida. Preguntémonos:
¿qué estamos aportando como seres humanos solidarios, porqué
estamos dentro de esta economía, somos solidarios auténticos
o solo de nombre, estamos perfeccionando el consumo, cómo podemos mejorar
nuestra gestión, hasta donde estamos comprometidos con la transformación
del pensamiento y las ideas, como profesionales qué podemos aportar
a la sociedad y cómo podemos ayudar a reproducir y fortalecer el Factor
C?
CONVERSATORIO CONFERENCIA # 7
Intervención
# 1:
En Coomeva, partiendo de los principios y valores, hemos liderado varios procesos
de formación para los asociados y para la dirigencia, desarrollados
bajo la forma de diplomados. Este avance nos está creando una cultura
de la Economía Solidaria, que a su vez vuelve y genera principios,
y aquí vamos. También nos metimos en la investigación
- acción, con el proyecto de desarrollo del Espíritu Cooperativo.
Entonces les queríamos comunicar que nosotros andábamos “envolatados”,
pero no perdidos. Entonces para recuperar lo que nos ha planteado el profesor
Razeto, estamos buscando información, conocimiento y educación.
Intervención # 2:
Quisiera aportar a esta discusión dos elementos de contexto. El primero
es que al pensar en las estrategias que corresponden al desarrollo de la Economía
Solidaria en la perspectiva de la autonomía y en el contexto nacional,
no podemos pensar que este proyecto es asilado de las problemáticas
que nos acosan y agobian. Es decir, tenemos que pensar en estos temas en medio
de la guerra, la corrupción y con un Estado que promueve un modelo
terminado de economía, de desarrollo, de cultura y de sociedad. No
vamos a pensar un proyecto de Economía Solidaria sin contemplar esto
pero tampoco nos vamos a quedar meramente criticando y desgastándonos
con los rasgos de la realidad.
El segundo contexto puede parecer un poco contradictorio en términos
conceptuales, porque es de orden interno y es la falta de conocimiento de
lo que es la Economía Solidaria. Dicho contexto interno tiene una ambigüedad
teórica y conceptual, porque parece no comprender la esencia del cooperativismo,
sus escenarios de poder, sus formas de integración y su manera de relacionarse
con el Estado.
Intervención
# 3:
Se ha analizado en todo el curso la necesidad de inyectarle solidaridad al
Movimiento Cooperativo y la de entender que llevamos mucho tiempo luchando
sólo con doctrina y que no hemos hecho más que pedir favores.
Entonces hay que meterle economía al movimiento solidario. No podemos
seguir actuando simplemente porque nos gustan los principios, los valores
cooperativos y el himno, sino que tenemos que definir una teoría económica
que no se aleja de la teoría económica común, pero que
se hace de otra manera. Hemos venido proponiendo una especie de “federalización”
de Coomeva, al menos en lo operativo, porque las soluciones para los asociados
de Coomeva en cada región, son distintas.
Otra idea es hacer redes inicialmente pequeñas, mirando si podemos
ampliar mercados o hacer negocios juntos. Yo creo que en Coomeva tenemos el
desafío de estructurar bien sus zonas y regionales, metiéndole
economía al proceso, mirando cómo hacemos proyectos propios
y cómo convocamos otras cooperativas.
Intervención
# 4:
Recopilando la exposición anterior, planteamos las mismas tres dimensiones:
La social o histórica, en segundo lugar, la necesidad de incluirle
economía a lo solidario y como tercer punto, la construcción
de redes aprovechando lo que ya existe para hacer integración, intercambio
y aprovechar todo nuestro potencial. Nosotros agregaríamos una cuarta
dimensión que es la sociedad colombiana en todos sus estratos, formas
de pensar y lo que llamamos, idiosincrasia propia de nuestro pueblo. ¿Cómo
podríamos hacer eso? Yo diría que invirtiendo el título
de esta parte del curso: deberíamos primero plantear pedagogía,
luego estrategias y por último, proyectos. Es necesario que el sector
solidario cree esta cuarta dimensión, para llevar todo este esfuerzo
a ese escenario de decisión donde está el poder y la vía
más segura es la pedagogía hacia la población. Agregaría
para terminar que comprometer a la gran masa colombiana mediante una pedagogía
se logrará sobre la base de un liderazgo encabezado por el Sector Solidario.
Intervención # 5:
Yo no quisiera dejar pasar la oportunidad para contar algo de lo que estamos
haciendo en Coomeva, en un particular proceso de integración y es el
programa de generación de nuevos puestos de trabajo y a la “incubadora
de empresas”, que no ha querido que se quede solamente hacia el interior
de los asociados de la cooperativa, sino que se ha extrapolado al resto del
sector de la Economía Solidaria. Esta experiencia nos ha dado también
la posibilidad de integrarnos con el sector público, a través
del SENA.
Intervención # 6:
Algo muy importante para la Economía Solidaria es que existe una crisis paradigmática alrededor de las teorías del desarrollo. La escuela estructuralista, que plantea el desarrollo de la oferta, la demanda y del crecimiento, parece no haber sido capaz de resolver el problema epistemológico del crecimiento del Capitalismo. Aquí debemos aclarar la confusión que se presenta sobre lo que es el desarrollo y lo que es crecimiento económico: el crecimiento está fundamentado en indicadores básicos como ingreso per cápita, distribución y riqueza; mientras que el desarrollo está relacionado con el Factor C.
Sabemos que los países que hoy son desarrollados no pasaron necesariamente por las mismas etapas que nosotros. Estados Unidos y la Unión Europea no fueron como Colombia, por lo que queda rebatida la postura de corte positivista, que somos una etapa transitoria y que mañana podemos ser desarrollados.
Segundo, hay un desequilibrio ecológico y medio ambiental a causa del desarrollo y del crecimiento económico. En esto, la Economía Solidaria tiene que jugar un papel significativo ya que algunas empresas capitalistas destruyen nuestros recursos naturales amparadas en que aquí es barato pagar el impuesto de contaminación. Por esto, desde el Capitalismo “salvaje”, el desarrollo tiene consecuencias negativas.
Me preocupan también las economías fragmentadas en América Latina, y más aún, que la Economía Solidaria caiga en esto y se convierta en una especie de secta.
Intervención # 7:
El planteamiento de este curso se puede resumir en dos elementos:
- El primero es cuál sería el propósito del desarrollo y de la construcción del proyecto de la Economía Solidaria y cuáles son los límites de la autonomía, porque no podemos ser unos solitarios o aislados, dentro de la economía. Construir ese proyecto hacia la autonomía implica conjugar tres verbos que corresponden a una gramática económica muy concreta: desarrollar, que a su vez involucra cuatro verbos, expandir, diversificar, cualificar e integrar. Este es pues el momento de construcción del proyecto. El segundo es la transformación que es realmente trasladarse y construir lo otro. El tercero es el perfeccionamiento que nos lleva a categorías como la eficiencia, que tiene que ver con la calidad y la cualidad de las cosas.
Yo noto en las intervenciones anteriores, que se reconocen dificultades para llevar esto a la práctica, teniendo en cuenta los contextos externos e internos.
- El segundo elemento tiene que ver con la estrategia y la pedagogía. La estrategia hace énfasis en el perfeccionamiento de las organizaciones existentes porque no creemos que vayamos a partir de cero y todas las experiencias cuentan. La incubadora de empresas para el desarrollo empresarial, recoge una experiencia importante. Pero también debemos difundir, es decir expandir el movimiento creando nuevas organizaciones. Entonces haciendo esas cosas: perfeccionar lo que tenemos, expandir el movimiento y mostrar lo que estamos haciendo, avanzamos en estrategias importantes. Seguir en la clandestinidad es manifestar la subordinación. Además hay que aterrizar las instancias de integración en el mercado. Otra estrategia que necesitamos los especialistas en Economía Solidaria es el instituto superior, porque estamos huérfanos de aparatos educativos. Contar con un centro de formación, de creación de pensamiento, de investigación, es una prioridad.
Yo creo que puede haber más estrategias y la exposición del maestro Razeto sobre proyectos, estrategias y pedagogías para el desarrollo de la Economía Solidaria, son líneas muy gruesas que a nosotros nos compete repensar. Pero a mi me queda la inquietud de quién “le pone el cascabel al gato”, quién arranca y por dónde. Yo se que esto comienza por nosotros.
Clausura del Curso Superior de Economía Solidaria: Dr. Luis
Razeto
Yo culmino
este seminario con una sensación de energía, de fuerza, de haber
recibido muchísimo de todos ustedes en estos tres días. A veces
uno hace cursos y la gente que escucha participa y me pregunta, otros toman
distancia. Me parece que en este seminario se ha expresado una suerte de conciencia
colectiva, he sentido que hemos ido ejercitándonos, motivándonos,
reforzándonos entre todos. Creo que algo pasó en estas charlas,
mas allá de lo que pasa normalmente, tengo esa sensación habiendo
participado en cientos. Esta vez pasó algo más y lo siento porque
lo he percibido en las reacciones, en las preguntas, en la motivación,
en las expresiones, en el ambiente, no sé.
Espero que ustedes sientan que salen del seminario enriquecidos, con más
motivación para seguir adelante en este proceso de construcción
de la Economía Solidaria. Yo me siento exactamente igual, fortalecido
y energizado. Me voy sinceramente muy agradecido porque nos hemos comunicado
profundamente, aunque a lo mejor no hablamos mucho. Nos encontraremos, si
Dios quiere, en alguna otra ocasión. Yo quiero decirles que de todas
maneras estoy accesible en medios de comunicación moderna. Hemos organizado
un sitio en la web para este fin y los invito a visitarlo: www.economiasolidaria.net